ARMANDO PUZZLES LUEGO DE LA DESTRUCCIÓN

ARMANDO PUZZLES LUEGO DE LA DESTRUCCIÓN

Con los restos de la destrucción
Se arma cierto nuevo orden natural
Cada pieza que queda
Va colocada de manera tal
Que aquello que fuera pulverizado
Deje un pequeño lugar para nacer

El nuevo objeto
La germinación
Es la esperanza de la Ruina
Y así de las nuevas generaciones ante
La catástrofe

Pues así ha sido siempre y
Es así la Historia de injusta
con los olvidados

Tarde o temprano
El objeto ha crecido
Para volver a su destrucción

SCHMITT

 

Carl-Schmitt.-Foto-DP.

SCHMITT

La regla del canto
Excepcionarla con acero
La garantía del los debiles
Excepcionarla con mazmorras
El derecho a la busqueda
Excepcionarla con puzzles
El proceso a la verdad
Excepcionarla con tiempo muerto

Y al Soberano?
(Sin excepciones)

Colgarlo del pez-cuezo

LOS POETAS SIN MAR

chile

LOS POETAS SIN MAR

Ahora resulta
Que muchos poetas Chilenos
Salen a las calles
A festejar que otros poetas Bolivianos
Seguirán sin ver el mar
el viejo Neruda se ha quedado con todo
Repiten en La Paz
Y afilan sus versos
Puesto que el derecho
les ha dado la espalda
Sueñan los poetas Bolivianos
venganza de estrellas y ríos

EL JUGUETE DE OMAR 

juguete omar cigaran

EL JUGUETE DE OMAR

Poco tiempo antes
de que Omar Cigarán fuera asesinado
por un escuadrón de la policía bonaerense
fabricó en un taller de juguetes
un auto de madera
con el que dio rienda suelta a su imaginación
y viajó a distintas partes del mundo
mirando la ventana desde su celda

en su descapotable rojo y amarillo

El día que salió en libertad
no lo llevó consigo

hoy solo queda una foto de aquel juguete
que no retrata la inocencia
sino la crueldad del destino
la forma o circunstancia de la muerte
digitada por la divina miseria de los hombres
pues por esas alteraciones del tiempo y la materia
el objeto ha mutado en las manos de otro como Omar
convertido quizás en otro extraño objeto
que ya no podemos identificar

NI EL FLACO PERDÓN DEL DIABLO

NI EL FLACO PERDÓN DEL DIABLO

 

Ante su espejo

cierta descendencia genocida

ensaya sus voces

y

Mira al rostro fijo

de cierta descendencia revolucionaria

y

pretende a su Gelman negro

(no sabemos si desea)

mirando desde el más allá

desde una casa rodante

prendido a las ubres de los cometas

mirando maldito el punto

vaya a saber uno qué eternidad

 

PONENCIA: Hay poesía: sueños e infancias vulneradas en “El niño ininmpunible” de Julián Axat. DE MANUELA CORRAL (2018)

…Hay poesía: sueños e infancias vulneradas en “El niño ininmpunible” (2014), de Julián Axat. Ponencia presentada en el IV Coloqio Internacional Lengiajes de la Memoria (UNC, 2018): 

http://site-596121.mozfiles.com/files/596121/Primera_Circular__3_.pdf 

El presente trabajo propone una lectura del poema “El niño ininmpunible” perteneciente a Rimbaud en la CGT (2014), de Julián Axat. Dicho abordaje hace foco en cómo la voz poética configura la dimensión onírica, espacio-tiempo distópico que refracta la enajenación del sujeto niño-vulnerado y tensiona así las formas de percepción de la otredad. La voz lírica narra los sueños de un niño de 15 años, punto-regresivo hacia su concepción acontecimiento que deviene en el despertar. Desvelo que desplaza al infante hacia un territorio donde nadie lo sostiene, ni protege. A la luz de esta problemática, desde el punto de vista de la articulación teórico-metódica, la propuesta dialoga con los postulados de Giles Deleuze y Félix Guattari.

PONENCIA:

PonenciaLenguajes. Manuela Corral. El niño ininmpunible

Los lemurianos que quisieron ser

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Los lemurianos que quisieron ser.

 Ningún hombre es la Isla de Pascua. Ningún hombre es Lemuria. Mi padre quiso ser todas ellas.

Juan Raro es el nombre que Olaf Stapledón dio a un hombre común que construyó una isla de superhombres. Mi padre quiso ser “Juan” y ese era su nombre de guerra para construir  la Lemuria de los infrahombres poéticos. Otra Atlántida.

