RENZO JOEL RAMOS (17 AÑOS)

“los pibes mueren como moscas

 

las moscas mueren como pibes”

 

las moscas cabalgan motos como leyenda de pibes sin cabeza

 

los pibes se enfrentan a lobos no a moscas sin patas de la noche

 

cabalgan y disparan pibes las moscas desde la nada

 

“los pibes mueren como moscas

 

las moscas mueren como pibes”

 

quien responde cabalgan hacia

 

su solución

 

final

 

(El décimo caso similar en 2013, el segundo menor de edad muerto en La Plata en lo que va de diciembre: http://www.eldia.com.ar/edis/20131228/Intento-robo-enfrentamiento-menor-muerto-Hornos-policiales3.htm )

LAUTARO MATÍAS BRITEZ (16 AÑOS). Por Julián Axat

En el conurbano Los Federicos van calzados fuera de servicio

 

pero también calzan Titan CG 150 dos yantas-altas

 

en el conurbano también van los Lautaros o los Santiagos

 

también pueden ir calzados

 

los desarmaderos de la zona pagan bien por las Titán CG 150 que

 

más tarde desguazan para que las compren nuevos Federicos o

 

las anhelen los Lautaros o los Santiagios,  y así…

 

hasta que un día se cierra el círculo en 10 y 82

 

el desarmadero sin la yanta

 

el Federico impune

 

y Lautaro abatido.

 

(El noveno caso calcado en La Plata entre 2012 y 2013: http://www.eldia.com.ar/edis/20131227/Murio-uno-dos-motochorros-baleados-policia-resistio-policiales11.htm )

El Derecho a las estrellas para el 2014. Por Julián Axat, defensor juvenil

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Hace pocos días visité un Centro de encierro de adolescentes de la provincia de Buenos Aires, una de las actividades fue escribir en secreto, en un papel que les dí, algún deseo para el 2014. Antes de irme me los entregaron y los leí en voz alta pero sin identificar a sus autores. La mayoría pidió un 2014 en libertad, otros cosas más simples o sencillas, como “me gustaría sentir la lluvia en el cuerpo”, o “poder mirar la noche estrellada más seguido”. Estos últimos deseos me llevaron a escribir lo que sigue.

No hay ningún artículo de ninguna constitución, convención, tratado o ley que establezca el derecho a contemplar el cielo estrellado dentro de las cárceles del planeta. Nuestra civilización viaja lentamente hacia la matriz de Guantánamo, confinamiento en jaulas bajo techo donde la diferencia entre noche y día se pierden. Donde el infierno se impone sobre el cielo. 

Ni a Juan Bautista Alberdi ni a ningún constitucionalista de los nuestros se les hubiera pasado por la cabeza la idea de un derecho al cielo en los lugares de encierro. Es cierto que existiendo en Argentina actual déficit de alimentación, higiene, salud, como altos niveles de violencia dentro de las cárceles, pensar el derecho a contemplar el cielo estrellado o a sentir la lluvia sobre el cuerpo, puede sonar inocente, extravagante, romántico o hasta canallesco. Pero no, decimos que nada es incompatible en el contexto carcelario que sea, y para toda persona presa (aun en el dantesco infierno de todos los círculos y las crueldades) el derecho a contemplar la bóveda celeste es una necesidad humana de los encerrados, como lo es el deseo de absoluto y el rezo en la celda. Y ya no como parte del derecho a tener una abertura en la celda para proyectar la mirada, sino como parte del esparcimiento. En el cielo la proyección de la libertad de quien está solo y espera, estar con alguien.

La eternidad a través de los astros, es el libro que escribió en 1871 Louis-Auguste Blanqui, encerrado en una celda como consecuencia de su actuación en La Comuna de Paris. “Me refugio en los astros donde uno puede pasearse sin límites… y sentir que todo ser humano es eterno en cada uno de los segundos de su existencia. Esto que escribo en este momento en una celda del fuerte de Taureau, lo he escrito y lo escribiré durante la eternidad, sobre una mesa, con una pluma, con vestimentas, en circunstancias semejantes”. El amparo estelar de Blanquí, es el derecho o la forma de comunicarse con lo absoluto que tienen todos los confinados. Blanqui es el padre del derecho a las estrellas.

La Convención Internacional de los Derechos del Niño de 1989, en el artículo 40 refiere al derecho al esparcimiento y a la dignidad que tiene la infancia encerrada por motivos penales. El derecho a la recreación en lugares abiertos choca de plano con los lugares con barrotes y muros que cada vez caracteriza más a los Centros de encierro juvenil de la provincia. Sin embargo, Hace poco conocí la experiencia de un conjunto de egresados de la Facultad de Astronomía de La Plata, seguramente ellos incentivaron a deseos de estrellas que yo luego recogí en mi visita.  El proyecto se llama: “Derecho al cielo nocturno”, a cargo de los docentes Mara Inés Fasciolo, María Cecilia Scalia, Federico García, Ignacio Gargiulo. Los talleres se dictaron en horario nocturno durante el 2013, una evaluación final sostiene: “… En general, las actividades realizadas durante estos siete encuentros consistieron tanto en observación del cielo nocturno a simple vista, utilizando también binoculares y telescopios, como en talleres áulicos con los que abordamos contenidos como el reconocimiento de los puntos cardinales, movimiento diurno, fases de la Luna y planetas, el origen de los meteoritos, etc. En todos los encuentros, llevamos cartas celestes que repartimos entre los jóvenes, las cuales fueron recibidas con mucho entusiasmo. Pudimos observar a los chicos muy entusiasmados en la tarea de hacer un reconocimiento del cielo a simple vista, que en su gran mayoría no habían podido ver desde antes de ingresar al Instituto, ya que las ventanas de las celdas no les permiten ver el cielo…”

En la obra de teatro de Albert Camus, “Calígula”, el emperador en decadencia lo tenía todo pero le faltaba algo, “quiero la luna” vociferaba. A los presos de nuestro país les falta todo o demasiado, pero aun así pueden “querer las estrellas”. El derecho al cielo es mucho más que el deseo de un preso, puede ser el de cualquier ciudadano de este país que no levanta la cabeza y sueña. En esa proyección, en ese olvido del desasosegado, el derecho a las estrellas como deseo para el año que viene.

ROBESPIERRE EN EL PARNASO

si la justicia poética tuviera facultades ejecutivas

 

asistiríamos al cadalso de los jueces burócratas fungibles

 

y cada firma banal en un expediente del Mal escrita con sangre

 

de la cabeza que rodaría

 

si la justicia poética tuviera facultades ejecutivas

 

los aparatos mediatos de poder se hundirían en miserables poleas

 

y los buenos padres de familia de día verdugos de noche invertirían su rol

 

si la justicia poética tuviera facultades ejecutivas

 

los pibes pidiendo en las esquinas hallarían un gran embute enterrado

 

y antes de disfrutar los restos de la revolución fracasada

 

entregarían sus armas a cambio de un futuro promisorio

 

si la justicia poética tuviera facultades ejecutivas

 

los reyes del juego y el hampa de los presupuestos no dormiría tranquilo

 

ante el merodeo de soñadores de absoluto buscando ejecutar ordenes de jueces poetas

 

si la justicia poética tuviera facultades ejecutivas

 

solo otro poeta podría invocar desobediencia debida