Para una Criminología de la ignorancia – Seminarios en Escuelas de la Villa desde ATAJO


“El maestro que aprende del ignorante, emancipa a ambos”.
Joseph Jacotot

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La Criminología de la Ignorancia (CI) nace en los ATAJOS, es Criminología popular. Busca invertir el saber criminológico tradicional, que los formadores y operadores del derecho que trabajan desde los espacios estatales en los barrios y villas escuchen lo que la gente entiende por: delito, pena, castigo, policía, justicia, cárcel, etc. A contrario de las pedagogías criminológicas que se imponen y denostan las nociones populares sobre el funcionamiento del sistema penal, la criminología de la ignorancia, no viene a repetir a autores o explicar teorías; es una actitud que pone en suspenso el propio saber, y permite la observación y escucha, en función de la lógica que ha instalado determinadas experiencias de dominio en lugares donde el sistema penal y policial es intenso.

La civilización y la barbarie son dos categorías que hacen agua en términos de criminología Sarmientina, pues son los pobres los que saben más sobre la policía que cualquier tratadista, porque sus cuerpos están marcados de miedos y cachiporras, de hostigamientos y apremio. Pero también de la injusticia (nunca de la justicia) de que todo siga igual, y así la naturalización de una (supuesta) ignorancia que es inteligencia inconsciente de un padecimiento (corporal) puede despertarse (emanciparse), exhibir la propia carne, la marca del verdadero saber que un especialista solo infiere en abstracto o sistematiza preguntando quién lleva las marcas.

La Criminología de la ignorancia, impone un ejercicio humilde de la razón, busca un dialogo posible, un encuentro real lejano a cualquier intento soberbio del “alfabetizador del derecho” que llega del centro al margen a decir al “otro” cómo son las cosas o cómo deberían ser. Por eso, la epistemología de nuestro método es insertarnos en el tejido de una circulación que siempre ya ha comenzado. Nos hacemos un lugarcito en ese tejido común, observando, escuchando, comparando, repitiendo, improvisando. Lo propio de toda tiranía educativa es anular esta horizontalidad. No somos sabios de nada. Como el discurso sobre la inseguridad todo lo ha penetrado, los sectores vulnerables han sido sus víctimas por espiral de estigmatización. Por eso, por haber sido parte del discurso del amo, debemos asumir el reconocimiento como ausentes de explicación inicial e imposición de lenguaje criminológico, aun el crítico. En todo caso nos presentamos como puentes de la escucha, o sugerentes de puntos de vista de quienes vienen padeciendo en el día a día la fragmentación y los sistemas de control más duros.

Todo esto nos llevó a re-pensar en adolescentes de escuelas mal llamadas “de riesgo” o “críticas” como sujetos portadores de las huellas dejadas por el poder, que pueden hablar, catalizar y reconocerse como partes de una trama vinculada al poder sobre sus cuerpos. Mañana, ATAJO inicia el primer Seminario de Criminología Popular en las Escuelas Secundaria de la Villa 21. No vamos a bajar contenidos, vamos a enmarcar, escuchar y a aprenhender de los adolescentes en su día a día en sus contextos, qué es lo que ellos entienden por delito, cárcel, justicia, policía, etc. Ojala sea un buen comienzo para nosotros mismos.

SEMINARIO DE CRIMINOLOGÍA POPULAR

Escuela de Educación Media N°6 Distrito Escolar N°5 (Bachillerato con orientación en Educación Física)-Villa 21/24

Desde el Programa de Acceso Comunitario a la Justicia de la Procuración General de la Nación se viene desarrollando junto con docentes del área de Educación Cívica y directivos de la escuela mencionada, la propuesta de realizar un seminario de criminología popular destinada a adolescentes del nivel secundario.

Fundamentación:

Las “100 Reglas de Brasilia sobre acceso a la justicia de las personas en condición de vulnerabilidad”, tienen como objetivo garantizar las condiciones de acceso efectivo a la justicia de las personas en condición de vulnerabilidad, sin discriminación alguna, englobando el conjunto de políticas, medidas, facilidades y apoyos que permitan a dichas personas el pleno goce de los servicios del sistema judicial. Dicho instrumento reconoce como sujeto en condición de vulnerabilidad a diversos grupos, entre ellos, a los niños, niñas y adolescentes menores de 18 años, respecto de quienes, los órganos del sistema de justicia deben tener especial consideración y prioridad, debiendo ser un instrumento para la defensa efectiva de sus derechos.

