MATILDA & EL ARMAPOESÍAS DE CITY BELL

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MATILDA & EL ARMAPOESIAS DE CITY BELL

 

Sucedió en City Bell

Mi hija encontró el armapoesías

Perdido en la casa

Hace ya más de diez años

 

Desplegamos las palabras sobre la mesa

en su búsqueda

que las oraciones encajen con las palabras

 

Y en su gramática de 7 años armó:

“una tarde cada árbol/ doloroso/ todas las mañanas/

Se cubre / el sol”

 

“Mañana sigo papá…” dice Matilda enseguida

“Como vos… viste papá que yo ya soy poeta…”

 

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POEMA PARA LAS MUJERES QUE SE ENAMORAN DE LOS POETAS

POEMA PARA LAS MUJERES QUE SE ENAMORAN DE LOS POETAS

 

Buscabas en mis ojos

El aire y el fuego el azufre

De tus antepasados

Y solo diste con tierra de mi cuerpo

A la que amaste con el agua de tus labios

Y en la argamasa de esa búsqueda

Fuimos siendo /en el horror no cotidiano

De un abismo de sed

EL SUEÑO DE FRANCISCO

 

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EL SUEÑO DE FRANCISCO

 

Sueño desde Roma

se incendia la Plaza de Mayo

No era Torquemada

 

En su centro llorando

La catedral arde

Y un inmenso Robespierre criollo

coloca la guillotina en dirección

opuesta al río

 

Y las cabezas salían en carros

bien ordenadas de menor a mayor

a alimentar los márgenes

de desesperada hambruna

 

y ciertas cabezas en rango

con los ojos abiertos de Laprida

como el cogote de Lavalle o el viejo Dorrego

 

Arde la plaza sueña desde Roma

después de tanto daño producido

después  los restos de un Cabildo descuartizado

 

Y en el centro de la Pirámide

Las pisadas

 

tapadas por nuevas baldosas

El surco calado subyacente

El camino de soles de la posteridad

SUEÑO CON EL CUADRO DE PAUL KLEE

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SUEÑO CON EL CUADRO DE PAUL KLEE

 

Me pregunto cuántos son los muertos que se apilan

en los pies de la Historia

Cuál es su peso

su posible gravamen

La dimensión de sus rostros

Walter Benjamín soñó a su Ángel hacia atrás

Y la pila en el cuadro de Klee se movía como una torre oscura

Los muertos apilados de la Historia engrosan la imagen

la de los vivos en su memoria /a sabiendas

que sus muertos no descansan en paz

mientras

los vencidos que caen al fondo de la zanja abisal  /y

Un lenguaje de ultratumba los recoge /con palas

de extraños sepultureros /que conforman

cierto halo de espanto y que la Historia /no redime

Pues ni la máquina ni la alquimia del verbo /que se prepara

en el día a día para seguir apilando /se atemorizan

dado que aun cuando la torre de muertos

supera siempre a la de los vivos

no alcanza a doblegar ese destino humillante

acaso una daga que impida

sentirse tan solo /o acaso

tan existencialista

Los muertos no se despiertan ni se vengan

siguen al pie de la Historia

acumulados

 

RAJA DE MI ESE CÁLIZ RAJOY!

RAJA DE MI ESE CÁLIZ RAJOY!

 

Te Rajaron Rajoy

Pues se rajaba la tierra contigo

Y rajando te vas como las ratas rajador

A rajuñar a los plebeyos te dedicaste

Pobre tan pobre esa Raja que te parió

Que ya no puede mirarte a los ojos

sin rascuñar

A ella la perdonamos Rajador Rajoy

Solo a ella

Por suerte te rajaron Rajoy

Y el pueblo canta:

rajaré, rajarás, rajará, rajaremos, rajaréis, rajarán a Rajoy

 

 

LA ORQUESTA MANCA

LA ORQUESTA MANCA

a AGC

 

