LOS CANARIOS ROMÁNTICOS

 

CANARIOS

LOS CANARIOS ROMÁNTICOS

a los 21 jugadores desaparecidos

de La Plata Rugby Club

El pack se hunde contra el viento / mientras
hace el line y los forwards saltan / para contraer
la espalda del monstruo

La Plata va… susurran un samurai y / rompe/
La entrada del batallón / para que ingrese la tercera
línea que / se mantiene oblicua desde / la sensibilidad /
fulgura la mirada y un tackle que no llega a cortar el
pase /
y el partido es ya / sueña cuando /

La Plata va… y los win forward se abren del maul
Un empate clavado / la noche se detiene / sin derrota

Y en el último minuto / se acerca al ingoal / salta y…
recibe la ovalada… apenas la toca cuando /
cometa Chueco viene bordeando la línea
corre en zig-zag como conejo / nadie ve esos pies /
veloz /
imparable / fuga hacia el infinito

En un tendal de rosas que / desde la platea llega /
deja fatigadas a las últimas estrellas / ahora atrás / mal
paradas
y apoya la ovalada debajo de los palos.

Se abrazan / ríen victoriosos /
esperan la llegada de todos / para abrazarse/

el tercer tiempo / abre las puertas del cielo
para tomarlo / por asalto de Try

“NO HAY JUSTICIA SIN UN POCO DE POESÍA” ENTREVISTA REVISTA LEEMOS

 

MDP

El poeta Julián Axat estará este lunes en la ciudad para presentar su nuevo libro, Cuando las gasolineras sean ruinas románticas, que editó Prueba de Galera. Será en el marco de un conversatorio sobre poesía y justicia que se realizará a las 20.30 en Dickens Pub, ubicado en Diagonal Pueyrredon 3017 de Mar del Plata.

Además de poeta, Axat es abogado y trabaja en la Dirección General de Acceso a la Justicia del Ministerio Público Fiscal, una dependencia que busca promover espacios de accesibilidad al sistema judicial entre los sectores de mayor vulnerabilidad social.

Seguir leyendo: http://www.revistaleemos.com/2019/08/julian-axat-no-hay-justicia-sin-un-poco-de-poesia/?fbclid=IwAR1CJQoBksm2RJ52HvaFcJdfClZKBtEjL_4RDT7eNeDfEVEUGGQpiVpIR2g

GENEALOGÍA FAMILIAR DE MI ESMA

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Nota originalmente publicada en diario tiempo Argentino: http://www.infonews.com/nota/63139/genealogia-familiar-de-mi-esma

Por Julián Axat

“Bien podría ser un capítulo de Estrella distante de Bolaño, quizá un poeta que escribe 
versos con la estela que deja un submarino”  
Juan Aiub
has confiado sin confiar en tu legado/ has reído, al masticar y regurjitar /
con convicción mentirosa pero genuina/ aquello que otros solo
regurjitan por interés, aburrimiento o solo idiotez / en sus huellas, has colocado tus pies/ arrasándolas, con minuciosa desprolijidad/ quizás, aventuro, escoltado por la
deconstruída presencia/has logrado asimilar  tu desamparo/ eso has hecho, amigo 

Francisco S. Massera

 

 

La familia Rumbo llega a La Plata en la década del ’30. Román Rumbo, mi bisabuelo ingeniero civil, es contratado en los talleres de la ESMA, también empleado de Vialidad. Sus tres hijos varones: Liceo Naval. El primero de ellos, Osvaldo Rumbo, fue odontólogo sanitarista. Para 1946 es uno de los fundadores de la sala odontológica hoy conocida como Hospital Odontológico Infantil Bollini de La Plata. Un cartel lo recuerda en un pasillo como “El odontólogo de los pobres”. El segundo, Eduardo Rumbo: se recibe de ingeniero civil como su padre, con fuerte militancia peronista. Para 1946 accede a un escaño como diputado nacional. Se lo recuerda como escritor de una obra clásica sobre política de hidrocarburos (Petróleo y Vasallaje, BA, 1957).

Me detengo en la historia del tercero, Oscar Rumbo, que inicia la carrera de Marino; pronto de cadete pasa a alférez de fragata, y de allí salta a teniente adscripto a la Comisión Naval Argentina en los Estados Unidos. Junto con su colega Horacio Howard inician sus experiencias en buceo y submarinos (en especial, en temas de salvamento de buques). La dupla Rumbo-Howard ya capitanes de navío, terminará asignada a la Base de Submarinos de Mar del Plata con el objetivo de renovar tercera generación de buques y comandar agrupaciones de buzos tácticos (Historia de Submarinos, Los tarantinos, 1933-1960, F. Tamburrini, el snorkel, 2009).

Uki Goñi, en uno de sus libros (Perón y los alemanes, Sudamericana, 1998), refiere a Oscar Rumbo como miembro de la Inteligencia Naval formado en los Estados Unidos, elegido por el propio J. D. Perón para ponerse al mando de un buque petrolero llamado el Buenos Aires y que el gobierno del GOU planeaba traer desde Suecia con armamentos alemanes. Al final el plan no habría funcionado y el viaje no se lleva a cabo. Rumbo tendría buenas conexiones con los agentes secretos de las SS en la Argentina.

Dado que el tema es mencionado colateralmente por Uki, me puse en contacto personal con él. Me contó lo siguiente: “… busqué en los documentos que tengo, Rumbo era inteligencia naval, tenía contacto con Hans Harnisch, que era uno de los jefes de espionaje nazi, y con Osmar Hellmuth, un agente de la inteligencia naval argentina que enviaron a Berlín para reunirse con jefes nazis, sólo que a Hellmuth lo arrestaron antes de llegar a Europa los ingleses, y se lo llevaron a Londres y confesó todo el plan de traer armas alemanas en el tanquero Buenos Aires que iba a ser capitaneado por Rumbo. Más que eso no sé, y lo que hay en los documentos son apenas un par de párrafos que dicen eso. Es una pena esas historias que se van con los que mueren sin contarlas del todo… un abrazo…”

Si a Hellmuth lo arrestaron antes de llegar a Europa, no tengo que hacer tantas suposiciones sobre Rumbo, un inteligencia naval formado en Estados Unidos suele ser doble agente; al menos eso me sugieren tantas novelas leídas de Le Carré. Pero mi conjetura surge por lo que sigue: en el ’55 la Libertadora envía nuevamente a Rumbo a Norteamérica. Ahora como agregado naval de la embajada en Washington. Allá conoce a una americana, se casa y tiene dos hijas. Con el gobierno de Onganía, regresa. Es asignado nuevamente como responsable de la Base de Submarinos de Mar del Plata.

Aquí aparece una nueva generación o segunda generación familiar. Su sobrina, Marta Rumbo (hija de su hermano Osvaldo), se casa. Lo hace con el recién egresado marino Daniel Eduardo Robelo; un ignoto marplatense que, de buenas a primeras, pasa a ser apadrinado por Rumbo. En la Armada, los padrinazgos políticos son fundamentales para escalar posiciones. Robelo ingresa a las filas submarinistas, y poco después su foja habla por sí sola: “Año 1976-1983: jefe del Departamentos de Operaciones en la Base Naval Mar del Plata, ejerciendo, en forma simultánea, el cargo de jefe del Departamento de Comunicaciones en la Fuerza de Submarinos dependiente de la Fuerza de Tareas.”

Por entonces, Oscar Rumbo ya era un capitán retirado, miembro honorable del Yacht Club. Cuando mi mamá Ana Inés della Croce Rumbo y mi papá Rodolfo J. Axat (ambos oficiales Montoneros) desaparecen en La Plata, el 12 de abril de 1977, de inmediato mi abuela Nelly se comunica con su hermano para que interceda ante su camarada de armas Massera. El “Comandante Cero” no sólo era platense sino que había sido su alumno y además compartía con Rumbo cierta afinidad ideológica dentro de la fuerza. El viejo submarinista le dice a su hermana que a mis padres “los tenía el Ejército” y que “nada se podía hacer”. De hecho, Rumbo nada hizo al respecto.

A finales de 1994, a instancia del entonces capitán Robelo, la familia “Rumbo” pretendió unificarse celebrando un gran encuentro. Lo harían en los quinchos de la ESMA. Mi abuela y mi tía (Cristina della Croce Rumbo, hermana de mi madre Ana Inés), se opusieron alegando que en ese lugar se sospechaba habían desaparecido 5000 personas, incluyendo la posibilidad de que mis padres hayan pasado por ahí. La familia Rumbo hizo silencio y celebraron igual, como si nada. Sólo unos pocos no fueron: yo no fui, mi tía Cristina y mi abuela Nelly tampoco, la otra hermana de mi abuela tampoco (Blanca Rumbo).

Recuerdo algún verano marplatense, mi tía Cristina pasaba a saludar por la playa a su prima Marta. Lo hacía conmigo de la mano. Los Rumbo-Robelo compartían carpa cerca a la familia Astiz, en el Yacht de Playa Grande. Vienen a mi mente ahora los cumpleaños de Oscar Rumbo. Siempre Mar del Plata, infeliz recuerdo que adelante de todos me sentaba en su falda, no podía evitar sentirme como trofeo del viejo marino. Daniel Robelo se me acercaba, me escrutaba de arriba abajo como si fuera un espécimen; yo tenía diez años, jugaba con sus hijos cercanos a mi edad. Tengo una foto de la fiesta de casamiento de mis padres en 1973. Es en La Plata. Yo no existía. Todos los personajes en la foto: los recién casados, los Robelo, Oscar Rumbo, mi abuela Nelly, mi tía Cristina.