El monte análogo se le atribuye a René Daumal. Mi padre quiso reescribir esa obra buscando o jugando Lemuria que no halló. Daumal no pudo culminar su obra. Como tampoco pudo llegar a la cima del monte.

El Himalaya o boca anti verbal es el manuscrito hallado por el poeta Miguel Ángel Bustos antes de ser tragado por los soles de materia oscura.

El sueño de Lemuria no nació en el monte. Surgió de un chispazo en el valle de Yala Jujuy durante un retiro espiritual en 1972. A su manera como Stapledón o Daumal o Bustos mi padre -y otros como él- diseñaron el asalto a una isla a la que más tarde bautizarían Lemuria.

El objetivo era viajar de improviso en un barco (también de nombre Lemuria) y quedarse a vivir en la isla de Pascua. Enamorarse de sus mujeres nativas. Excavar la base de los moais y aprender lentamente el leguaje Rapa nui.

Algunos sostenían que el Rapa nui al ser hablado conserva ciertos sintagmas poéticos escondidos cuya raíz-arquetipo podría estar vinculada al origen ancestral de un lenguaje divino o extraterrestre. Mi padre quiso aprender ese lenguaje antes de entrar en Lemuria. Nunca pudo.

Pero Lemuria no existió. Por lo menos es lo que sabemos hoy. Las derivaciones ancestrales del rapa nui siguen perdidas y son un misterio. Aunque la Isla de Pascua se encuentra allí. Ubicada en el Océano Pacífico 27° 9′ 10” Latitud Sur y 109° 27′ 17” Longitud Oeste.

En aquel verano de 1972 pidieron prestado dinero a sus padres. Salieron a robar libros e  hicieron teatro a la gorra. También aprendieron de las artes marciales. El dinero ahorrado les serviría solos unos meses. Las artes verbales y marciales mucho más.

Mi padre no conoció la isla pero con sus amigos armaron un plano mental de la misma como si hubieran estado (siempre) ahí. Una cartografía de cada tótem. De la flora y fauna. El nivel demográfico y la escala social. Se interesaron de cada posición estelar vista desde el punto más austral.

En el sueño de Lemuria mi padre nunca encontraría a mi madre sino a una mujer polinesa de color caoba que le daría nuevos hijos que no soy yo. En Lemuria –claramente- yo no existo. Tampoco mi descendencia que es una simple conjetura del cosmos.

El escritor Lázaro Covadlo hoy vive en Sitges y él más que nadie sabe de qué hablo cuando hablo de esa isla en la mente de posesos y encantados. El plan “Lemuria” no habría nacido en Yala sino en las Chacras de Coria barrio de de las afueras de Mendoza. Lemuria tan solo el delirio del Monstruo y sus séquitos entre los que estaría mi padre.

Tarde o temprano la fuerza haría lo propio. Como si fueran caballeros Jedi el tiempo de los lemurianos sería la violencia poética silenciosa y no la política. Para tomarla por asalto y declararla isla estado independiente por parte de sus nativos convertidos (a la larga) debían pasar dos generaciones.

Evidentemente la esperanza de Lemuria estaba en sus hijos y en los hijos de sus hijos. No estaba en los hijos que vendrían mutilados en la guerra de otras islas.

Qué tabla del naufragio del Lemuria me sostiene en el océano de mi ignorancia y en esta búsqueda a más de cuarenta años. Lemuria no existe. Lemuria es la mente de mi padre en alguna bóveda celeste de los suyos.

¿No es un continente perdido o acaso un mito Lemuria?

Pues ningún hombre es la Isla de Pascua. Ningún hombre es Lemuria.

Puede que sea un rincón de mi poesía. Puede que sea el resto de mi silencio.

 

 

 

 

VAMOS A EXTRAÑAR AL JUEZ ARIAS

 

LUIS

VAMOS A EXTRAÑAR AL JUEZ ARIAS

¿Quién se hará cargo de toda injusticia en nuestra provincia, quién? Antes había un juez, un hombre que agrandó el traje de juez, pero que no usaba toga ni pompa leguleya, ni ostentaciones de ningún tipo. Ese hombre era una suerte de salvaguarda de última instancia, que ejercía el control axiológico contramayoritario que ordena la constitución, con absoluta independencia e imparcialidad. Grandísimo lector de Franz Kafka, como guardián de la ley, siempre abrió la puerta para que pasen los más débiles, nunca la cerró. Por eso el poder de turno nunca le perdonó jugarse por sus convicciones y defender a los oprimidos, en cada caso, en cada sentencia.