Ante la amplia adhesión institucional a tales instrumentos y directrices, es que se entiende necesario poder generar un vínculo con tal sector etario, generando actividades que impliquen difusión de los programas y lineamientos institucionales y, además, promoción de sus derechos.

La escuela es un espacio propicio para reflexionar y desarrollar un pensamiento crítico que interrogue los supuestos subyacentes en los discursos y prácticas sociales que sostienen las distintas formas de violencia que se ejercen contra los y las jóvenes.

En tal sentido, en distintos encuentros con docentes de la Escuela Media N°6 DE N°5 ubicada en la Villa 21/24, nos han propuesto promover la reflexión de los problemas criminológicos que atraviesan a nuestra sociedad, dada la cotidianeidad del debate de esos temas por parte de los y las jóvenes dentro de las aulas, propiciando la deconstrucción de los estereotipos vulgares del delincuente y del crimen, y desde una óptica de derechos humanos, contribuir a re-pensar los grandes problemas criminológicos como el narcotráfico, la trata de personas, el lavado de dinero desde una noción que no fetichice el hecho social y penal, sino que por el contrario lo aborde desde la complejidad que se requiere en sociedades como la nuestra.

Propuesta:

  • Acercarse a las violencias sufridas por los y las jóvenes a partir de la reflexión sobre los estereotipos construidos socialmente en torno a la criminalidad, la peligrosidad, la marginación, la vulnerabilidad, el género, etc.
  • Promover mecanismos explicativos y de respuesta colectiva frente al conjunto de violencias que constituyen la vida de los adolescentes desde el seno de la familia, hasta el vínculo con los pares, con el Estado y con las instituciones formales e informales que permean la existencia de los adolescentes de los sectores vulnerables.

Objetivos:

  • Vincular a los jóvenes con el Ministerio Público Fiscal, en tanto organismo de administración de justicia.
  • Reflexionar sobre cuestiones criminales tales como la violencia institucional, la trata de personas con fines de explotación sexual, etc.
  • Deconstruir el pensamiento criminológico hegemónico, recuperando las voces de personas en situación de vulnerabilidad.
  • Reflexionar sobre las distintas formas de violencia que surgen y reproducen la desigualdad social.
  • Identificar los estereotipos sociales que reproducen relaciones de subordinación.
  • Fortalecer el conocimiento y difusión de los derechos de los niños, niñas y adolescentes.

Dirigido a:

Estudiantes de 2do año de la escuela media (entre 14 y 16 años).

Para abarcar a los turnos mañana y tarde, se debería replicar el taller en el mismo día. En cada jornada, participarían entre 50 y 60 estudiantes. Horario tentativo: mañana de 9 a 13hs y de 14 a 17hs.

Dinámica:

Tres encuentros de discusión y reflexión grupal y participativa de 3 hs cada uno.

Un encuentro para pintar un mural del ATAJO Villa 21/24.

Un encuentro de cierre.

Se propone estructurar la formación con un primer momento de presentación e introductorio del tema y actividad del día. Continuar con un material pedagógico (audiovisual) disparador y sensibilizador de la discusión. Luego una explicación teórica con proyección de power point. A continuación, actividad grupal de discusión y exposición de cada grupo. Cierre.

Temáticas:

Jornada 1: El delito y sus imaginarios. ¿Qué es un delito? ¿Quién marca la prioridad en la persecución penal? ¿Cuándo una persona se convierte en “delincuente”? ¿Cuáles son las instituciones implicadas (poder judicial, fuerzas de seguridad)?. Estereotipos en torno a la peligrosidad y a las víctimas. ¿Cuál es el rol de los medios de comunicación frente a la persecución penal y reproducción de estereotipos criminales? ¿El adicto a las drogas es un delincuente?

Participantes: Julián Axat (Director del Programa de Acceso Comunitario a la Justicia del Ministerio Público Fiscal)

Referentes barriales invitados: Lorena Galo Martínez “Asoc. Vereda del frente” y Padre Charly (ambos referentes en la recuperación de adictos en el barrio).

Jornada 2: Trata con fines de explotación sexual. ¿Qué es el delito de trata? Mitos que legitiman la explotación sexual. ¿Es lo mismo trata, prostitución, explotación sexual? ¿Cómo opera la trata, captación, traslado, etc.? Trata como violencia contra las mujeres. Estereotipos en torno al rol de mujeres y varones.

Participantes: Representante de la Procuraduría contra la Trata y Explotación de Personas.