Hace cinco meses, el ex marino Daniel Robelo está preso por crímenes de lesa humanidad, con prisión preventiva en Marcos Paz. Espera el juicio que, supongo, se llevará a cabo el año que viene. Su esposa Marta Rumbo lo visita todos los fines de semana. Según cuenta a la familia, sufre un calvario ida y vuelta a Marcos Paz. Mi abuela Nelly murió en 2008. Yo ya era abogado. Poco antes de morir me susurró: “Robelo me dijo hace un tiempo que tus padres pasaron por la ESMA, pero que él no sabía más nada…”
Cuando mi abuela Nelly declaró en 1998 ante los Juicios por la Verdad, esa frase no la quiso repetir. Según testigos mis padres luego de ser secuestrados pasaron por el CCD La Cacha, aunque una leve hipótesis sobre la presencia de la Marina en ese lugar me lleva a pensar en aquel comentario de mi abuela

EL JUEZ Y EL POETA

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EL JUEZ Y EL POETA

 

Nota Publicada en Página/12: https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-242853-2014-03-28.html

a Gaby Pesclevy

Cuando mis padres desaparecieron, en abril de 1977, mi abuelo paterno, Carlos Alberto Axat, un moderado abogado civilista, hizo su primer hábeas corpus ante el Juzgado Federal Electoral de la provincia de Buenos Aires. El entonces juez, teniente coronel Dr. Héctor Gustavo de la Serna Quevedo, que lo recibió en su despacho, le preguntó qué estudiaba su hijo, a lo que mi abuelo le explicó: “Filosofía”. La respuesta derivó en una arenga entusiasta del magistrado sobre los problemas épicos y filosóficos acerca del trigo y la cizaña. Mi abuelo, desesperado, que sólo estaba ahí para pedir por el paradero de su hijo y su nuera, tuvo que soportar que el señor juez terminara con su clase seudoerudita para implorar una respuesta efectiva. Cuando regresó al juzgado a los pocos días, encontró el rechazo del hábeas corpus y las costas al vencido. Yo por entonces tenía pocos meses, la anécdota me la contó cuando ingresé en la Facultad de Derecho en 1994, en ella estaba contenido el punto de su frustración en el Derecho y la Justicia para un abogado con 70 años de profesión libre. Con la anécdota, me decía: “Elegí bien, que no te pase lo que a mí”. Mi abuelo murió en 1995.

Héctor Gustavo de la Serna Quevedo nació en 1926 en Catamarca, hijo de un militar de alto rango y primo del Che de lado materno; huérfano desde los ocho años, hizo la carrera militar hasta que fue dado de baja por ser parte de la intentona de alzamientos anteriores a 1955. Recibido de abogado a los 40 años, fue designado por Onganía como interventor del Servicio Penitenciario, y más tarde por la dictadura cívico-militar como juez federal electoral de la provincia de Buenos Aires, cargo que ocupó hasta 1983.

De la Serna fue no sólo conocido por ser el juez preferido de Jimmy Smart, dando cobertura judicial a secuestros y desapariciones, para luego rechazar hábeas corpus y gozar de imponer costas a familiares de esos desaparecidos, sino que fue y sigue siendo conocido por uno de los hechos más graves contra la cultura de este país. A eso de las nueve y media de la mañana, el 7 de diciembre de 1978, los depósitos del Centro Editor de América Latina en Avellaneda fueron allanados y clausurados bajo la acusación de infringir la ley 20.840. Por entonces, el valiente editor Boris Spivakow junto con su abogado se atrevieron a dirigirse hasta el despacho de De la Serna para evitar el atropello, pero allí, atónitos, recibieron una filípica sobre “filología de la disgregación social”, fundamento que se materializó en el decomiso del 30 de agosto de 1980, en un terreno baldío de Sarandí, donde un millón y medio de libros ardieron frente a la mirada del propio De la Serna.

El acta judicial firmado y sellado por De la Serna que ordena la quema ha sido rescatada hace pocos meses, gracias al trabajo de archivo del grupo La Grieta de La Plata, encabezado esta vez por Gabriela Pesclevi. Como diría Walter Benjamin, el documento judicial representa toda una pieza de la barbarie que, a su vez, expone la negación-destrucción cultural de la dictadura hacia determinados libros, entre los que figuraban Marx, Lenin, Mao, Sartre, Cortázar, García Márquez, pero especialmente libros infantiles como los de Elsa Bornemann o María Elena Walsh.

La investigación llevada a cabo por Pesclevi me llevó a otros lugares interesantes. Si uno googlea “Héctor Gustavo de la Serna”, lo primero que encuentra es el típico homenaje que el diario El Día hace a los personajes de su ciudad, en los que nunca se distingue al héroe del villano; de allí que el desapercibido fallecimiento de De la Serna. ocurrido el 8/5/2012, tuvo un montaje-recordatorio donde aparece como “poeta, docente y filósofo”, y nada se dice sobre su nefasto rol de juez.

Lo que a mí me despertó curiosidad del recordatorio del diario no fue el lavado de una historia, sino la introducción de la siguiente palabra: “poeta”. ¿Cómo compatibilizar la quema de libros con la poesía? ¿Cuál es el lugar del juez verdugo y cuál el de la poesía frente al Mal? La poesía y el Derecho son dos lugares que me obsesionan, y De la Serna no sólo había rechazado el hábeas corpus de mis padres, sino que, además, se decía abogado y poeta. Si la pieza judicial firmada por De la Serna, que ordenaba la quema de un millón y medio de libros, se trata de una pieza arqueológica que refleja todo el lugar de la barbarie cultural argentina, entonces hallar el libro de poesía firmado por ese mismo autor representa el fin de la palabra (poética) o el lugar donde la maldad y la ignorancia coincidían.

Como detective literario, salí en la búsqueda de la poesía de De la Serna. No figuraba en catálogos de Internet; recorrí librerías de viejo, consulté en bibliotecas de La Plata, hasta que di con un único ejemplar de Poesía y Meditación, Ediciones Almafuerte (1996). La tapa lleva una imagen de la bóveda de la catedral platense, por lo que ya se aprecia un tono cruzado y, en la solapa, la siguiente caracterización: “… crítico preocupado por las ideas disolventes en que se ha encarnado la sociedad…”. La serie de versos son de una lírica confesional trillada, hálito meditabundo de burócrata jubilado que se paga una edición para despuntar culpas y rendir cuentas con los fantasmas que lo persiguen y ante los que se justifica. Basten este puñado de palabras que reflejan al resto: “¿Quién conociera el peso de la historia / y su incidencia en el vivir futuro? / Con su irrumpir en varias direcciones / con tanto polvo sedimentando el alma, / con tanta pena crucificando al hombre / en inseguridad sin concesiones, / ¡quién pudiera desentrañar la suerte del angustiado permanentemente! / Un profundo arcano señorea el mundo / y el torrente de tiempo, vida y muerte / en medio de nuestro acaecer fecundo / se repite absurdo, obstinadamente… / escribir y borrar acto seguido / en el cuaderno de sufrir y el llanto / sin reparar en el que sufre tanto…”.

Alguna vez me detuve en la poesía del latinista Carlos A. Disandro, o me obsesiona dar algún día con el inhallable libro de poesía firmado por Eduardo E. Massera en su juventud, y que Claudio Uriarte se cansó de buscar. El libro de poemas del ex juez De la Serna forma parte de estas inquietudes y la paradoja consistía en rescatar del olvido el libro de un quemador de libros. Quién quemaría estos libros, aun cuando estén manchados de sangre o lejos estén de la Poesía, con mayúsculas. Cuando mi abuelo me contó la anécdota de su frustración ante el juez De la Serna, entonces yo decidí ser abogado. Pero también elegí la Poesía.

Carlos A. Disandro, mentor espiritual de la CNU

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DISANDRO
Por Julián Axat

Quienes pasamos por el Colegio Nacional de La Plata, escuchamos alguna vez la anécdota sobre Carlos Alberto Disandro, profesor de letras de esa casa de estudios entre los 60 y 70, experto en recitar en voz alta poemas en latín, siempre custodiado por un grupo de preceptores del CNU.

De origen humilde, el “Papa Blanco”, como gustaba nombrarlo a Carlos Disandro sus discípulos, nació en Alta Gracia en 1919. Estudió en el exclusivo Colegio Monserrat de Córdoba. Allí toma contacto con quien será su maestro espiritual, el filósofo Nimio de Anquín quien, al igual que el filósofo Carlos Astrada regresaba de asistir en Alemania a las clases de M. Heidegger y E. Cassirer.

Por entonces Nimio de Anequín (1) pasa a ser conocido como fundador de la Unión Nacional Fascista Católica de Córdoba (1936), organización con impronta independiente y con posición más radicalizada y –paradójicamente- menos aristocratizante que el integrismo-clerical-lefebrista que se venía predicando en Córdoba. Como sostiene Pancho Aricó, Nimio es una rara avis con fuerte influencia de José Antonio Primo de Rivera, para quien la Falange reunía la expresión de divinidad, espada para combatir a la “diabólica” doctrina comunista internacional (2)

Al recibirse de bachiller en Córdoba bajo la influencia de Nimio de Anquín (3), Disandro regresa a su ciudad natal donde poco después se recibe de Profesor y más tarde como Doctor en Letras con una traducción y tesis introductoria sobre la poética de Lucrecio (De Rerum Naturam), ahora apadrinada por el profesor de latín y poeta Arturo Marasso (4).

Al introducir la obra de Lucrecio, Disandro centra su análisis en minimizar la influencia del atomismo de Democrito y el hedonismo de Epicuro (el exceso de atomismo será leído como puro materialismo) en función de fortalecer una cosmología espiritualista propia del romanticismo hegeliano (5). En estos términos, la naturaleza sería una representación del espíritu y epifanía poética, y no meramente átomos y vacío propias –al decir de Oswald Sprengler- del inicio de la “decadencia de occidente”. Este párrafo resume su mirada sobre la obra lucreciana: “… La estructura, enunciación y prueba de los principios, verificación de los mismos en la realidad sensible, ancho campo de observación y análisis, añádese el descubrimiento y la experiencia personal de una realidad indeterminada, rica y henchida de una vida misteriosa, que es el centro para las miradas del poeta… hay en Lucrecio un materialismo de las cosas, vivas y actuantes, y no un materialismo de la materia muerta, inoperante y negadora… si hay mucho de trágico en Lucrecio no es por cierto a causa de un materialismo ateo, desdeñoso y sacrílego, ni tampoco por esa extraña perduración en el ambiente romano, luego de tan admirables iluminaciones como las de Píndaro, Platón y Aristóteles, de una física mítica, en contraposición a una nueva física de explicación más universal, sino precisamente por esta indestructible transformación de su mundo espiritual a la condición, contenido y límites de su experiencia” (6).