Pero ese juez ya no está, fue destituido por el poder de turno, a través de un mecanismo inédito en el país: por el contenido de sus sentencias, por la ideología de sus actos, por cierto exceso ritual manifiesto por encima de los derechos que resguardaba.

Simplemente “Luis”, el pueblo lo conocía de ese modo, el juez “Luis”. No conozco juez que se le parezca o esté a su altura. No conozco valentía similar. Su carácter receptivo, su escucha, solidaridad y entrega por los más humildes y vulnerados de esta sociedad hicieron que hasta último momento estuvieran a su lado.

He visto a la gente llorar cuando se leía la sentencia que lo condenaba, he visto a sus amigos del alma, sus hijos y a su esposa sostener ese cuerpo que no se cae, con el mismo orgullo de seguir y apelar hasta reparar; he visto a otros funcionarios judiciales más tibios, acompañarlo por lo bajo, con los ojos llenos de lágrimas, pero dispuestos a cargar en su soledad la misma impotencia como una cruz. Pero hay algo que no puedo olvidar, y es haber visto en los ojos del acusador estar cumpliendo un papel que –por momentos- ni él mismo se creía. Para un burócrata, un trabajo es un trabajo. Y un juez, es cualquier juez.

El juez hace política con sus actos, no la niega, y ese fue el pecado que en el fondo se le atribuye a Arias. Como el Juez Blackstone, el Juez Marshall, figuras que analiza Martha Nussbaum a los que llama “Jueces poetas”, que ya ni siquiera son meramente políticos. Dice la autora citando al poeta Walt Whitman que el “juez poeta” es un hombre ecuánime, la persona mejor dotada para otorgar a cada objeto o cualidad su justa proporción, el árbitro de lo diverso, igualador de su época y su tierra. No es pendencia, sino juicio, y no juzga como el juez burócrata, sino como el sol lamiendo una criatura indefensa.

Juzgar como el sol lamiendo una criatura indefensa… Atreverse, ser uno de los pocos jueces que dicen “No”, en tiempos de retroceso de derechos. Ojalá no haya uno, sino dos, tres… muchos jueces así en nuestro país. Vamos a extrañar al Juez Arias.

Julián Axat, poeta y abogado

RUINA JURÍDICA Y ESPERANZA

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RUINA JURÍDICA Y ESPERANZA

Sobre planes criminales y subversión económica, un recuerdo de Alberto Pedroncini

 

Hay ciertas ruinas del derecho que hablan del presente más que del pasado; en ellas, a veces, reside la esperanza de justicia, también la memoria. Hace un año murió Alberto Pedroncini, un incansable luchador por los derechos humanos, amigo de mi abuelo Carlos Axat. Ambos abogados, coincidieron en la APDH en plena dictadura militar.Mi abuelome lo presentó hace ya más de veinte años, yo andaba en el final de la carrera y Alberto era como un faro para muchos de nosotros que frecuentábamos HIJOS y pensábamos cómo salir del laberinto legal de la impunidad noventista.

Recuerdo que,por entonces,Alberto juntaba firmaspara una gran denuncia que había redactado con el patrocinio de grandes juristas de la talla de David Baigún y Beinusz Szmukler, y cuyo encabezado rezaba: “Querella por subversión económica”. Las víctimas directas que firmaban de puño y letra el escrito eran personas excluidas: cartoneros, villeros, personas en situación de calle, piqueteros, trabajadores desocupados, docentes, etc. Y encabezaba la firma de Adolfo Pérez Esquivel, Nora Cortiñas, Arturo Blatezky. Se ofrecía como testigo al entonces cardenal primado Jorge Bergoglio, y un listado de obispos, reconocidos economistas, periodistas especializados. Como moño final, la denuncia estaba dedicada a la memoria de los Obispos Jaime de Nevares y Jorge Novak.

En un ejercicio de detective del pasado, decido buscar y desempolvar aquella maravillosa ruina del derecho, el documento que tengo guardado en mis viejos archivos de la computadora.Similar a la denuncia de Alejandro Olmos sobre la deuda externa, en la denuncia Pedroncini aparece el coraje de “querellar al sistema”en su complejo fraude al pueblo.Se trata de una medulosa pieza de doctrina que colocaba en el mismo plano el concepto de genocidio económico social por rebajar a pobreza y eliminar a grupos sociales (cuando el concepto de genocidio todavía no era utilizado en los tribunales), la utilización del concepto de tratosinhumanos y degradantes para porciones de población que dolosamente reciben un tratamiento de crueldad al caerse en el abismo. Por último, la idea de subversión económica (ley 20.840) como organizadores de aparatos de poder que perpetran un plan criminal de vaciamiento financiero, a través de la especulación digitada.