Referentes barriales invitados: Fundación “María de los Ángeles”

Jornada 3: Derechos de los jóvenes frente a las instituciones y las fuerzas de seguridad. Violencia institucional. Estrategias de prevención e intervención comunitaria frente a situaciones de violencia institucional.

Participantes: Representante de la Procuraduría contra la Violencia Institucional.

Referentes Barriales invitados: Observatorio de Violencia Institucional y Garganta Poderosa. Doly Demonty, madre de Ezequiel Demonty.

Jornada 4: Cierre del Seminario. Actividad plástica junto con alumnos y docentes de plástica, realizando un mural en una de las paredes del ATAJO VILLA 21. Posible consigna a trabajar: “Los pibes y las pibas tenemos derechos y los derechos se ejercen con organización”. Filmar la actividad (consulta con Dirección de Comunicación Institucional PGN)

Jornada 5: Inauguración de mural y Presentación del video síntesis del Seminario en el auditorio de la Casa de la Cultura. Entrega de souvenir a cada uno de los alumnos participantes, consistente en una fotografía del mural colectivo pintado con logos del ATAJO.

Propuesta Jornada sobre el problema de las armas con los docentes y fiscales a cargo de la Unidad Fiscal especializada en armas (UFI-Renar). En virtud del particular riesgo que implica la tenencia, posesión de armas, que agravan situaciones de violencia, se propone realizar una jornada de capacitación con los docentes y miembros de la Unidad Fiscal especializada en Armas del Ministerio Público, a fin de reflexionar sobre los riesgos de la tenencia de armas, en particular para los jóvenes, normativa, medidas de seguridad, y herramientas de intervención frente a la problemática.

DUELO ENTRE PUSHKIN Y D´ANTHES

DUELO ENTRE PUSHKIN Y D´ANTHES

El empecinado Africano avanzó a sabiendas
hacia el agujero en el pulmón que introdujo
viento de “la nueva era”
a sus hijos tampoco los mató la bala
fue el aire un soplo incrustado
arrasó ojos brillosos los hizo estatuas adoradas
bolsas de carroña del siglo que se rompen
dios paridor de poetas nonatos
colocando el tiro de gracia el agujero del viento

EXPOSICIÓN EN MONTEVIDEO CON JUEZ DE LA CORTE URUGUAY – ENTREVISTA PARA EL FORO DE JUSTICIA ORGANIZADO POR CIEJ

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ENTREVISTA A JULIAN AXAT
¿por qué abogado?

Por razones históricas asociadas a mi identidad como hijo de padres desaparecidos como consecuencia de la última dictadura, y que en la adolescencia buscó esa profesión como camino de justicia y memoria, y que en el trayecto se dio cuenta que la lucha por el derecho, es también el presente y el futuro de los más débiles, para que no haya sufrimiento e indolencia en un mundo injusto.

¿Cómo marca tu historia de vida tu actividad como profesional del derecho?

Más allá de la búsqueda de mi identidad, yo decidí relacionar los estudios culturales y el derecho en el mismo plano a los veinte años. Estudié letras y sociología, y a la vez abogacía. Más tarde ingresé a la justicia hasta llegar al cargo de defensor público. Hubo un punto en que se superpusieron los planos creativos y funcionales, y devinieron en lo que yo llamo “activismo intrajudicial”. Me siento un trabajador judicial, pero también un agitador cultural de la justicia. Todo lo que hago tiene que ver con llevar la justicia a la visibilidad de la injusticia y la posibilidad de su reparación. Al armas de mi crítica están dirigidas, al igual que en Kafka, a las estructuras judiciales en términos de burocracias e indolencia. Todo lo que busco es su apertura, su democratización y acceso a los vulnerables.

¿Por qué tu decisión de integrarte al Ministerio Público institución que puede percibirse con un perfil represivo?

Como decía, primero fui miembro del Ministerio Público de la Defensa, como defensor público. Ahora he sido nombrado en el Ministerio Público Fiscal de la Nación, como director de Acceso a la Justicia. El cambio de rol, se da a través de un programa que intenta vincular a los fiscales nacionales a la comunidad sin la hipótesis represiva, es decir, a través de la prevención como forma de defensa de la legalidad. Eso se está llevando a cabo a través de la descentralización de mesas de entradas y oficinas. La presencia de fiscales en los barrios pobres para promover derechos y prevenir situaciones, constituye un acontecimiento trascendental para la historia de las estructuras judiciales argentinas. Me pareció un desafío, por eso decidí hacer el cambio de rol.