Durante el primer gobierno de Perón, Disandro sigue los pasos de su maestro Nimio de Anquín, quien luego de haber sido separado de su cargo por su oposición al gobierno de la década infame, pasa a acceder al cargo de Profesor titular de Lógica en la Universidad Nacional de Córdoba (7). En 1944 Disandro también accede al cargo de Profesor Lenguas Clásicas de la UNLP; y tres años más tarde (1947) recibe de propias manos del General Juan Domingo Perón el diploma de profesor titular de la misma cátedra. Trabajo que alternó como empleado de la Secretaría de Trabajo y Previsión, además de colaborar con el proceso de reforma universitaria que llevó a Ley 13.031 (8).

A diferencia de su maestro Nimio de Anquín de origen claramente aristocrático pero insinuando posturas clericales populistas, el fervor con el que Disandro asume la causa peronista –seguramente- se halla asociado a un genuino origen plebeyo que hasta entonces negó con erudición latina; de allí que le sirva para asumir, legitimar o hacerse reconocer con capacidad para engendrar un pensamiento nacional-popular que cruza lo culto-popular bajo la triada: a) el clericalismo ultrapatriótico-populista- antisemita (Nimio de Anquín): b) el estudio de las letras clásicas (Marasso) como necesidad de un cristianismo que abreva en los padres griegos (tomismo) c) pensamiento político filosófico del primer peronismo, es decir, “La comunidad organizada” (Juan Domingo Perón – y en especial Carlos Astrada, Primer Congreso Nacional de Filosofía 1949) (9).

En las actas de dicho primer Congreso Nacional de Filosofía 1949, Disandro no figura como disertante, y sí figura su maestro Nimio de Anquín. Algunos sostienen que pudieron olvidarse de él, o bien que por entonces era considerado como un simple docente más cercano a la literatura y las lenguas muertas, que a la filosofía. Hay quien sostiene que Disandro asistió al Congreso como simple oyente, y hasta organizó en paralelo un contra-congreso cuyo fin era pensar el acercamiento del peronismo con el catolicismo (10).

Con la revolución libertadora del 55, Disandro es removido de su cátedra de la UNLP junto con 4.000 profesores en todo el país, incluyendo a su maestro Nimio de Anquín en Córdoba. Durante la proscripción peronista, comienza una etapa de basta producción intelectual que se divide en tres. Una panfletaria, otra puramente literaria ensayística y otra poética.

En la obra panfletaria se destaca la creación y dirección de la revista La Hostería Volante (1959) título tomado de la novela homónima de G. K. Chesterton, y en la que congrega a algunos seguidores que comienzan a trabajar el concepto de conjura o sinarquía en función de Los Protocolos de los Sabios de Sión. Disandro prefiere llamar a la sinarquía como “Frente del Algodón”: conspiración de los blandos con capacidad de ser infiltrados (jesuitas, bolcheviques, marxistas, judíos sionistas) para servir a la coalición de los enemigos duros de la patria (los católicos antiperonistas, integristas, masones y militares golpistas), sostenidos por la Sinarquía mundialista en el poder” (11). Aquí el panfleto de Disandro no parece ser muy original o distanciarse de las ideas preconcebidas por el propio Perón en cuanto la conspiración de la Sinarquía como causa de la interrupción de su segunda presidencia (12). Por lo demás los trabajos Disandro sobre la sinarquía (13), no distan mucho de las producciones intelectuales de Gustavo Martinez Zuviría (Hugo Wast) (14), o del padre integrista-lefebrista (15), Julio Meinville (16) (salvo por el profundo antiperonismo de este último) (17).

En paralelo a su producción panfletaria, Disandro comienza en 1960 una etapa como ensayista literario, editando sus propios libros en Hostería Volante, y con abordaje de la obra poética de Leopoldo Lugones. Luego se embarca con R.M.Rilke, San Juan de la Cruz, Luis de Góngora, Lope de Vega, Dostoievsky, etc. En todas ellas repite el sistema ensayado para tergiversar a Lucrecio en su tesis doctoral: se trata de salir de una fase de cosmovisión materialista-literaria para resaltar una más elevada o vinculada al concepto romántico de “Volkgeist” (espíritu de pueblo) (18) o de superhombre hyperbóreo nietzscheano (19).

Finalmente, en julio de 1972, Disandro publica -en su editorial- su único libro de poemas, el que titulará: “Sonetos – a la gloria del fuego”. El poema está dividido en tres ciclos y en cuarenta sonetos a la española con un orden fijo (al estilo Lope de Vega) de dos cuartetas y dos tercetas.

El clasicismo de Disandro busca la exquisitez de los versos en formas fijas hispánicas, pero con imágenes cercanas al romanticismo Francés y Alemán, tras la búsqueda de los arcanos mayores y menores (P. Valery), que guían al poeta pasionario hacia el grial (para salir de la oscuridad en la que está inmerso):
“… El último candor de la tormenta / era cárdeno, mágico y dichoso: / desde nubes violáceas, silencioso / tornaba en luz la tarde, libre y lenta. / En el pausado réquiem con que ostenta / su decoro sutil y misterioso / cada fronda era introito tembloroso / y noble gracia cada cumbre atenta. / Pero ahondaba el fosco y raudo rito / la esperanza de un mundo dominado por el gesto total de la tormenta. / En el sombrío centro sólo un grito / audaz como la tierra y consagrado / por el ansia del fuego que lo alienta” (Soneto 17)

El último poema parece profetizar el tiempo por venir de Disandro, un tiempo de oscuridad y de cruzadas: “He cantado piadosamente el fuego / en tiempos de su reino oscurecido / para salvar su lumbre del olvido / y celebrar su gloria en el sosiego / El sacrificio arcaico que despliego / es el fuego en el soplo estremecido / y en sus arcanas ondas el gemido / es vigor de una tierra en su trasiego / He cantado piadosamente el mundo / donde erige su casta resonancia / el ígneo poder que salva y funda. / Y en este soplo nítido y profundo / consagra la virtud de su sustancia / la llama virginal, que lo circunda.” (Soneto 40)

La poética de Disandro es excesivamente formal, cuasi religiosa, está escrita –deliberadamente- en una lengua que suena a jeroglífico muerto. Como poeta es más bien una suerte de ensayista o un traductor del latín-griego en el que se muestra experto. Todo su libro podría ser explicado desde una lectura atenta de “La escuela Romántica” de Heinrich Heine.

Pese a ganar varios concursos entre 1955 y 1972, Disandro no es reincorporado a su cargo hasta la amnistía de 1973, accediendo a la misma cátedra de Lenguas Clásicas que había perdido luego de 18 años. Comienza allí su actividad en el espacio académico de La Plata adoctrinando como guía espiritual a las nuevas juventudes que abrevan en el claustro desde el peronismo católico de derecha o desde organizaciones como Tacuara o sindicalistas ortodoxas. El área de influencia de Disandro es cada vez mayor entre los grupos de estudiantes en torno a su figura intelectual que marca la línea, mientras hace lo posible por alimentar la creencia de ser el delfín de Perón, exhibiendo su correspondencia con el líder en la que expresamente lo incita tener seguidores (20).

Es cierto que Disandro y Perón intercambiaron algunas veces. Ahora bien, dado que Perón desconocía a fondo el mundo universitario confiaba en personajes como Disandro que al menos le aseguraban la inserción de algunos conceptos que le interesaba se reproduzcan en esos escenarios, y en los que –claramente-coincidían (me refiero al concepto de sinarquía). Estudios recientes mencionan que la confianza de Perón a Disandro fue ganada gracias a su actividad como soplón por correspondencia, en especial sobre la trama de los intelectuales eclesiásticos luego del Onganiato (21).

Nace así, en torno a la figura de Carlos A. Disandro, un grupo de seguidores que van a formar la Concentración Nacional Universitaria CNU. Su área de influencia se mueve entre La Plata- Mar del Plata- Córdoba. Las facultades de Derecho, Historia y especialmente Letras. La jefatura política queda a cargo Patricio Fernández Rivero alumno directo, pero también novio de la sobrina de Disandro, María Disandro (22). Es Patricio Fernández Rivero a través de quien la CNU comienza a operar en el ámbito universitario Platense-Marplatense combatiendo todo lo que suene a marxismo y reformismo dentro de las filas peronistas. A la vez que reivindican el regreso de la ley 13.031, en la que Disandro trabajó en el primer gobierno Peronista.

Desde su fundación, la CNU establece profundos lazos con la CGT de Rucci. En definitiva, se transforman en una organización de cuadros, la mayoría armados, con contactos importantes con el sindicalismo (el sindicalismo metalúrgico los usaba o complementaba como grupos de choque).

Durante 1973, Disandro escribe un panfleto con el que pretende refutar las ideas de J.P. Sarte con fuerte impregnación en el pensamiento peronista de izquierda universitaria, y a quien considera un elemento del sionismo sinárquico. El título es un remedo del “Existencialismo es un humanismo”; y se titula: “El Humanismo Político del Justicialismo”.Extracto aquí un párrafo central:
“el Justicialismo es un humanismo, en cuanto parte o supone una filosofía del hombre, una filosofía de la historia; y es un humanismo político, en cuanto pretende afirmar las premisas que configuran la existencia del Estado, las características de la vida política como un acto creador, las condiciones de un gobierno que signifique la justicia, el orden, la paz, el trabajo, la piedad, etc. Pero como humanismo se confronta, se contrapone y dirime con otras regimentaciones que también se consideran humanistas, y que pretenden asimismo derivar consecuencias políticas, que debemos establecer, criticar y rechazar. Me refiero en particular a las formas del liberalismo, del marxismo y del desarrollismo, a los que me referiré sucintamente y de modo especial. De esa referencia se deducirá al mismo tiempo las características positivas del Justicialismo y las consecuencias políticas de sus premisas”. (23)

Con el tiempo, ya lo dijimos, Disandro será nombrado por sus seguidores como una suerte de Gran Maestre o “Papa Blanco” (el gran padre blanco de la logia). Del semillero de heraldos negros (24) que fue gestando con dedicación, pueden distinguirse dos tipos de perfiles propios de la CNU: aquellos con algo de erudición y vuelo, capaces de reproducir un refrito en latín de la Espada Lugoniana dentro de las Aulas o hacer trabajo de superficie; y aquellos que apenas entendían el ABC de sus conceptos y servirían de sicarios, matones para nutrir al sindicalismo o a los esbirros a la Triple A que ya se gestaba.

