Los derretidores de cucharas. Por Julián Axat

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A Camilo Blajaquis

“Tienes que pensar que la cuchara no existe”

El niño a Neo, The Matrix, Reload

Alguna vez recorriendo Institutos de Menores observé la siguiente escena:

Recreación en engome perimetrado pitoniso “Maestro” repartió cucharas

Diez pibes en círculo mirando fijo las cucharas mientras Maestro en el centro

posición de loto decía:

Así se toma el mango / dos dedos, el pulgar y anular / la cuchara a la boca / nunca la boca a la cuchara / sin hacer ruido / la sopa es silenciosa / repitan / la cuchara debe entrar suavemente sin tocar el diente.

Enseguida asocié con Truffault en el film El Niño Salvaje

lejana a la escena del niño derretidor de cucharas en el film The Matrix

Pensé entonces en intervenir

(Me imaginé allí sentado como uno más / mostrando que la cuchara podía ser corbata y que /

todos podían hacer lo mismo / pero me sentí un entrometido miserable / haciéndome el surrealista del subdesarrollo / desistí.

El rancho que comieron los pibes esa noche fue con tenedor de plástico

Supongo: yo tuve la culpa.

Julián Axat – de un diario de defensor de pibes

Tres entradas. Diario de un defensor de pibes. Por Julián Axat

TRES ENTRADAS – DIARIO DE DEFENSOR DE PIBES

Caída 18

“Una vez andando / por un parque inglés / con un angelórum / sin querer me hallé”. Nicanor Parra

 

Sr. Gobernador…

fue una vez andando

por la plaza de revés

con el angelórum me topé

buenos días cantó en hip-hop

lunfa-genovés y flor de susto me llevé

¡Buenas Lucifer!

… y se enojó conmigo,

y me tiró un revés

gritos revoleé

llegó patrulla juvenil

y no lo volví a ver.

dije good bye angelorum,

que le vaya bien

aunque

con sus ojos azules

en mis manos me quedé

Caída 19

Sr. Gobernador…

hoy hurgué en mi mente

pero no pude hurgar en la mente del Ángel

no me fue dada tal virtud

a usted tampoco le fue dada

ni a su séquito de armados sin rosas

que empujan el embolo hacia la mentes vaciadas

que no traspasan por estar conexión

al dínamo sin representación por el que los límites transcurren

biselado de raíces mi mente hacia el exterminio

de cocinas manejadas en la última puerta por Pitonisas

y ejercitos de angeles que derriten cucharas con la mirada

de un último aliento o capilaridades arrasadas que avanzan

en la descomposición en su nombre

usted me entiende lo que digo Sr. Gobernador…

Caída 20

Sr. Gobernador

miles de niños Ángel caerán a sus pies

para que usted pruebe el disfraz de San Miguel

mientras miles de otros semejantes

estarán naciendo para conspirar relámpagos en sus cabellos

por cada uno que aparezca en el vuelo zanja o traslado

habrá cinco que irrumpan en escena

solo para pedirle la palabra

para dar la otra mejilla y que usted la escupa

Etiquetas. Por Julián Axat

                                                    a Luis Arias

Ingresa internado A.D a la cama Pabellón Z

 tiene…

esquizofrenia

no…

falta de amor

parafrenia

no…

le duele el alma

trastorno antisocial

no…

una cama y un plato caliente

no…

psicosis afásica

no…

abrazos y afecto

consumo psicopático

no…

la policía asesinó a su papá en sus narices

no…

DSM 4

no… tiene…

 

Se escapa A.D. por la ventana del Pabellón Z

….

Lo ingresan por la fuerza internado A.D a la cama Pabellón Y

tiene…

esquizofrenia…

no…

 

Una obra de teatro

EL CUERPO DE LA TOGA

(Una tesis sobre la mirada de los juristas y de los no tanto)

“… perdone usted, pero tiene la peluca llena de piojos, su señoría…”
El Burgués gentilhombre. Moliere.