Aunque estas con licencia en tu cargo sos Defensor Penal Juvenil en La Plata ¿como percibís la fuerte apuesta al endurecimiento de las medidas contra niños y adolescentes?.

Si claro. Sigo siendo defensor penal juvenil, que es un rol que me apasiona. El vínculo con los jóvenes y todas sus problemáticas son mi especialidad. El programa de acceso a la justicia hoy tiene focalidad hacia ellos, sus vulnerabilidades y emergencias; se trata de salir de la clásica intervención punitiva y fortalecer los vínculos comunitarios vía deporte, música, jornadas de derechos, capacitación, esparcimiento en general. El poder judicial puede hacerlo. Nuestras oficinas intentan acercarse a ellos, y neutralizar la emergencia que los lleve a la infracción. Son trayectorias frágiles porque también el sistema las ha fragilizado por medio de estigmatización y violencia institucional. Hay que hacer un trabajo a contrapelo, involucrar a la institucionalidad, para que en los barrios más vulnerables no estén solo la policía frente a los jóvenes. En el medio deben estar todos los poderes del Estado generando la contención necesaria.

Sin embargo existe una imagen bastante arraigada de que la justicia de adolescentes no es lo suficientemente punitiva

En la Argentina es excesivamente punitiva. Más allá de las prisiones a perpetuidad a niños, que llevó a que la Corte Interamericana condene a la Argentina el año pasado (Fallo “Mendoza”). Los datos objetivos están mostrando colapso carcelario juvenil, así en la Provincia de Buenos Aires con más de 700 adolescentes presos, con un 80% con prisión preventiva, con cantidad de niños no punibles encerrados. En el resto del país no hay cifras ciertas, en último dato es el informe de 2008 de la Secretaría Nacional de Infancia con 1800 niños presos. Hoy se desconoce la cifra, no se publica, supongo porque debe ser alarmante. Tiendo a creer que más allá de la brutalidad Argentina de continuar con el decreto de facto 22.278 que permite estos atropellos, hay una tendencia en el resto de Latinoamérica de utilizar el sistema penal para llevar a cabo políticas sociales reforzadas para los adolescentes de las periferias urbanas, que portan ciertos estereotipos sociales que en cada país están cristalizados y son discriminatorios.
En general este imaginario (frecuentemente alimentado desde los medios) se ve acompañado con un discurso que señala que los establecimientos de menores no castigan lo suficiente. De cierta manera refrendando el concepto de que lugares de encierro deben hacer sufrir a sus internos. En tu actividad como defensor has estado siempre muy activo sobre las condiciones de privación de libertad.

¿Es posible controlar la violencia institucional?

Por mi función he tenido que seguir de cerca las instituciones de encierro juveniles de la Provincia de Buenos Aires, que son las más grandes del país. Se las denominaba “Institutos de Menores”, hoy les han cambiado de etiqueta y las denominan “Centros de Encierro”, para diferenciarla de “Presidio” del adulto. Si uno las visita, se da cuenta que no hay diferencias edilicias, ni de régimen de vida; las etiquetas se caen. Los jóvenes de 16, tienen las mismas condiciones de detención que los adultos de 27 años. Pero también los mismos déficits: mala alimentación, hacinamiento estructural, sin servicios de salud adecuada, ruina edilicia, sin recursos educativos de calidad, personal altamente violento y no preparado, etc. Son más cercanos a lugares depósito y aprendizaje del delito, que a espacios de contención-responsabilización-rehabilitación. Claro que es posible desandar esta situación con una decisión política de democratizar a fondo estos espacios y realizar inversiones de calidad humana. Sanear estos lugares de privación de libertad, hacerlos dignos, va a traer aparejado la reducción de las trayectorias violentas de los jóvenes que se reciclan con el sistema.

Durante las próximas elecciones nacionales se estará plebiscitando en Uruguay una reforma constitucional autodefinida como de baja de edad de imputabilidad. ¿Qué reflexiones te merece la propuesta

Creo que no deben plebiscitarse cuestiones de naturaleza penal, por la simple razón que si se electoraliza el sistema penal, se presta a su uso demagógico, y permite a ciertos sectores sociales hacer valer sus prejuicios para resolver los problemas sociales que otras instancias no resuelven. Más delicada es la cuestión si estamos hablando de electoralizar los límites para la aplicación del sistema penal juvenil. La gente debería conocer los lugares de encierro de niños y adolescentes, entender por qué las trayectorias de ciertos jóvenes se vinculan a la infracción; si la gente tomara dimensión de estos temas, el juego plebiscitario –aun cuando la constitución lo avale- sería otro, y no se prestaría a simplismos. Hay que ver si el pueblo uruguayo tiene dimensión de lo que es tener 12 años, y estar en una mazmorra.