Ninguno de los esbirros de Disandro se caracterizó por ser buen poeta de derechas (como tampoco él pudo serlo, pese a su admiración por Lugones, Celine o el reciente Bruno Vidal), sí por terminar como simples asesinos a sueldo, o como mediocres docentes de escuela o universidad. O como protagonistas de episodios policiales conocidos en su época y que ahora pocos recuerdan (25). Algunas notas periodísticas comienzan hoy a mencionar a sus discípulos con nombre y apellido (26), mientras se sigue investigando toda la participación de la CNU en delitos de lesa humanidad (27).

En 1975 Disandro recibe un atentado con explosivos en su domicilio de La Plata, que es atribuido a Montoneros. Pese a los destrozos, el profesor logra salir ileso. La CNU promete venganza (28).

Durante la dictadura militar 76/83 Disandro siguió dando sus clases en la Universidad e intercambiando con intelectuales afines, incluso con miembros de las FFAA que le tienen simpatía o lo veían como un personaje curioso, o funcional.

En 1977 escribe y dicta una conferencia sobre el conflicto en el Canal de Beagle con Chile, en el Instituto de Cultura Clásica “Leopoldo Lugones”, de Buenos Aires. Allí Disandro retoma sus ideas sinárquicas, pero desde un punto de vista geopolítico, donde Estados Unidos aparece como eje expansivo del mal a quien hay que neutralizar. En sus palabras resuenan las ideas del La interpretación europea del Donoso Cortés de Carl Schmitt (29), a quien Disandro prácticamente plagia desde una interpretación argentino-hispanista-antártica del Donoso Cortés:
“…En estos sucesivos espacios geopolíticos que se configuran como zonas orgánicas debemos entender nuestra guerra de la independencia y debemos trazar nuestra propia geopolítica fundacional al margen de la unión de los bárbaros, falsamente convertidos; al margen de las presiones de la derecha soviética y de la izquierda yanqui, al margen también del Concilio Vaticano II que da por abolidos los fundamentos teológicos de la cristiandad; al margen de las multinacionales que abaten las soberanías congruentes de los estados, sus virtudes prudentes y eficaces, para instaurar una sociedad mundialista sin justicia internacional. Tales son pues los capítulos de una vasta empresa geopolítica que nos espera… Geopolíticamente la Argentina pierde en una serie interminable de desgarramientos que llegan al actual arbitraje del Beagle. La cuarta fase corresponde en fin a las tensiones entre el movimiento nacional y el movimiento sinárquico, que ha alcanzado su máxima eficacia concentracionista y su máxima expansión operativa en la derrota del Imperio. Hemos entrado en fin en la quinta fase de la que depende ahora la continuidad de la Nación Argentina. La dirección de nuestra geopolítica será forzosamente contrapuesta a la de EE.UU., en la misma medida que éstos son bárbaros que irrumpen y confunden la unidad del Imperio, mientras nosotros somos Imperio romano, imperio español, Iglesia de Nicea donde España triunfa a través de un obispo de nombre griego. Y ahí también está el signo fatal de EE.UU.: impedir que América recoja la sucesión imperial, impedir que Europa vuelva a su connatural tensión de romanidad y germanidad para dominar al bárbaro de las estepas…La guerra de la independencia sugiere en estas instancias tres motivos fundamentales, que desentrañan el sentido de su despliegue: 1) combatir el ecumenismo sinárquico que es la muerte del Graal, el desprecio de los hiperbóreos, la ciencia de los atlantes. 2) replegar las tensiones del hemisferio norte que perderá irremediablemente el cetro histórico. 3) reabrir el combate del imperio por el Atlántico sur, que nos abra el acceso definitivo al eje polar…” (30).

En 1984, el Pinochetismo distinguió a Carlos A. Disandro como profesor extraordinario y honorífico de la Universidad Católica de Valparaíso. En ese mismo año, la Universidad Nacional de La Plata debía refrendar expresamente a aquellos docentes que venían de la Dictadura. Ese así que el Decano de la Facultad de Humanidades, José Panettieri, no refrenda la continuidad de Disandro a cargo de su cátedra. De todos modos, si bien dejó la enseñanza, siguió publicando opúsculos que a esa altura ya nadie leía.

Carlos A. Disandro falleció el 25 de enero de 1994 en soledad. A su entierro en el cementerio de La Plata, en pleno menemismo, asistieron varios de sus heraldos.

Su epitafio se resume en uno de sus versos: “… y se lo tragó la oscuridad de la que provenía…”

Julio de 2011

Notas:
(1) Véase Nimio de Anquín en: http://en.wikipedia.org/wiki/Nimio_de_Anqu%C3%ADn
(2) En César Tcach, Universidad Nacional de Córdoba – CONICET Revista Estudios DIGITAL Nº 22 – LA DERECHA ILUSTRADA: CARLOS IBARGUREN, NIMIO DE ANQUIN Y LISARDO NOVILLO SARAVIA (h). Véase: http://www.revistaestudios.unc.edu.ar/articulos02/articulos/tcach.php
(3) Más tarde, Disandro le dedicará una obra: Disandro Carlos: Nimio de Anquín; filósofo, Córdoba, Inst. San Atanasio, 1981.
(4) DISANDRO, C.A., La poesía de Lucrecio. Publicaciones de la UNLP. 1950
(5) La tesis de Disandro sobre la poética de Lucrecio supone la construcción de un sistema de coherencia de la realidad sensible a través de una fructificación espiritual con el mundo material en contacto directo de los sentidos con la naturaleza. La naturaleza de la poesía lucreciana exigiría una viva asimilación de todas las ideas a la virtualidad plástica que la distingue. La visión cosmológica de Lucrecio se basaría en los múltiples aspectos de la naturaleza, en su legalidad infrangible (nacer, crecer, morir), aplicable también a los astros, y demás cuerpos, la eternidad e infinitud de simientes y vacío, la individualidad esencial de cada cosa, la combinación de elementos, la constitución del hombre y la función de los sentidos. Hay estudios que resaltan la plasticidad de las descripciones por lo que refiere a imágenes de la naturaleza. Disandro plantea que Lucrecio utiliza cuatro tipos de apreciaciones para aproximarse a ella; de una banda la impresionista con sus admirables pasajes que despiertan intensas emociones, como los últimos versos del libro IV; también la naturalista, la explicativa o la reconstructiva. Sobre este punto de vista de Disandro, véase: Alfonso José Martínez Ruiz, La concepción Fisiológica de la Naturaleza en la obra de Lucrecio. Véase Nota 139 y 140: http://openaccess.uoc.edu/webapps/o2/bitstream/10609/7624/1/amartinezrTFC2705.pdf.pdf (6) DISANDRO, C.A., ob. cit. Pág. 22, 33 y 41.
(7) Alberto Buela, Nimio de Anequín, entre el Ser y la Patria: Véase: http://www.pensamientonacional.com.ar/docs.php?idpg=buela/0088_de_anquin.html
(8) Véase la polémica y poco neutral página de Wilkipedia que armaron sus discípulos: http://es.wikipedia.org/wiki/Carlos_Alberto_Disandro
(9) Véase La Comunidad Organizada cuya redacción muchos le atribuyen a Astrada: http://www.62regionalrosario.com.ar/archivos/5077archivo.pdf
(10) La anécdota me fue contada por un Licenciado en Letras y experto en latín de la UNLP.
(11) Carlos A. Di Sandro, ‘La Hostería Volante’, N° 50. Véase http://perso.wanadoo.es/prensanacional/Conceptos%20Fundacionales.htm
(12) La Hora de los Pueblos: http://www.lucheyvuelve.com.ar/Peron%20Define/sinq.htmPuede verse un interesante análisis sobre el concepto de “conspiración” en el Peronismo, en el trabajo de Horacio González: Filosofía de la Conspiración. Marxistas, Peronistas y carbonarios. Bs. As. Colihue, 2004.
(13) Dice Luis Fernando Beraza sobre Disandro: “En su libro La conspiración sinárquica y el Estado argentino repite la vieja teoría conspirativa de los ’30 de los grupos nacionalistas, que sostenía que la mafia judía se quiere apoderar del mundo utilizando como instrumentos a los anglo-norteamericanos. Como el peronismo era un obstáculo para esa política, había que extirparlo a través de una fuerte represión o infiltración”. Para Disandro y sus seguidores, los sectores de la izquierda peronista “eran zurdos infiltrados que formaban parte de ese plan diabólico. Demasiado burdo, pero en aquella época efectiva para lanzar la andanada contra los zurdos que afectaban nuestro ‘ser nacional”.
(14) Sobre Martinez Zuviría y Los Protocolos de los sabios de Sión, véase Horacio Verbitsky, Cristo Vence, Tomo I De Roca a Perón. Edit Sudamericana, 2007. Pág. 116/117.
(15) Sobre las diferencias entre Disandro y el Lefebrismo, véase: http://www.statveritas.com.ar/Doctrina/Errores_del_Dr.Carlos_Alberto_Disandro(R.P.Jean_Dominique_Fabre,O.P.).pdf
(16) Véase: http://www.juliomeinvielle.org/libros/Iglesia%20y%20Mundo%20Moderno/Igl%20Mund%20Mod%20corr%20mar07_01.pdf
(17) Disandro va a seguir profundizando la idea de Sinarquía antes de morir, así en 1988 decía: “En cuanto a la concentración sinárquica – que es esencialmente una concentración de poderes- ella significa en pocas palabras la construcción progresiva de un gobierno mundial, que tenga no sólo auctoritas y potestas, sino sobre todo imperium. Ese gobierno así entrevisto dialécticamente, estaría integrado según H. Kissinger por tres estamentos: 1) cúpulas decisionistas – o sea las que tienen imperium en sentido estricto; 2) senado de las multinacionales, que comparte su potestas con las cúpulas; 3) pueblos, naciones o estados, con minúscula, que formarían la base, el territorio geopolítico que recepta los impulsos revolucionarios o las normas operativas, y a quienes se les otorga una franja de auctoritas, variable según cambiantes condiciones globales o estratégicas. El imperium decide; la potestas consolida el poder mundial organizado, articulado, potenciado en su organicidad tecnocrática; la auctoritas hace crecer el empeño de la esclavitud mundial en el territorio mostrenco de los pueblos sometidos (…)”. (Cf. Carlos A. Disandro, Segunda Guerra de la Independencia y Tercera Guerra Mundial, La Plata, Ediciones Hostería Volante, 1988, pág. 60 ).
(18) La idea filosófica de Di Sandro sobre la poesía anti-marxiana y anti-materialista, está sintetizada en la disertación: Poesía Contra. Véase: http://perso.wanadoo.es/prensanacional/poesia_contra.htm
(19) Así Carlos Disandro: “Resonancias hyperbóreas” recuerda a las lecturas nietzscheanas que tergiversaran la hermana del filósofo; véase: http://es.metapedia.org/wiki/%22Resonancias_hyperb%C3%B3reas%22
(20) Sólo se conocen tres cartas en el que intercambian pareceres generales, y hay un encuentro entre ambos, en el que Disandro logra retratarse junto a Perón. Véase correspondencia supuestamente genuina, que en Internet ha sido publicada por sectores afines a Disandro: http://es.metapedia.org/wiki/Correspondencia_Per%C3%B3n_-_Disandro
(21) Así Eduardo Gurrucharri: Un militar entre obreros y guerrilleros, Bs As. Colihue. Pag. 160 a 163.
(22) María Disandro, hija del hermano de Carlos Disandro, estaba en pareja con Fernández Rivero, a quien el latinista ideólogo de a CNU, a su vez conocía de sus clases de literatura. Declaración de Mirta Clara: Juicio por la verdad, Audiencia 23/4/07
(23) Véase el texto completo en: El Humanismo Político del Justicialismo: http://www.lucheyvuelve.com.ar/vigencia/humanismojusticial.htm
(24) Los heraldos negros refieren al poema de Cesar Vallejos, con clara vinculación con el mal en la poesía (los reinos de la noche).
(25) Me refiero al fallecido Federico Pippo, ex CNU y profesor de letras de la UNLP, discípulo de Disandro, uno de los principales acusados del terrible asesinato de su esposa Oriel Brian, en City Bell, 1984.
(26) Quién es quién en la CNU de La Plata: Diario Miradas al Sur, 17/7/2011: http://sur.elargentino.com/notas/quien-es-quien-en-la-cnu-de-la-plata
(27) Los matones de la ultraderecha comienzan a pagar por sus crímenes. Miradas al Sur, 21/11/2010: http://sur.elargentino.com/notas/los-matones-de-ultraderecha-que-empiezan-pagar-por-sus-crimenes
(28) Diario El Dia, 8/8/75.
(29) Carl Schmitt, Interpretación Europea de Donoso Cortés, Editorial Struhart 2006
(30) Carlos A. Disandro, la geopolítica una ciencia humanística. Ediciones Independencia y Justicia. Córdoba, Argentina. 1980: Véase: http://es.metapedia.org/wiki/La_Geopol%C3%ADtica,_una_ciencia_human%C3%ADstica