¿Cómo que se ha ido?- dijo el violoncelo

Toquemos  igual -dijo el trompetista

Toquemos – dijo el pianista

¡Ya no es lo mismo!- señaló el contrabajo

Y el flautista y el oboe comprobaron la melodía

Pero improvisaban la partitura

Por momentos caían en agujeros de silencio

En conos de solfeo que desafinaban

Y herían la soledad infinita de los músicos

Pues la partitura ya no era la misma

Y toda orquesta sin organización va a la deriva

Como los barcos fantasmas al desfiladero

¿Se ha ido?- se preguntaron estremecidos los del coro

¡También querrán llevarse los instrumentos algún día!

No los dejaremos- desafió una traversa y ya todos lloraban

Extrañando los viejos tiempos de armonía y spleen

¡Toquemos  igual !–volvió a decir el  trompetista

Quien quiso imponer algo de autoridad /sabiendo

Que ninguno era imprescindible sino todos

Y la orquesta siguió tocando en la noche destemplada

Sin su Beethoven o –acaso-

como el manco de Lepanto que escribe a su Quijote

Como en los sueños de un público oyente

que

busca un nuevo mañana

y que asiste

a su propio despertar

EL CIELO DE MIS PERROS

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                                                                                                  julián axat

(Con ilustraciones y voces de juana axat a los 8 años + un dibujo de matilda axat de 7 años)

 

                                                                                                                         

                                                                                  para Daly, Lupi, Bianca y Emo, in memoriam

 

                       

                                                                                                                                

y si fuera que nosotros nos reencarnáramos en humanos;

 – no humanos no… sigamos siendo perros que es más divertido,

  – no…seamos niños mejor, seamos niños…

                    Todos los Perros van al cielo  

           (de un fragmento de la película de Walt Disney) 

 

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*

Hay domingos que le pido a mi mamá y a mi papá que me lleven a la Plaza Italia para ir a ver a los perritos, tocarlos, revolver los cajones repletos de esos pompones mansitos. Están repletos de cachorritos que me llaman, como si fueran todos de peluche, los llevo y los traigo con permiso de la dueña. Sólo juego, porque sé que no los puedo tener a todos.

*

Adivinen qué… de esa plaza me llevé un día a mi Bianquita de un canasto. Mi mamá y mi papá todavía vivían juntos, y me dejaron tener a mi primer perrito. Era tan chiquita, toda blanca como una oveja y tenía como un antifaz negro en un ojo, parecía una perra bandida. Yo me enamoré de mi perra, en realidad fue mi primer amor.

*

¡Sshh! hablemos bajito, hay un secreto que les tengo que contar: yo no quiero ser Juana, quiero ser el perro Juana, a mí me gusta la vida perruna.

 

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*

 

Papá, te propongo algo… que bueno sería jugar a que salimos a levantar perritos vagabundos por la calle y los traemos a la casa, los limpiamos, los bañamos, les damos un hueso, les contamos un cuento; ¡y a volar!, de nuevo a la calle, a seguir jugando…

 

*

Los perritos de la calle… son como más lindos y picarones que los otros, tan señoritos ellos sentados serios en sus sillones y alfombras mullidas, paseando de sus correas peinados y perfumados. Cuando voy a la plaza veo como charlan y charlan sus dueños entre sí; y los perritos al lado, son tan educados que ninguno se va muy lejos. Parece raro, pero los dueños tienen la cara muy parecida a sus respectivas mascotas. ¿Y yo?, ¿Me pareceré a mi Bianquita?

*

 

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Como decía, a mí me gustan los perritos de la calle, me gusta protegerlos… mi papá me cuenta que a los perros vagabundos los persigue la Perrera para encerrarlos en jaulas y matarlos con gas. Mamá, en cambio, me dice que mi papá se quedó en el tiempo, que eso dejó de suceder hace rato. Pero lo cierto, es que cada día veo menos perros en el barrio.