COLOQUIO EN POCITOS

INVENTANDO GENEALOGIAS TIRADO EN LA ARENA DE POCITOS

Junté pedazos de la infancia gaucha de Lautremont y Laforgue
pinché en el cielo lo que quedaba de las libélulas de Di Giorgio
quise aspirarme todo lo que se metía Escanlar en sus fosas nasales
y deambular entre las sábanas disecadas de Idea y Onetti
en la noche rellené crucigramas y aprendí espiritismo con discípulos de Levrero
antes de que salga el sol hice pis sobre la lápida de Benedetti
y me imaginé bebiendo cicuta con Herrera y Reissig prometiéndole que volvería
Junté pedazos de mi mismo abrí los ojos y retorne a la conferencia de juristas

EL ACCESO A LA JUSTICIA Y EL CARRO DE NAZARENO

Cartonero[1]

A Su Señoría:

Me dirijo a V.S. a fin de contarle la historia de Nazareno, a quien conoce solo a través del expediente que le ha llegado, pero no más que en la versión policial de las cosas. Paso a contarle.

Nazareno vive actualmente en la Villa 31. Nazareno nació allí, tiene hijos muy pequeños. Su pareja los cuida mientras todas las mañanas tira un carro con el que junta botellas y cartones. El carro se lo alquila a un vecino. Así se gana la vida Nazareno, juntando 80 pesos diarios con los que trata de comprar lo básico para sostener a su familia.

Hace pocos días, Nazareno fue detenido por la policía y llevado a su juzgado. Se le imputaba el delito de hurto, por haberse quedado con unos cables de aluminio de una obra en construcción. Tras una requisa, los cables fueron encontrados dentro del carro. Rápidamente recuperó su libertad, pero el carro quedó secuestrado.

Para Nazareno el carro lo era todo como medio de trabajo. “Hubiera preferido quedar adentro, pero no el carro…” nos cuenta en el ATAJO de la Villa 31 al que se acercó para ver qué podíamos hacer para recuperarlo. El dueño del carro ahora le exige a Nazareno su devolución o el dinero para comprarse otro. La cuestión implica una amenaza latente. Nazareno tampoco tiene cómo sostener a su familia. Pero ahí cerca está la droga de nuevo, ahí está el mundo del delito… El carro o la muerte. El carro o la vida.

Cuando Nazareno y su familia se enteraron que la justicia había abierto una oficina en la Villa 31 se sintieron esperanzados. Pero esa puerta puede ser una esperanza abierta, y las otras más adentro quedar cerradas. Primero iniciamos una presentación formal ante su juzgado explicando la situación y tratando de deslindar al “carro” de la “res furtiva”, es decir, los cables de metal del medio de transporte. Ninguna razón aparente existía para retener el carro, sino la cosa supuestamente hurtada.

El escrito que presentó ATAJO a su juzgado por ahora no tiene su respuesta. A la semana nos comunicamos telefónicamente con sus secretarios y los mismos explican que no es posible la entrega. Después de varias llamadas de quien le escribe intentando comunicarse con usted, me atendió su secretario, pero el mismo me impide el paso hacia usted, y vuelve a explicar que la resolución que dicta el procesamiento mantiene el secuestro del bendito carro. No olvide que ambos trabajamos en la justicia, no olvide que pertenecemos a la misma estructura.

Claro que como VS entenderá, lo que Nazareno necesita es un trabajo digno más que ese carro, algo que le permita ser un ciudadano como cualquier otro. Sin embargo, el caso muestra la distancia abismal que existe entre Nazareno en la Villa 31, y todos las calles, muebles, teléfonos, secretarios y policías que lo comunican con su persona y el cargo que usted ejerce.

La historia de Nazareno es en el fondo la bisagra entre dos modelos de justicia. El mío y el de usted. Por el momento con mucha humildad y honestidad, invito vuestra excelencia a conocer la Villa 31 para que vea dónde y cómo vive la familia de Nazareno, claro que por fuera del expediente.

Si luego de la visita persiste en su decisorio, no vuelvo a insistirle con el carro.