EL SILOISMO Y SUS VARIANTES

silo

La década del sesenta representa el quiebre del sistema valorativo burgués tradicional provocado por un movimiento contra-hegemónico cultural, cuya base puede ser hallada en el Mayo Francés, los Movimientos Anticoloniales, la Revolución Cubana, la Revolución cultural China, etc.; y de la cual formaron parte el movimiento beatnik, el hippismo, el feminismo, el movimiento gay, el ecologismo, el pacifismo, etc.(2)

Dicho proceso, cuyo contratema cultural radicaba en la autonomía, el antiautoritarismo y el concomitante rechazo a la jerarquía de la autoridad y sus normas, tuvo significativos efectos sobre el sistema cultural de creencias occidentales dado hasta ese momento, ya sea por dentro y fuera de las instituciones religiosas más aceptadas. (3) De la mano de este fenómeno aparecen visiones alternativas y radicales como la teología de la liberación, el pentecontalismo, curanderismo, evangelismo, mormonismo, y otros. De esta forma también surge un movimiento alternativo informado por las ideas de la llamada “nueva era” (4).

En este sentido, el complejo de la nueva era puede ser considerado como el producto de la aplicación de este cambio antiautoritario/autonómico al cambio terapéutico alternativo, psicoterapéutico, esotérico y religioso (el viaje iniciático al mundo feliz),(5) con particular incidencia en sectores con un alto nivel de educación formal.

Hacia 1965, la idea que encierra el pensamiento nueva era contracultural implica una vuelta (especialmente en los países centrales) a las viejas corrientes de filosofía mística occidental y un giro hacia versiones remozadas del ocultismo (Las portadas del LP de los Beatles “Seargent Pepper” dan cuenta de este fenómeno) y hablan de la crisis evolutiva del Homo Sapiens: “orientalismo y cuarto camino” (Gurdjieff, Oupensky, Krishnamurty), “Nigromancia y Alquimia” (C.G. Jung, A. Crowley), “psicodelia y chamanismo” (A. Huxley, C.Castaneda), “Evolucionismo” (“Teilhard de Chardín”), etc. Pero también una vuelta literaria a autores clásicos como W. Blake, Poe, H. Hesse, F. Niezstche, O. Stappeldon, R. Daumal, etc.(6)

Los autores franceses Louis Pauwels y Jacques Bergier, se encargarán de sintetizar esta irrupción del fenómeno místico de la década sesentista en su betseller “El retorno de los Brujos” -editado por el sello Gallimard en 1967-, cuya frase de P. Eluard: “Hay otros mundos que están en este” sigue siendo guía y razón de todas estas vertientes de “la nueva era”, que, tarde o temprano, quedarían enmarcadas por el mercado (vaciadas de todo contenido político contestatario) con el rótulo posmoderno de “new age”.(7)

La recepción intelectual en la Argentina, a mediados y fines de los 60, de estas corrientes “alternativas” de pensamiento místico ha sido principalmente el trabajo de recopilación de dos editoriales que se encargaron de traducir y localizar la cuestión. La Editorial Kïer; que se encargo de publicar la mayor cantidad de libros de teosofía, ocultismo, cabalismo, magia, espiritismo; y la editorial Sudamericana, con la publicación local de de la Revista Planeta, – dirigida en Francia por los mencionados Pauwels y Bergier- , fue una verdadera enciclopedia total del misticismo, ocultismo y lo paranormal. (8)

***

Absolutamente sincrético en sí mismo, el Siloísmo es una corriente de pensamiento autóctona, deudora (por fusión) de este caldo de cultivo que hemos llamado “la nueva era”, y que tienen especial recepción en el contexto contracultural argentino (la dictadura de Onganía), signado hasta entonces por el sistema de creencias tradicional de la Iglesia Católica.

Siloísmo, Kronos, Poder Joven, La Comunidad, Partido o Movimiento Humanista, Partido Verde; son las formas (rostros) en las que se ha presentado el Siloísmo a través del tiempo. “Secta” para unos, “Movimiento” para otros; lo cierto es que esta agrupación hoy sigue en pie y posee numerosos seguidores en todo el mundo.

Desde un punto sincrónico (quizás el más representativo) se puede pensar el día 4 de mayo de 1969 como el origen al Movimiento Siloísta. Ese día, en la localidad de Punta de Vacas, Mendoza, Mario Rodriguez Cobos, un mendocino proveniente de agrupaciones de Acción Católica, universitario recibido en Ciencias Políticas, llamado “Silo”;(9) hace su primera aparición pública con una arenga acerca de “La Violencia y la curación del sufrimiento”(10)

El lanzamiento de Silo fue preanunciado y cubierto por medios internacionales de la época como la cadena CNN; lo propio se hizo a través de pintadas, pancartas, carteles, volantes en las calles y en casi todas las Universidades del país. Decía por entonces la revista Siete Días:

“… Toda la provincia está inundada de carteles con su nombre. Algunas calles de Buenos Aires también. Su trabajo es conocido desde hace más de ocho años, y las escuelas inspiradas por él han llegado a provocar serias crisis universitarias. Dice pertenecer a una escuela del conocimiento —sin nombre específico— que imparte una enseñanza desde que el hombre es hombre, y a la cual pertenecieron casi todos los genios de la historia, incluidos Cristo y Moisés. Vive en un punto muy especial de la cordillera: justo donde confluyen los cordones del Aconcagua, del Plata y de Chorrillos. Es uno de los siete puntos del mundo que su escuela denomina Chakras. No es fácil llegar hasta allí…” (11)

El discurso de Punta de Vacas de 1969 puede ser leído de muchas maneras, se trata de un texto matriz que permite delinear a futuro las variaciones del discurso humanista. (12)Pero también echa luz sobre la separación entre la actividad política, la actividad espiritual individual; y finalmente, el pensamiento filosófico-literario de Mario Rodríguez Cobos. (13)

En el contexto del Onganiato, la presencia de ese misterioso individuo bajo el seudónimo “Silo” quien, como si fuera un Sócrates profeta, se autoconvoca al pié de la montaña a pregonar sobre el sufrimiento y la reconciliación del ser humano consigo mismo, valiéndose –principalmente- de la idea de no violencia, llama de inmediato la atención de la policía y gendarmería de frontera; como así a la ortodoxia católica mendocina.(14) Es decir, se inicia allí esa poderosa atracción por censurar, perseguir, infiltrar y (finalmente) tratar de categorizar a esta agrupación extraña (por si acaso marxista) a la que con el tiempo y con ayuda de otros (especialmente aquellos que luego se apartaron del movimiento) fueron ubicando su impronta en el lugar de “Secta”.(15)

Los retiros espirituales y los campamentos de “grupos de formación política” fueron un clásico de mediados de los años 60, de los que abrevaron luego a los líderes de nuevas agrupaciones de izquierda y organizaciones armadas.(16) El Siloísmo no fue ajeno a la modalidad de estas prácticas, teniendo en cuenta (como ya hemos dicho) que uno de los componentes centrales se trataba de la búsqueda de un sentido terapéutico interno (un hombre nuevo) que luego devenga colectivo.(17)

Los campamentos Siloístas en el refugio sobre la base del Yala (Jujuy), las ascensiones a Montañas (Aconcagua) o a volcanes (El Chañie), el cruce a pié de los Andes a Santiago de Chile, las largas caminatas por la costa de la Provincia de Buenos Aires, formaban parte de la preparación Siloísta.