La relación conceptual se explica a través de la sistemática exclusión social como forma dolosa de genocidio económico, un sistema aparentemente impersonal que desplaza de hecho la soberanía nacional  y suprimido el derecho de autodeterminación del pueblo argentino, abriendo así paso a la destrucción de los derechos individuales de gran parte de los habitantes del país (librados a su suerte por el apartamiento del Estado como garante de la existencia de tales derechos e impulsor de su realización).Es decir, la denuncia ponía en tela de juicio toda la estructura del esquema neoliberalde los 90 y en ese entonces del gobierno de la Alianza, como “plan criminal” orquestado para producir un magnífico negocio que era el megacanje acordado con los organismos internaciones de crédito, con intermediarios (Pedro Pou, como presidente del Banco Central) y destinatarios (Presidentes de los Bancos que participaron de la especulación). “… No existe “la fuerza ciega de los mercados”, dice Pedroncini, y sigue “… se trata en realidad de conductas transgresoras de agentes claramente individualizables, que persiguen  fines  incompatibles con la efectiva vigencia de la Constitución Nacional y de los derechos humanos. La ilicitud de los fines perseguidos  y/o  de los medios empleados como fuente de responsabilidad penal…”.La “especulación financiera”, la timba, buscaba fugar dinero que ingresaba como dinero fresco prestado.

“… El llamado “megacanje”, mediante el cual el Estado Nacional sustituyó títulos de la deuda pública por 19.000 millones de dólares, pagando tasas superiores al 15 % de interés anual (calificadas de “ruinosas” por el  propio Ministro de Economía de entonces). Este megacanje fue acompañado por el pago de comisiones por 160 millones de dólares a  grandes Bancos, que en muchos casos tenían en cartera los títulos que se canjeaban (de donde resulta que no existía servicio de intermediación alguna en tales casos). Los Bancos que lideraron esta operación fueron el JP Morgan y el Credit Suisse First Boston. La conjunción de ambos procesos condujo a una abierta especulación con títulos de la deuda pública, que demostraba claramente la presencia del delito de subversión económica…”.

La leo y releo y no puedo dejar de pensar que “la querella Pedroncini” debe estar perdida o cajoneada en algún osario de causas de Comodoro Py, durmiendo el sueño de los justos, como Alberto que nos dejó hace un año, pero que nos mira desde algún lado. Y no puedo dejar de comparar  los sucesos que se querellan con los que vivimos en el presente; en realidad me pregunto si –a la larga- tendrán el mismo tratamiento de impunidad. Si en el futuro, pos 2020, existirá o no una derogación como la de 2002 que dejó sin efecto la Ley de subversión económica como cumplido con el FMI y el establishment, para lograr la impunidad de Pou, Escazany y compañía. Lo que queda de aquella debacle orquestada de 2001, los restos de la complicidad civil económica de la dictadura de 1976/83, como capas tectónicas superpuestas al defalco actual.

El filósofo Theodor Adorno decía que “solo en los vestigios y las ruinas existe la esperanza de encontrar una realidad genuina y justa”. Hay ruinas del derecho que nos hacen pensar el presente: ¿Cómo enjuiciar al sistema? ¿Es impotente la justicia ante semejante ardid? ¿Qué ingeniería se necesita para sentar en el banquillo a todo un esquema de vaciamientos y vaciadores? Como cuando veíamos de lejos la ingeniería para juzgar los procesos de memoria, verdad y justicia. Nada es descabellado aun, las ruinas abren el derecho a la esperanza.

Julián Axat, poeta y abogado.

 

Este texto fue publicado originalmente en la Revista Digital La Tecla Eñe:  https://lateclaenerevista.com/2018/07/26/ruina-juridica-y-esperanza-por-julian-axat/

Se puede consultar el documento “Querella Pedroncini” AquíQuerellaporsubversióneconómica-derechoseconómicosolciales[1].genocidio economico

Opinión en Pagina/12, en versión reducida: https://www.pagina12.com.ar/131097-ruina-y-derecho-en-recuerdo-de-alberto-pedroncini