 

*

 

A mí sólo me gustan las películas de perros. Por sí acaso les interesa el tema va un listado de películas perrunas que yo siempre recomiendo: La dama y el vagabundo (versión 1, porque la 2 es bastante mala), 101 Dálmatas (versión 1, 2, la 3 no porque no es dibujito y está mucho Cruela Devil), Entre perros y gatos, De regreso a Casa (esta me gusta alquilarla cuando me quedo a dormir con el tío Pan), Todos los perros van al cielo (versión I y II, están buenísimas), Pluto (todas las versiones), Beethoven el perro y Perros al rescate.

*

A mi perra Daly la encontramos en la plaza Moreno, era una tarde de invierno y caminábamos con papá de la mano. Yo quería dar un paseo en autito, pero de pronto la vi. Era como un pomponcito, acurrucada a uno de esos canteros de la plaza. Papá pensó primero que era una ratita de esas que suele haber en esa plaza, pero yo la ví, yo sabía que era Daly esperándome, y temblaba, tenía como chuchitos de frío. Entonces me solté de la mano de papá y corrí a mi ratita favorita, la alcé en los brazos y dejó de temblar. Y papá me decía que no tenía a dónde llevarla, que la habían abandonado ahí para que gente como nosotros le demos hogar… No papi, se llama Dalia, y se viene con nosotros, no ves que nos estaba esperando, no ves que yo le hablo y me entiende…

*

Al final lo convencí de llevarla. Como mamá y papá se habían separado, papá dormía con la Abu. Entonces se la metimos en la casa a escondiditas, y cuando se dio cuenta, se puso a los gritos: ¡y ese perro! Al tiempo mi papá y Daly se mudaron con todos sus petates a una casa con parque, donde fui más feliz.

*

A Lupi en cambio nos lo regalaron una tarde. Cuando la fuimos a buscarlo. Allí había varios Lupis iguales; ahora que lo pienso mejor, en ese momento no podía distinguir cual era mi Lupi preferido. ¡Pero si él tenía algo que ningún otro tenía!, tenía un ojo de color azul y otro de color marrón.

*

Mis amigos son Daly y Lupi, somos inseparables con los pichichos. Daly me pasa la lengua por la cara cuando entro, Lupi viene después (Lupi es medio torpetón) y se tira encima de Daly, está celoso, quiere hacer lo mismo y no puede. Entonces me tiro encima de ellos y los abrazo, mis hermanos perrunos viven de extrañas locuras que se nos ocurren. Por ejemplo, un día nos turnamos, a ellos les toca ser personas vestidas a la moda, y yo soy una especie de Caniche que cuida una señora. Cuando estos señores conocen a la señora la invitan a tomar el té a su casa; entonces, yo que soy el Caniche celoso me voy debajo de la mesa y les muerdo los pies a mi Daly y a mi Lupi, esos señores vestidos de frac.

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(dibujo de Matilda)

 

Hay días en que mis perritos Daly y Lupi juegan a ser como pajarracos, y yo un mosquito; y volamos, molestando a todos los perros del barrio. Otro día Daly se hacía la loca, me saltaba, me saltaba y no paraba de saltarme. ¿Qué hice entonces? Busqué una pelota de cuero que se habían olvidado los amigos de papá, y entonces le enseñé a jugar al fútbol. Daly ataja y yo le pateo penales, le armo un arquito y todo.

*

Papá, vamos a jugar a ser perros, yo soy Daly y vos sos Lupi. Primero tenes que olvidarte de las casa, de la mesa que ya no es mesa, es montaña… la silla es la cucha… la casa entre las montañas. ¡Vamos a la cucha papá!, ¡Te olvidaste papá!, te dije que los perros caminan en cuatro patas. Tenemos que ir oliendo todo. Mirá así… y cuando vos haces pis, levantas la patita de atrás, ves así…Bien pa… vas aprendiendo. Ahora nuestro dueño nos sacó a pasear, vos y yo no nos conocíamos, hagamos de cuenta que nos encontramos en la plaza por primera vez, y somos dos perritos que se enamoran a simple vista.