Si bien el Siloísmo durante la década del 60 y 70 no optó nunca por el camino de la lucha armada, a través del Manual del Poder Joven o el texto La Comunidad; como así las primeras parábolas literarias escritas por Rodríguez Cobos bajo el seudónimo de H. Van Doren,(18) se evidencia una propuesta política, cuya característica principal es el cambio social no violento,(19) a través de un estado de paz interior conseguido por medio de un trabajo de encuentro con uno mismo y la fraternidad universal.(20)

***

El origen y el desarrollo de esta corriente nos permiten pensar al Siloísmo con una identidad propia, que puede ser rastreada hasta llegar al actual Humanismo. Sin embargo –lamentablemente- esa identidad ha sido formada por el discurso de “los otros”, especialmente, el discurso policial que nunca ha podido desentrañar esa genealogía, sino en todo caso, aportar más confusión o generar ese manto discursivo confuso para su persecución.

Como sostiene el teórico H.M.Enzensberger: “los rasgos paranoicos del gobernante se ponen de relieve institucionalmente en su policía secreta” (21). La cantidad de folletos, propaganda, gacetillas, libros, carteles, apuntes, panfletos que produjo el Siloísmo a fines de los 60 y comienzos de los 70, ello aunado al recurso del graffiti, y la utilización de una simbología místico-esotérica (por lo general la pintada de un circulo y triangulo en su centro), llamó de entrada la atención de la policía, ferviente buscadora de secretos ocultos para administrar y perseguir, pero incapaz de poseer una capacidad letrada que esté a la altura de las circunstancias para develarlo, llevó a multiplicar los expedientes administrativos de inteligencia, intentando a toda costa categorizar “lo inexplicable” con el siempre marxismo (de manual básico) dentro de los factores: social o religioso.

Pero también sabemos que si el terror policial y la parapsicología se juntan, el resultado no es otro que los delirios místicos del “Brujo” López Rega y las huestes siniestras de la triple A. Los Archivos de la DIPBA “Silo/Kronos” muestran esa lectura “delirante” o “parapsicológica” de la realidad, pues todo lo que cae bajo la casilla de “incomprensible”, y si encima ello tiene aditamentos “misteriosos”, pasaba a convertirse en una salsa perfecta para zambullirse y pergeñar elucubraciones cuasi-paranoicas y reduccionistas que justificaban el amarillismo de turno de los funcionarios de inteligencia, es decir, su banalidad del mal, es decir, su sueldo.

Con esto me refiero a la cantidad de fojas que surgen de los archivos de la DIPBA en las que se trata de dar una explicación sobre simbología utilizada, desentrañar fragmentos de la obra de Silo, inventar historias acerca de su misteriosa personalidad, realizar seguimientos hasta los retiros de Jujuy, informar (imaginar) puentes con otras organizaciones sociales “subversivas”, dar intervención consultiva a psiquiatras y forenses para que dictaminen sobre contenidos, realizar cruces de información con otros organismos de inteligencia, fotografiar a miembros del movimiento en plena reunión de meditación, etc, etc.

Algo no muy distinto a este seguimiento realizado por la DIPBA, es lo que han hecho los llamados especialistas en Sectas de esta época, quienes, no sin distinto prejuicio, se han encargado de denostar y encasillar de “secta” al Siloísmo (22)sin tener en cuenta estudios (rigurosos) basados en análisis de documentos, entrevistas en profundidad, trabajo etnográfico de campo y descripción densa; realizados por especialistas en temas de Religiosidad popular o Sociología de la Religión (23)

En ese sentido, es posible pensar que el Siloísmo (en todas sus variantes) es una corriente de entramado complejo, cuyas actividades y prácticas tienen más de cuarenta años; y además, en su versión humanista, construye templos y junta cada vez más adeptos en el mundo. El encasillamiento del Siloísmo como secta y no como movimiento, o la recurrente idea de “manipulación” o “lavado de cerebros” reproduce las categorizaciones policíacas, además de que obtura el verdadero análisis de su surgimiento y evolución, el grado de intervención interno de sus adeptos y el sistema de sus creencias.

Julián Axat, City Bell, Noviembre de 2007

NOTAS

(1) El presente trabajo fue realizado para la Comisión Provincial por la Memoria, como prólogo a los archivos desclasificados de Inteligencia de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Véase: http://biblio.comisionporlamemoria.org/meran/opac-detail.pl?id1=1844#.XWNZXCNKjIU

(2) Dicha crisis cultural también puede ser analizada a través la crisis del sistema económico burgués: el mercado libre, para ser más precisos. Al menos esa es la fuente de la contradicción del capitalismo en la vida norteamericana; es decir, que los movimientos ideológicos de “contracultura” son también producto de la sociedad capitalista que da origen de los mismos. Véase Daniel Bell, Las contradicciones culturales del capitalismo, 1996 – Alianza Editorial – Alianza Universidad Textos.

(3) Desde mediados de la década del 60, y especialmente en la Argentina, el catolicismo sufre una aguda crisis interna, caracterizada por la radicalización de sus vastos sectores, tanto clericales como laicos, cuyos cuestionamientos fueron creciendo con el correr de los años. Véase Martín Obregón: “Vigilar y castigar: crisis y disciplinamiento en la Iglesia argentina en los años setenta”. Págs. 131-153. AEA, 63 I. Sevilla España, 2006.

(4) Este texto sigue los conceptos de la Lic. María Julia Carozzi, la Autonomía como religión, “la nueva era”. Alteridades. UNAM: v.18, n.9, p.19 – 38, 1999: “La nueva era forma parte del movimiento de potencial humano proveniente de Estados Unidos, enraizado en una red de redes internacional vasta y compleja, cuyo discurso y practica combina como direcciones de cambio tanto la transformación individual como la sacralización del self y la naturaleza, la sanación, la espiritualidad, la circulación, el sincretismo, la liberación del cuerpo, el antiautoritarismo y la autonomía”

(5) Como sostiene Miguel Grimberg: “… el cambio en los 60 no apuntaba, necesariamente, al cambio violento de las instituciones, sino que implicaba el anhelo de una transformación profunda del acto de existir en este planeta, cultivando en nosotros mismos la promesa de otra realidad cotidiana…”. La Generación “V”, La insurrección Contracultural de los años 60, Emecé Arentina, serie Ensayo, Bs. As. 2004, Pág. 7.

(6) Entre los libros a los que me refiero se encuentran: El Monte Análogo (René Daumal), Juan Raro, Hacedor de Estrellas (Olaf Stapeldon), Las puertas de la percepción, el Mundo feliz (Aldus Huxley), Siddarta, Demian, Viaje a Oriente (Herman Hesse), Así habló Zaratustra(Friederich Nietszche), Tertium Organum, Psicología de la Posible Evolución del Hombre, Relatos de una enseñanza desconocida (Perdro Oupensky), Encuentro con hombres notables, Relatos de Belcebú a su nieto (Gurdjieff), Psicología y Alquimia (Carl Gustav Jung), Las Enseñanzas de Don Juan, Viaje a Ixtland (Carlos Castañeda), Meditaciones(Krischnamurty), Astrología (Aleister Crowley).

(7) Véase N. Drury y S. Skinner, En busca de Abraxas, introducción de Colin Wilson, Abraxas Ciencias Ocultas, Edic. Felmar, Madrid, 1975).

(8) La divulgación de estas corrientes del pensamiento en la Argentina estaba claramente dirigidas a sectores altos y medios universitarios/intelectuales, quienes se encontraban más preparados para consumir esta clase de conceptos literarios, cuasi-religiosos, evolucionistas, mezclados con el chisme polstergeist, existencialismo Sartreano, civilización del futuro y “aunque usted no lo crea” de Ripley.

(9) El “silo” es el artefacto que se utiliza para almacenar granos. Por su gran contextura física, Mario Rodríguez Cobos fue denominado así por sus amigos.

(10) En un envoltorio más o menos poético, Silo explica en punta de Vacas que el conocimiento más importante para la vida no coincide con el conocimiento de los libros, sino que es una cuestión de experiencia personal, íntima. El conocimiento más importante para la vida está referido a la comprensión del sufrimiento y su superación. Véase “La curación del sufrimiento”, SILO, Obras Completas, Volumen I, Habla Silo. Edit. Magenta, Bs. As. 1998, Pág. 651). Puede consultarse la página Web www.silo.net

(11) Silo ¿El nuevo mesías?, Revista Siete Días Ilustrados, agosto 1969

(12) La idea del Humanismo o Nuevo Humanismo o Humanismo Universalista, fue esbozada mucho antes que Silo por Luis Pauwels, puede verse “El humanismo del tercer milenio”, Revista Planeta nº 3, Sudamericana, Enero 1965

(13) La gigantesca obra literaria de Mario Rodríguez Cobos, Silo, es la siguiente: Silo, Obras Completas, Volumen I, Humanizar la tierra, Experiencias Guiadas, Contribuciones al Pensamiento, Mitos Raíces Universales, El Día del León Alado, Cartas a mis amigos, Habla Silo. Edit. Magenta, Bs. As. 1998; Apuntes de Psicología, Ulrica Ediciones, Rosario, Argentina, 2006. Otros libros no están firmados por nadie, pero se le atribuyen a Silo o a alguno de sus seguidores más cercanos (Von Ehrembreg, L. Kovadlo, L. Amman): La ComunidadEl libritoSilo su enseñanza internaSilo, su enseñanza popularSilo y la liberaciónEl Mensaje, etc.

(14) La historia acerca la preparación y el desarrollo Siloísta de la jornada en Punta de Vacas en 1969, puede verse en el libro de Eduardo Lázaro Covadlo, “Crónicas de una nueva era”, Edit. Minotauro. Bs. As. 1971.

(15) Véase la página de Internet tan visitada por los impugnadores del Siloísmo: www.humanoidex.com

(16) Para un relato de estos retiros espirituales de la época, puede verse especialmente La Voluntad. Tomo I, Eduardo Anguita y Martín Caparros, Edit. Grupo. Norma. 2000.

(17) La meditación interna, trascendental, con la colaboración de un epónimo o guía espiritual experimentado resulta fundamental para comenzar el camino de reconciliación con uno mismo, luego con el grupo. Véase H. Van Doren, Meditación Trascendental, cuatro conferencias de Silo, Editorial Transmutación, Bs. AS. 1973

(18) Los libros escritos en aquella época por Mario Rodríguez Cobos (Silo) bajo el seudónimo de H. Van Doren: Meditación Trascendental, cuatro conferencias, Editorial Transmutación, Bs. AS. 1973; Jaque al Mesías, Editorial Transmutación, Bs. AS. 1970; Manual del Poder Joven, Editorial Transmutación, Bs. AS. 1971; Exordio del Poder Joven, Editorial Transmutación, Bs. AS. 1972; Siloísmo, Doctrina, Práctica y Vocabulario, Editorial Transmutación, Bs. AS. 1974.

