Cuando las gasolineras sean ruinas románticas

Cuando las gasolineras sean ruinas románticas

 

“Tú que eres bella ahora en las calles de Managua,

un día serás como ellas de un tiempo lejano,

cuando las gasolineras sean ruinas románticas”

Ernesto Cardenal

 

En el futuro volverán los escuálidos a sobarte las piernas

perros demócritos astronautas del Apolo XXI de Rugama sin sueños

cantineras espiritas acosadas por poetas malísimos provenientes

de nuevas galaxias que te traerán mi cabeza cortada para ser exhibida

sobre los hímenes de mármol intactos de una selva negra estremecida

en el planetario de seres del universo también exhibidos como yo

seré una puta que ama demasiado a una inteligencia artificial

 

En el futuro volverán a llamarte y en un aullido pronunciarás mi nombre

el que será captado por las antenas de generaciones posteriores

del otro lado del mundo de este lado de mi amor

ESTRELLA CERCANA

ESTRELLA CERCANA

 

Miguel Ángel Estrella brinda un recital para los presos alojados en la Cárcel de Chimbas

Miguel Angel ofrece un repertorio de música clásica y conversa

Sobre el pasado

 

Estrella les cuenta y viaja a 1976

Cuando los militares le martillaban las manos y amenazaban con cortarle los dedos

“por el hecho de ser pianista” le decían

Por aquel entonces sintió que Dios le hablaba y le pedía no morirse

Y así sobrevivió al Mal

Y así los conciertos de piano para Estrella empezaron en el exilio

Primero en las cárceles de Francia en 1982

Y más tarde en villas, pobreríos, cárceles, fábricas Argentinas

“La música salva” dice y siente Miguel Ángel al medir el horror por distancias

 

Hasta que cuatro décadas después desembarca en Chimbas

Toca Bach y recuerda cuando… alguien entre los presos espectadores interrumpe…

Pide prestado su lugar al ejecutante para recordar un tango y “adelante, como no…”

Cede el amable Estrella

 

Entonces la música comienza atonal y chirría espantos

En la voz o susurro del capitán Nazi Wilm Hosenfeld

Grita alpianista Wladyslaw Szpilman que toca como poseso en el Gueto

Pero no el “Nocturno en cismoll” de Chopin

Los gritos de ultratumba de la desaparecida Marie Anne Erize

Piden clemencia en la ESMA

Y los dedos gráciles de Estrella que se arrastran cada vez

Más toscos aplastados por el martillo de las brujas que no quiere a Dios ahí

Y los presos de Chimbas espectadores alucinados de esa musiquilla infernal

Observan al concertista cuando se le salen las falanges

 

Y al Asesinato

Ya no convertido en una de las Bellas Artes

Tras el réquiem

El solicitante descolocado como Diablo de Chimbas

Levanta su rostro y se para

Busca tenderle la mano al impertérrito Estrella

“Me llamo Jorge Olivera, soy un preso político…

…. gracias por prestarme su piano”

Cuando se muere un poeta peronista

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                                                           A Alfredo Carlino, in memoriam

 

¡Oh, musa!, nuestra canción ha terminado…

 y devuelvo mi voz a la musa…

Nekrásov

 

Cuando se muere un poeta peronista

Su voz retorna al pueblo  del que provino

A esa musiquilla de los cuerpos doloridos y humillados

Que dieron un sentido a nuestra patria

 

Cuando se muere un poeta peronista

Hay luto como con la muerte de Eva

Y llueve a cantaros en las almas de los cabecitas negras

Mientras sueñan donar la voz a nuevos poetas proscriptos

Que tarde o temprano nacerán del vientre del pueblo

y no de un palco o un escritorio

 

Cuando se muere un poeta peronista

La gesta de los gestos retumba de nuevo

Esperando  la marcha del bombo estremecido

El clamor de la lealtad y traición de los compañeros se reordena

en inéditas geometrías del mito porvenir

 

Cuando se muere un poeta peronista

Es tiempo de malos augurios

La noche se pone más oscura y baldía

 

Y entre la acechanza de presos  fusilamientos y  ajustes

La argamasa de sangre tierra saliva mierda y sudor

Es el golem en  el útero  de la esperanza

canta el ruiseñor canta la llegada de tiempos mejores

anuncia la voz de un próximo cantor

 

 

¿En qué estrellas viven mis abuelos, Papá?

¿En qué estrellas viven mis abuelos, Papá?

a 42 años del golpe cívico militar

 

En la larga deriva de los que no están

Viajan sus hijos y nietos al encuentro

Como osas polares de un firmamento inacabado

Mirando el destello de los de abajo

Aquí  navegantes de un futuro incierto

Hacedores de vientos soñados por otros hacedores más antiguos

También se nos suma la descendencia que aprendió del Mal

a no utilizar la misma daga de sus engendradores/ ahora perdidos

en vaya a saber qué agujero negro o silencio apagado

los de mi época nacieron dudando de su identidad

y aquellos que aun no interrogan a su sangre porque la desconocen

van imantados a los pechos vía láctea de sus abuelas buscadoras

pues en esta economía de los muertos y sus estrellas vivas

se nutre un pueblo castigado como Sísifo a la pesada piedra de la memoria

hacia el encuentro de un volcán resplandor subterráneo

apenas la esperanza de transferir  una pequeñísima luz

fragmento de eternidad en los ojos del hambre

y que no se trague todo el sufrimiento de la voz

y que la larga senda de los que siguen no se sientan

los argonautas de una aristocracia del dolor

¿En qué estrellas viven mis abuelos, Papá?

Entonces con el dedo clavado en la noche le indico cierta luz

Algo que se apagó hace tiempo pero sigue encendido

el dínamo espectral del universo mira a los desheredados

y todavía

a pesar de todo

desde aquella estrella

exigen un legado

 

 

Mundo Inflamable

Mundo Inflamable

De qué miseria o fisura que la bordea
Salgo a meterme yo y revolver
Y no naturalizar -cada vez-
Si acaso los pedagogos de hoy que salen de las cloacas
Que sostienen a su factótum
Ni siquiera conocen la mugre inflamable de los ojos
La miasma que respiran los Rimbaud que no nacerán
Así de una madre amputada en la entrada terraplén
del puerto de Buenos Aires
Allí donde por día se arrojan toneladas de alteración
Que va a parar hacia los ADN que malformaran células
Por varias generaciones de ratas y otras alimañas
que llegarán a tener el tamaño de perros
y que se comerán perros y así…
Tan solo del otro lado del Riachuelo
Ahí donde la factótum fabrica una torre de 60 pisos
a medio millón de dólares con vista a la ciénaga
y a la amputada que juro que se la ve todos los días desde el piso 50
y a las ratas también visibles de gordas que ya no son abortables porque desovan
un futuro promisorio para los hijos de los cardenales en lo alto frente a la ciénaga
Pues de qué miseria o fisura que la bordea
Salgo a meterme yo y revolver
Y no naturalizar -cada vez-