 

*

 

Yo dibujo perros, soy especialista en dibujar perritos de todos los colores. Los que mejor me salen son Bianca, Daly y Lupi. Por ejemplo, en el taller de Fabi dibujé a Daly, a Bianca y a mí jugando en el parque de papá. También dibujé un perro dragón que escupe fuego, hicimos una casita en la que hay un perro con Juana movibles como títeres. Fabi me dice que no dibuje solamente perros, que pruebe con otra cosa, pero a mí me salen perros y más perros…

 

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Y pasó lo que pasó… primero se me murió Lupi. En realidad no sé bien que pasó, un domingo nos levantamos y Lupi estaba como caído, no quería comer de mi mano, no se movía del rincón. Y eso que Daly le saltaba encima. Entonces le hice un dibujo y se lo dejé a su lado, un retrato con su ojo azul y marrón, creo que le gustó. Le dimos besos y abrazos, pero no hubo caso, seguía tirado en el rincón. Entonces papá lo levantó y lo llevamos a la veterinaria (les cuento otro secreto: yo quiero ser veterinaria cuando sea grande), y ahí, la Dra. al verlo entrar puso cara de preocupada. Le aplicó unas inyecciones y lo llevamos de vuelta a casa. Esa noche no dormí con papá, dormí con mamá, pero al otro día él vino a contarme que Lupi se había muerto. Lloré toda la tarde, no sé cómo, pero yo algo sabía que podía pasar con Lupi, no sé como lo sabía… él estaba tan cerca mío, era como mi hermano menor. Pobre Daly que se había quedado sola. Papá me contó que lo enterró en un lugar del parque, allí le puedo llevar una flor todos los fines de semana.

*

 

Se me ocurrió entonces una idea. Recordé el retrato que le había hecho a Lupi de su cara unos días antes y copié como veinte. Entonces salimos a pegarlos en las paredes de la ciudad. En cada dibujo escribí: “Lupi se murió”.

 

*

 

Cuando vamos a los escraches, mi papá y sus amigos hacen lo mismo… pegan la foto de sus papás en las paredes (también lo hacen en las plazas). Porqué yo no voy a poder hacer lo mismo con mi Lupi.

 

*

Le pregunté a mi papá si los perros cuando se mueren van al cielo y se quedó como pensando… primero me dijo que sí, después me dijo que no, después que están donde uno siente… entonces yo le dije que si la gente creía que había un cielo de personas tenía que haber uno de perros, como en la película, o mejor: una estrella lejana en la que van a vivir todos los perros, desde dónde nos miran y son felices.

 

*

A la semana de lo de Lupi, pasó lo mismo con Daly. El veterinario le dijo a papá una palabra rara que yo no entendí y la tuvimos que internar hasta que se murió. Pobre Daly, yo creo que se murió de tristeza de tanto extrañar a Lupi. El mundo ya no era el mismo sin su hermano, el parque estaba tan aburrido, tan solo, quién iba a querer seguir jugando en ese lugar. A Daly no la enterramos en el parque, papá la donó su cuerpo a la Facultad de veterinaria para que los estudiantes la estudien por dentro. También hicimos el retrato de Daly y salimos a pegarlo por toda la ciudad.

 

*

Cuando Daly y Lupi se murieron, un día estaba tan triste que me decidí a escribir una historia. Ahí va, se llama: Rescate Perruno. Empieza así: En un día muy caluroso, un papá le dijo a si hija que se llamaba Juana que tenía que tener una aventura. Y entonces Juana se marchó, ¡sola no!, no con su papá, ni con su mamá, sino que se fue con sus mascotas que se llamaban Bianca, Daly y Lupi. Tenían que ir a buscar la bola dorada de football mágica.