(19) Existe cierto acercamiento a la idea de violencia en el Manual del Poder Joven, bajo la idea de Autodefensa para las formaciones jóvenes siloístas de la década del 70. Muchos ex adeptos del Siloísmo recuerdan un proyecto inconcluso o descartado finalmente por Rodriguez Cobos, y que por aquella época fue llamado Lemuria. Allí se hablaba de hacer la revolución social utopista en la Isla de Pascua (Chile), y declararla primer territorio libre, Siloista Universal. Véase las palabras de Eduardo Lázaro Covadlo, en mail dirigido a Eduardo Montes, www.humanoidex.com

(20) El Siloísmo se define muchas veces como Nuevo Humanismo o Movimiento Humanista Universal, movimiento político-social no violento: con elementos de Pacifismo y Ecologismo.

(21) Política y Delito, Anagrama, Ensayo, 1987

(22) Véase Alfredo Silleta, en su Diccionario de las Sectas (1986), le dedica una entrada al “Siloísmo” como peligrosa secta.

(23) Estos estudios han llamado la atención sobre los rotuladores y perseguidores de sectas tienen más prejuicios que conocimientos reales sobre el tema, siendo necesario superar las etiquetas el etnocentrismo y las teorías lineales y analíticas de “lavado de cerebro” Véase Pablo Semán, La Religiosidad Popular, Creencias y vida cotidiana, Claves para todos, Pág. 14 a17. Véase también Magia. Racionalidad y Sujetos Políticos, Paula Montero, Antropología, Contribuciones a un dialogo latinoamericano, Edit. Prometeo, 2004), Max Weber, Sociología de la Religión, Edit. Istmo, Madrid. 1997.

Otra genialidad de Alberto

axat y szpunberg

 

Por Julián Axat

No voy a hacer en esta ocasión un análisis de la poesía de Alberto Szpunberg, lo dejo para otra oportunidad. Solo decir que lo conocí de casualidad, buscando a otro poeta. Yo había leído y había soñado con él a partir de su Che Amor, sus Apuntes y Luces que a lo lejos editado por Colihue y prologado por Daniel Freidemberg. Creo que me obsesioné con sus versos, había un no sé qué metafísico, cosmogónica en sus palabras. Podía colocar en un mismo plano dos imágenes y armar una alquimia como genialidad cómica y provocadora en el tipo de metáfora.

Lo conocí personalmente un día que estaba tras las pistas del poema-embarazado incluido en el libro Palabra viva recopilación de textos de personas detenidas desaparecidas que armó la SADE. En el libro se mencionaba que el poema de Jorge Money había sido cedido para la edición por el poeta Alberto Szpunberg.

Pero la historia del poema embarazado y Money ahora no vienen al caso, solo decir que en ese encuentro, Alberto, con la generosidad que lo caracteriza; me hizo entrega de los últimos poemas de Money para que hoy exista el libro En la exacta mitad de tu ombligo (la talita dorada, 2009). Durante todo el tiempo de su exilio en Masnou conservó los textos tipiados a máquina tal como se los había entregado Money pocos días antes de ser asesinado por las Tres A en 1975.

Recuerdo aquel día que lo llamé y me invitó a su casa en San Telmo. Hablamos de Money, pero después pasamos al Siloísmo y Miguel Ángel Bustos, como si ambas cosas tuvieran algún pito que ver. Pero en ese momento estaban hermanadas en su memoria por algo así como una nota que había publicado hace tiempo para el periódico La Opinión, en la que padre del humanismo vernáculo se presentaba como el místico en estado salvaje que bajaba de la montaña, mientras Alberto había sido enviado a Mendoza por Jacobo Timerman para entrevistarlo (conservo unas fotos de Silo sentado con sandalias, tomadas por el propio Alberto y que me regaló también en aquella oportunidad). Luego nos volvimos a ver un par de veces más, en lecturas en el conurbano, otra vez en Púan junto a Osvaldo Bayer que lo miraba extasiado mientras el otro le recitaba

La que ahora me viene a la mente es en pleno conflicto con el campo 2008, convocó a muchos poetas amigos a una “Asamblea Permanente de Poetas”; pues para Alberto había que tomar partido en semejante conflicto desde la poesía, lo que ameritaba: poesía en estado permanente de asamblea bien al estilo de su “Academia Piatock”.  Recuerdo ahora a varios de aquellos poetas en el convite: María Malusardi, Pablo Campos, José María Pallaoro, Carlos Aprea, Rafael Vázquez… todo se desarrollaba en los fondos de la Secretaría de derechos humanos, espacio cedido por el gran Rodolfo Matarollo para la ocasión, en el que se armó una linda discusión que terminó a altas horas de la noche cuando las hordas provenientes del campo cortaban las rutas y metían los tractores en la capital.

Otra vez hablamos por teléfono y me contó que le habían detectado un tumor, y que él lo iba a neutralizar a partir de no sé qué método vinculado a la fuerza del clavel del aire y la cábala, por eso estaba escribiendo un largo poema sobre esa planta rizomática “que al contrario de lo que cree todo el mundo, es un mito que allí donde se posa saca la energía de otra planta” (sic).

Desconozco si al final escribió sobre el clavel del aire, en ese caso me encantaría leerlo. Sí terminó escribiendo una genialidad sobre el brócoli para refutar a Leibniz y su teoría del vacío (¿Por qué no hay más bien Brócoli?, Lamás Médula, 2013). Luego ya no lo ví más. Se esfumó. Cruzó el charco. En todo caso sí recuerdo un encuentro organizado una noche por el poeta Miguel Martínez Naón, en un tugurio de San Telmo, en el que los que amamos a Alberto Szpunberg leímos a una cámara fija bastante etilizados, recitamos poemas o anécdotas para reenviarle grabados en un Cd con mensajes secretos a su nuevo exilio.

Su último libro La habitante del cometa 67/P Churyumov-Guerasimenko (Lamas Médula, 2016) alteró mi percepción sobre su obra, la que yo pensaba cerrada para 2013, con la edición de Solo la muerte es pasajera, maravillosamente editada por Entropía gracias al empeño de Alejandro García Schnetzer. La genialidad de La habitante… es, como bien dice, el poeta Boris Katunaric, “… la de recorrer el mundo a partir de la astronomía soviética agregándole una presencia extraña, una forma de abstraerse de esta tan particular forma de escenario científico-político con la fuerza de lo fantástico redoblándola en su sentido poético: una habitante, única y solitaria que se descubre, se ve observada desde los telescopios…”.  Casi al final de su obra el poeta se vuelve cosmólogo, incluyendo sus sueños en los asteroides y cometas en los que puede ver lo que otros no: “Nadie ha visto a la habitante del cometa /excepto quienes buscan hasta encontrarla/ al ponerse de pie para entregarse/ es evidente cuanta ferocidad nos acarreó el futuro…” En el cometa 67/p, fue observada viajando Rosa Luxemburgo, también Bujarín, seguramente Jorge Masseti y todos los miembros del EGP. Van montados en su lomo el Che, Pancho Villa, Sandino y August Blanqui.

Alberto sueña con su telescopio y no viaja aun. El poeta está ahora en algún lugar cerca de Barcelona, y estos son apenas unos recuerdos de nuestros encuentros,  y espero se ría cuando los lea. Siempre un tipo entrañable; como su poesía. Como su voz y su canto. Te quiero mucho Alberto.  Pronto nos estamos viendo.

Texto publicado en Revista Paco Urondo: http://www.agenciapacourondo.com.ar/fractura/dossier-szpunberg-otra-genialidad-de-alberto?fbclid=IwAR2Fat90WmyACeVvY2lM_U1yskp3qnlUf3DiY-XhuzMbJKuD5CTsefasHy0

 

De Rugby, política y grietas en Argentina

Por Julián Axat

Hace pocos días en la ciudad de Mar del Plata se disparó un debate interesante sobre la posible participación de jugadores de rugby en el futuro comicio. En este caso, el hecho tuvo como catalizador un tuit de un concejal de Cambiemos y ex jugador de rugby de un club de la ciudad costera. “En octubre jugadores de rugby de muchísimos clubes de todo el país iremos a cuidar las urnas. Cruzada nacional del rugby contra el fraude” decía la publicación, que además mencionaba a las cuentas de Juntos por el Cambio. La respuesta no se hizo esperar y otro grupo de jugadores y miembros de otros clubes hicieron pública una carta, rechazando la publicación y, con terminología alusiva al deporte, criticaron con dureza al Gobierno…

Seguir leyendo, nota en Pagina/12: https://www.pagina12.com.ar/214084-de-rugby-politica-y-grietas-en-argentina

 

PABLO OHDE COLOCA SU CABEZA DENTRO DE LA GARGANTA DEL LEÓN – IN MEMORIAN

pablo odhe4
Tres veces sentado en el vientre de la ballena, / He confrontado
 el suicidio a manos del verdugo /Y sin embargo la palabra reconfortante
 de los poetas sibilinos me abrazó / Y un hombre sagrado del Este me abrió
 las puertas de la redención / ¡Hijo de esta consagración,
 no tiembles / Mantente firme y resiste!…
Carl Schmitt

En la literatura, la relación entre lo póstumo y el concepto de obra, suele tener que ver con la idea de totalidad, de reunión. Las “obras reunidas”, completan un ciclo de un autor pero también sustituyen un cuerpo, o se colocan en su lugar. Son pocas las veces que la obra reunida se publica en vida del autor. La obra reunida sustituye una ausencia de sentido o el lugar del vacío. Totaliza un recorrido aun cuando ese recorrido sea fragmentario, o repleto de saltos, idas y vueltas. Es decir, la filología desea o demanda la obra reunida, es voraz puede incluso cerrar aquello que estaba a medio camino, a punto de dar un salto cualitativo y es cortado por un precipicio.

