La poesía & después

Artículo inédito, de Emiliano Bustos “La Poesía después”: La poesía después 1

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MEMORIA Y PULSIÓN EN YLUMYNARYA. por Emiliano Tavernini

Resumen

El presente trabajo se propone analizar el poemario ylumynarya del poeta platense Julián Axat, con el objetivo de rastrear los diálogos y las representaciones que se ponen de manifiesto en el interior de una obra artística con las huellas del pasado negado y silenciado por la última dictadura militar, y cómo éstos inciden y son reelaborados en tanto material simbólico susceptible de brindar una multiplicidad de alternativas estéticas y políticas para el autor que busca renovar o romper con las estéticas hegemónicas en poesía, las cuales tendrían su emergencia en la temprana década de los 90.

MEMORIA Y PULSION.AXAT.Documento_completo.pdf-PDFA 

Two Poems de febrero

LAPSUS

Cuando todo estalle no habrá déficit ni riesgo
ni polen ni musgo en las alcantarillas de los alacranes grises
ellos con sus carpetas comenzarán de nuevo a inflar el crédito del porvenir 
para que vuelva a estallar tarde o temprano y así un campo de batalla
la pesada herencia de los cautos & ramplones
que mis nietos no sean la marea que se corrompa
Reconociéndose en el espejo imagen de tentáculos que lleva la historia
Parece natural que cuando todo estalle el único Ministerio sea el de la Poesía
llevando al cadalso a los autores del ejercito de reserva de los muertos
Cuando todo estalle -parece natural-
no empezaremos de nuevo 

 

VECINOS DE LA CALLE 30

Ayer fui invitado de prepo
al grupo en Alerta
el mismo día en el que se celebra la sumaria mazorca de azules y pitufos

Bertolt Brecht me saluda desde su tumba a la distancia
Y tambien me saluda un vecino
Desde su watsap
El que por la vereda ni siquiera me mira

Mi amigo poeta de la 29 me dice que no tiene grupo en Alerta

Y van apareciendo listas de la supuesta escoria que acecha a la calle 30
Pinchan con alfileres a su Tablet
Las mariposas negras en el nido