*

Se fueron caminando por las montañas más altas del mundo y Juana se dio cuenta de que Bianca, Daly y Lupi hablaban. Cuando se hizo la noche armaron la carpa de Juana y las mascotas se hicieron unas cuchitas de tela. Daly y Lupi se durmieron enseguida. Bianca se acercó a Juana que todavía estaba despierta mirando las estrellas y le dijo: mirá que linda estrella, por ahí es un planeta dijo Juana sorprendida. Pero Bianca habló nuevamente y dijo: buenas noches, ya es hora de ir a la cama, mañana seguimos nuestra aventura. Juana se quedó dormida mirando las estrellas con Bianca a su lado.

*

Cuando se levantaron Daly dijo: ¡Arriba que tenemos que seguir la aventura!, y Lupi pidió quedarse en la cucha cinco minutitos más. Juana le contestó: cinco minutos más es para vos todo el día, así que arriba dormilón que tenemos que caminar. Entonces caminaron mucho durante todo el día y en eso Bianca exclamó: Ahí amigos, estoy viendo el Castillo de la Pelota Mágica… todos se pusieron muy contentos, y Daly gritaba y cantaba: iupi, iupi, iupi, a mover la cola.

 

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Pero cuando llegaron a la puerta había muchos guardias que atraparon a Juana y la encerraron en una jaula. En ese momento, Daly, Bianca y Lupi se requetenfurecieron y empezaron a dar mordiscos en las piernas y tarascones gigantes en la cola de los guardias. Lupi se le tiró encima a uno de los guardias que tenía la llaves de la jaula, y mientras este gritaba: ¡Cómo me pesa este perro!; Daly y Bianca se robaron con los dientes el manojo de llaves para salvar a Juana.

 *

Entonces, cuando todos los guardias se agarraban la cola que les dolía por los mordiscos, Juana salta de la jaula y empieza a luchar a las patadas y puñetazos para llegar a la habitación dónde tenían guardada la pelota mágica. Cuando llega a la habitación Daly, agarra la pelota, se la alcanza a Juana y hace rendir a los guardias que sacaron la banderita blanca.

 

*

Juana y sus perritos emprendieron la retirada requete contentos, con la pelota mágica y al fin podían hacer lo que querían. Bianca se revolcaba por el pasto con Peluche (su frazada favorita), Lupi al fín podía dormir todo lo que quisiera. Y Daly comenzó a jugar con la pelota mágica.

 *

Este es el final del cuento, por eso, antes de terminar les voy a contar porqué es una pelota mágica, ahí va, bien bajito: “Porque podes hacer todos los goles que quieras con solo pensarlo”. No se lo digas a nadie, a partir de ahora es un secreto entre nosotros.

*

Juana finalmente pudo escribir su diario, esta historia de aventuras para conservarla toda la vida y contarla a sus amigas y a sus nietos cuando sea  viejita.

*

 

Entonces, así termina esta historia, la historia de mis perritos, la pelota mágica y una niña aventurera que salió un día al rescate de sus sueños.

 

Fin

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                                                                             

 

                                                                                                             

 

 

               

 

 

 

 

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                                                       

 

 

 

 

 

 

 

                                                  

 

Cuando las gasolineras sean ruinas románticas

Cuando las gasolineras sean ruinas románticas

 

“Tú que eres bella ahora en las calles de Managua,

un día serás como ellas de un tiempo lejano,

cuando las gasolineras sean ruinas románticas”

Ernesto Cardenal

 

En el futuro volverán los escuálidos a sobarte las piernas

perros demócritos astronautas del Apolo XXI de Rugama sin sueños

cantineras espiritas acosadas por poetas malísimos provenientes

de nuevas galaxias que te traerán mi cabeza cortada para ser exhibida

sobre los hímenes de mármol intactos de una selva negra estremecida

en el planetario de seres del universo también exhibidos como yo

seré una puta que ama demasiado a una inteligencia artificial

 

En el futuro volverán a llamarte y en un aullido pronunciarás mi nombre

el que será captado por las antenas de generaciones posteriores

del otro lado del mundo de este lado de mi amor