¿Cómo pensar la obra reunida de Arthur Rimbaud, con solo 21 años, antes de viajar al África a traficar? ¿Rimbaud era todo lo que el poeta quería dejar o podría haber más? (los biógrafos de Rimbaud se devanaron los sesos con esta pregunta).  O viniendo más acá, haciendo una suerte pirueta en tiempo, espacio y autor: ¿Cómo pensar la obra reunida de Miguel Ángel Bustos, poeta desaparecido argentino, autor entre 1957 y 1970 de cuatro obras, y luego desaparecido por el terrorismo de Estado? ¿Bustos podría haber escrito algo luego de El Himalaya o la Moral de los pájaros? Quién junta las piezas de Bustos en una obra total se queda con la sensación de vacío o la necesidad (deseo ya no filológico sino pos-generacional) de volver al fragmento. En Kafka la obra tarda años en reunirse, Max Brod junta las piezas pero se demora en dar a conocer el corpus pese a los deseos de su amigo. En medio está la biografía, el viaje a Israel, la edición de los diarios, y algunos fragmentos que van y vienen.

Lo reunido es un cuerpo que traspone a otro cuerpo (no escritura) que termina o desaparece, insisto, aun cuando fragmentario o en camino a un proyecto literario mayor, se torne la clausura por el Mal, fuerza mayor o por propia voluntad. En el caso del poeta Pablo Ohde, la “obra reunida” cierra el ciclo, y el proyecto literario se unifica como corpus-legado, excediendo lo estrictamente funerario. “Lo fragmentario” existe, aunque de los nodos de ese proyecto sean un libro cerrado, total diría paradójicamente. Me refiero a “Atlante” y a “Panteo” (dos obras con un sistema interno propio, una lógica, reglas. La montaña, el honor, los pájaros, el cíclope y el fin de un Imperio, al decir de Atlante. La guerra entre el instinto y la Bestia, y su hija la Criatura, al decir de Panteo. Panteo como la masa del mundo la cruzada de la materia y el espíritu, la argamasa de la Poesía y el Mal).

El resto de las piezas del puzzle Ohde forman parte de una tensión por constituir “Obra”, cerrar obra con método. Es decir Pablo no era prolífero, era de los escritores buscadores de poemas justos y necesarios dentro de su propio sistema. El método de trabajo parece ser el siguiente: poemas dentro de un poema mayor (Atlante-Panteo); y un cajón para poemas sueltos que no terminan de componer el poema mayor, pero que tienen algún tipo de conexidad (Herejías, Prevert, las Evas). El procedimiento habla de un poeta exquisito, y bien dice Fernando Alfón en la contratapa de la obra reunida: “a la manera de Schopenhauer; imaginó un único autor, un único tiempo, un solo poema”. También podemos pensar en un poeta romántico y clasicista.  La idea de “obra reunida” en este tipo de poetas, es entonces compleja; pues no sabemos nunca si en vida el poeta hubiera pensado en reunir o no en el mismo plano textos diversos, que él por su propia exquisitez y trabajo de depuración, hubiera reunido. El trabajo del albacea, el criterio de duelo familiar, o los amigos; y también el ámbito de recepción académico y literario son los que juzgan el procedimiento ex post de “reunión”. Claro que siempre algo queda afuera, un resquicio, un resto para revalorizar.

Conocí  a Pablo a través de Esteban Rodríguez, allá por el 2008. Era una lectura de poetas organizado por La Grieta. Seríamos siete poetas. El único que recitó de memoria y no leyó lo suyo fue Ohde, quien prefirió recitar el poema de Boccanera “Sordomuda”; la impresión que me causó el sujeto, estaba basada en lo presuntuoso: tiene poemas propios, pero no los lee, prefiere recitar lo ajeno. Después recitó a María Elena Walsh (con qué irreverencia ante un grupo de poetas que pretenden salir de los 90, un sujeto al que se desconoce recita a María Elena Walsh y la elogia como si fuera Violeta Parra). Bebimos bastante ese día, y terminé llevándolo a su casa. Sin conocer nada o bien poco, supe esa noche que editaría a ese poeta de los que no quedan.

Creo que el trabajo de Fernando Alfón ha sido de una generosidad y de una entrega, un tipo de donación por la amistad que pocas veces he visto. Sabemos que Fernando y Pablo tenían una relación literaria con idas y vueltas, de admiración mutua, de obsesión, de intercambio por lo absoluto. Ohde veía a Alfón como un hermeneuta o escolástico; Alfón veía a Ohde como su Evaristo Carriego. En ese pacto de amistad Alfón lo presentaba en público: “Aquí Ohde”.

El día que Fernando me sugirió editar a Pablo, pensé en la Eva de las tres muertes, quizás los poemas con un tono más político, más cercanos al proyecto que dirijo. Pero al leer Panteo (Pablo lo tenía subido a un blog), entendí el lugar del poeta. Las Evas eran un proyecto inconcluso, luego le seguirían otros poemas sin continuidad.

El prólogo ya estaba cocinado, Alfón presentaba a un poeta secreto, inolvidable, de culto, de aquellos de los que no quedan. Remataba con un vaticinio: “En la ciudad de la Plata, aun, casi nadie advierte la relevancia y singularidad de este hombre. Esto algún día cesará, y muchos poetas locales, hoy, de cierto renombre, querrán cambiar sus obras completas por dos o tres versos de Ohde…”  ¿Ocurrió esto? ¿Cuántos cambiarían sus obras por un puñado de versos de Ohde? Yo las cambiaría. Cada vez que vuelvo a Panteo siento por momentos estar leyendo el capítulo (no escrito o escrito en forma poética) por Sir Thomas Hobbes. Leviatán en la poesía, la bestia.

Para saber quien es quien
Se toma un amigo al azar
Y se le pide
Que levante un puño en alto
Que levante la voz en alto
Y en alto grite
“PRESENTE”
Si lo hace
Y los muebles empiezan a temblar
Bien
Eso está bien
Invítalo a tu casa
Y que beba a la salud de cualquier cosa
Pero
Si la voz se le quiebra
El brazo se le dobla
O de su garganta brota el silbido de un jilguero
Ignóralo
Nunca va a pelear por lo suyo
Nunca va a hacer una revolución
Ni nunca va a tener los cojones
Para acatar o impartir una orden
Se va a esconder
Y tarde o temprano
Te va a traicionar  

(de Test de Judas)

“Poeta del dos mil” sugiere Juan Bautista Duizeide. Pienso en un test, el de “Judas”. Cuántos poetas lo resisten ese test?  ¿Se puede armar una Antología de poesía con ese único criterio, pasar la prueba de judas? Supongamos que los poetas del dosmil, como dice Duizeide, posean como criterio de pertenencia haber pasado por el test de judas de Ohde (al fin y al cabo la vibración que reclama Ohde, es la que surgía de la voz de Maiakovski, o de Huidobro “poeta no debes cantar a la lluvia, debes hacer llover”).  Los poetas de la vibración, de la transformación, de la lealtad entre sí. Un estado de salvajismo.

El mundo arcaico, salvaje subyace debajo del mundo ultramoderno tecnológico, un hormigueo constante devuelve el pasado al presente y así. El mismo cazador va hacia su presa, el asesino espera al acecho a su víctima. El ente descansa sobre la batalla del instinto y su presa bestial en el año 2057, como tres mil años A.C. La poesía es la misma.

Fachadas azules que esconden ángeles de arena
Enormes ojos de acero
Murallas infranqueables
Un edificio camina hacia el cielo de humo
El metal de las puertas cerrándose
Sobre las antenas
El ruido de las palomas y abajo más abajo
Los alcoholes ardientes del sol en el asfalto
Una vieja olfatea entre los desperdicios
Niños que caminan y fuman en silencio
No hay duda
Ni misterio
Los hombres están escondidos
Tras el torso gigante
De la ciudad del miedo

Un joven moreno se esconde detrás de la reja
Casi desnudo
Sostiene en su mano el mágico resplandor del oro
Y firme en la otra
La música aguda del filo de una navaja
Descalzo entre los charcos
Seguro en el refugio de la sombra
Brotan como fruto los dos peces de su mirada
Dentro de la pupila negra se ve reflejado el medio sol naranja
De un atardecer en África
Los pájaros
El bramido de un ciervo
El viento de arena
Y en el centro
Un rinoceronte que jadea cansado
En su ojo hambriento
Están todas las preguntas

¿Esta calle será desierto?
¿Qué esperan los muertos del reino de las ratas?
¿Por qué la humedad y la arcilla si arriba está el dios sol?

La presa se acerca a un Cadillac blanco
Esta será su última noche en la selva 

(de Nueva York)

Vuelvo a “Sordomuda” que tanto lo obsesionaba y que lo escuché recitar la noche que lo conocí, poema que más tarde lo vi recitar cientos de veces como si fuera suyo y se lo hubiese apropiado. Yo ahora lo pienso así: El poeta Pablo Ohde mete su cabeza dentro de la boca del león, ¿qué busca? ¿La lástima del público? ¿Qué tenga lástima el león? ¿Busca su propia lástima? …. Y el público, ¿está loco? ¿Por qué aplaude? …

El que vive la poesía con esa intensidad, va a tientas, a pesar de la lastima ajena o propia. La incomprensión, la necedad o imbecilidad infinita del mundo constituye lo absurdo de la condición humana; ¿Qué diferencia hay entre la actitud del poeta que teatraliza una crueldad fallida, lastimosa, de domador de circo, para darse lastima de sí o que el público que tarde o temprano, sabe que la cabeza del domador es su propia cabeza, entonces comienza a sentir lastima del público. Los poetas suicidados por la sociedad o la sociedad suicidada por los poetas. ¿la búsqueda de un puñado de versos escritos en algún lado, cifrados bajo una extraña belleza, o cabalística, bastarían para salvar la miseria del mundo de la Maldad de la condición humana?

La obra reunida de Ohde es lo que queda de un domador, no es una traslación de un cuerpo como totalidad que lo sustituye en el tiempo. La elaboración de un duelo a través de su poesía es valida, Pablo es y no es esta obra reunida. Pero hay algo que sí es, es lo que queda, el rezago o resto vivo de haber colocado durante 42 años la garganta dentro del León, a pesar de la risa ajena, y la lástima o la inmortalidad resultante.

Imagino a Pablo sentado acá como un fantasma, abriendo la boca del León en este momento y colocando su cabeza delante de todos nosotros; y riéndose, incluso, de su propia obra reunida. No hay lástima posible en esa proeza. El poeta y su obra. ¿Quién se mete en la garganta de quién? Riéndose dentro de la boca del tiempo o del testimonio. Ohde se ríe de la muerte.

City Bell, 14/6/2013