los huevos que tarde o temprano volaran demasiado cerca de su pesar

ME GUSTARÍA

YEVGUENI YEVTUSHENKO

ME GUSTARÍA

Me gustaría nacer en todos los países,
tener un pasaporte para todos
que provoque el pánico de las cancillerías;
ser cada pez en cada océano
y cada perro en las calles del mundo.
No quiero arrodillarme ante ídolo alguno
ni hacer el papel de un ruso ortodoxo hippie,
pero me gustaría hundirme
en lo más hondo del Lago Baikal
y salir resoplando en otras aguas,
¿por qué no en las del Mississippi?
En mi maldito universo amado
me gustaría ser una hierba humilde,
nunca un Narciso delicado que se besa
en el espejo.
Me gustaría ser
cualquiera de las criaturas de Dios,
incluso la última hiena sarnosa,
pero nunca un tirano,
ni siquiera el gato de un tirano.
Me gustaría reencarnar como hombre
en cualquier imagen:
víctima de una cárcel de tortura,
un niño vagabundo en los tugurios de Hong Kong ,
un esqueleto viviente en Bangladesh,
un pordiosero sagrado en el Tíbet,
un negro de Ciudad del Cabo,
pero nunca encarnar la imagen de Rambo.
Sólo odio a los hipócritas,
hienas sazonadas en espesa melaza.
Me gustaría tenderme
bajo el bisturí de todos los cirujanos del mundo,
ser un tullido, un ciego,
sufrir todo mal, toda deformidad y herida,
ser un mutilado de guerra,
o el que recoge las colillas del suelo,
con tal de que no las penetre
el infame microbio de la prepotencia.
No quisiera formar parte de la élite,
ni, por supuesto, del rebaño de cobardes,
ni perro de manada,
ni pastor servil al abrigo de su rebaño.
Y quisiera ser feliz,
pero no a costa de los infelices.
Y quisiera ser libre,
pero no a costa de los que no lo son.
Quisiera amar a todas las mujeres del mundo,
y ser también una mujer
sólo una vez.
La madre naturaleza ha menospreciado al hombre.
¿Por qué no lo hizo capaz de ser madre?
Si se agitara un niño bajo su corazón,
acaso el hombre sería menos cruel.
Quisiera ser el pan de cada día,
digamos, ser la taza de arroz
de la sufriente madre vietnamita,
el vino barato
en las tabernas de los obreros napolitanos,
o el tubito de queso
en la órbita lunar.
Que me coman
que me beban,
dejadme ser útil
en la muerte.
Quisiera pertenecer a todas las edades,
atolondrar la historia
y atontarla con mis travesuras.
Quisiera llevarle a Nefertiti
en una troika á Pushkin.
Quisiera multiplicar
cien veces el espacio de un instante
para que al mismo tiempo
pueda beber vodka con los pescadores siberianos,
y junto a Homero, Dante, Shakespeare y Tolstoi
sentarme a beber cualquier cosa,
salvo, por supuesto, Coca-Cola.
Y bailar al ritmo de los tam-tam en el Congo,
estar en huelga en Renault,
jugar a la pelota con los muchachos brasileños
en la playa de Copacabana.
Quisiera hablar todas las lenguas,
como las aguas ocultas bajo la tierra,
y hacer todo tipo de trabajo de una vez.
Me aseguraría
de que sólo fue poeta un Yevtushenko,
el otro un clandestino
en alguna parte,
no puedo decir dónde
por razones de seguridad.
El tercero, un estudiante en Berkeley,
y el cuarto un entusiasta huaso chileno.
El quinto sería tal vez
un maestro de niños esquimales en Alaska,
el sexto
un joven presidente
en cualquier parte, modestamente digamos Sierra Leona,
el séptimo
podría entretenerse en la cuna con un sonajero,
y el décimo, el centésimo, el millonésimo.
Para mí, ser yo mismo no es bastante,
¡dejadme ser todo el mundo!
Estaré en miles de ejemplares hasta mi último día
para que la tierra vibre conmigo
y las computadoras enloquezcan
procesando mi censo universal.
Quisiera combatir en todas tus barricadas,
humanidad,
y morir cada noche como una luna exhausta,
y amanecer cada día como sol recién nacido
con una suave mancha inmortal
en la cabeza.
Y cuando muera,
un Francois Villon siberiano,
que no descanse mi cuerpo
ni en la tierra francesa,
ni italiana,
sino en la tierra rusa, amarga,
en una colina verde,
donde por vez primera
me sentí todo el mundo.

EL HOMBRE QUE FUE MARTES

EL HOMBRE QUE FUE MARTES

Infiltrarse
Infiltrarse en la gente
& armar asociaciones oscuras
Malignas altamente peligrosas
Inventar terroristas subversivos & hechiceros
Herejes brujos exorcizados cancerberos
Infiltrar al hombre que fue jueves & viernes & sábado
Infiltrar las novelas de Chesterton con periodismo barato
No leer a los demonios de Dostoievski
& desobedecer los panegíricos de Sion
Ni en la eternidad por los astros de Blanqui
o en las largas cabelleras de los comuneros llenas de infiltrados de Paris
aquellos que hicieron la Revolución
Los únicos terroristas son polis infiltrados que lucen de terroristas
& terroristas que no existen sino en la mente del estado terrorista
infiltrados Lenin el presidente los senadores el celador el docente el ama de llaves
infiltrados los talleres de poesía & la rutina de box
La realidad infiltrada por los que ya no están a salvo de la infiltración
& se miran unos a otros preguntándose infiltrados hasta los tuetanos
¿a quién de todos estos infiltrados hay que limpiar?