ACTO PRIMERO. (Principio)

Estamos en una sala o salón, allí hay un escritorio, una silla de cada lado, varios libros de Derecho sobre la mesa, una máquina de escribir, un sillón. Ingresa a escena una persona vestida con una flamante Toga, se ajusta los puños, la camisa, la corbata, saca un peine del bolsillo, lo unta con gomina y se peina. Luego, con total delicadeza se dirige al espectador.- Jurista 1: Señores, si me permiten: La toga es ilusión. No puede cada hombre limpiarse del deseo de ser una cosa distinta a los demás. No distinta por los arrumacos y floripondios, sino por nuestra función, por nuestro valer, por nuestra significación. ¡Ah!, eso del peso de la toga sobre los hombros no es un tópico vano, aunque el uso la haya hecho cursi. La toga obra sobre nuestra fantasía haciéndonos limpiamente orgullosos, nos lleva por el sendero de la imaginación, a la contemplación de las mas serias realidades… Pues como nos recuerda el gran Pascual…perdón Pascal… alguna vez fueron los propios magistrados quienes portaron aquella prepotencia que aporta la imagen. Nuestros magistrados –decía Pascual, Pascal- conocen bien este misterio. Sus togas rojas, los armiños entre los que se envuelven como gatos, los palacios donde juzgan, las flores de lis, toda esa parafernalia les es muy necesaria. Y si los médicos no llevaran ni ropa talar, guardapolvos o chinelas y los doctores no usaran birretes y togas llamativamente amplias, jamás hubieran engañado al mundo, que no sabe resistirse ante semejante espectáculo.

Parte I: http://poesiaypolitica.blogspot.com/2011/08/julian-axat-y-el-cuerpo-de-la-toga-1.html

Nuestros artistas del hambre

Por Julián Axat.

 

El diario Diagonales publicó la noticia de un ex preso que estuvo en prisión preventiva doce años, mientras los Tribunales -en un dimes y diretes- no trataron su recurso.

Como consecuencia de ese “no tratamiento”: la pena terminó prescribiendo cuando el preso consumió la condena. 

Llaman a la reflexión algunos aspectos. El tiempo que Los Tribunales superiores se toman para tratar el recurso contra la condenas no firmes, realizándo -a discreción- lo que Kafka llama en  una novela: “la prórroga ilimitada”: “…La prórroga ilimitada mantiene por tiempo indefinido al proceso en su primera fase…” (Franz Kafka, El Proceso, Edit. Losada. Págs. 131).

La “prorroga ilimitada” (inoficiosidad provocada) es el tiempo que el hombre de la noticia padeció en un calabozo durante doce años bajo la incertidumbre de su culpabilidad; es decir, sin poder saber si los fundamentos de tal encierro eran justos.

La elección de una jaula como protesta frente a ese padecimiento, nuevamente nos lleva a Franz Kafka en su cuento “Un artista del hambre” en el que un artista se encierra así mismo en una jaula en medio de la plaza céntrica de una ciudad. Al principio a todos los pueblerinos son atraídos por la escena, les llama la atención la presencia del artista-ayunador dentro de la jaula. Con el correr del tiempo se acostumbran, les parece un elemento más del paisaje. Sin que nadie lo mire ya, llega el momento en el que el hombre se convierte en una suerte de despojo, o animal hambriento que muere de inanición.

El cuento culmina con las siguientes palabras de un policía: “-¡Limpien aquí!… y enterraron al ayunador junto con la paja. Mas en la jaula pusieron una pantera joven… y la alegría de vivir brotaba con tan fuerte ardor de sus fauces, que no les era fácil a los espectadores poder hacerle frente. Pero se sobreponían a su temor, se apretaban contra la jaula y en modo alguno querían apartarse de allí” (Franz Kafka. Relatos completos I. Buenos Aires, Losada, 1980).
Supongo que hay veces que tanta crueldad ironiza con el espectáculo de variedades. El problema, parecería ser la propia prórroga del artista del hambre cuando la gente se aburre de su presencia. Digo parecería, porque siempre habrá otros ocupando su lugar.

Poeta y Defensor oficial