Ética y Acceso a la justicia – Por Adolfo Villate *

Ética y Acceso a la justicia – ¿Por qué son necesarias las políticas de profundización del acceso a la justicia?

Hace poco tiempo, cuando Julian Axat me invitó a participar en la inauguración del Programa ATAJO en la ciudad de Rosario, sostuve que la necesidad de su existencia venía dada, a mi criterio, por la fragilidad de los lazos de confianza de la Sociedad hacia el aparato de administración de justicia. La circunstancia de que en los barrios el más claro representante del Estado es, en general, la policía y que es allí donde mayormente el sistema penal recluta a sus clientes, hacía necesario que hubiera otras formas de manifestación de la presencia del Estado vinculado más al goce de derechos que al padecimiento del ejercicio de su fuerza, pero que además en ese camino, actuara visibilizando un interés del Estado por esas personas a las que el sistema históricamente ha dejado prácticamente en el abandono e intentando reducir la violencia implícita de tal exclusión.

Es evidente que la calidad y extención de la democracia y el Estado de Derecho se expresan y manifiestan por medio de distintas variables según el ámbito de actuación de que se trate.

En lo que refiere al ámbito de los operadores del sistema de administración de justicia penal hablar del acceso al sistema implica hablar de la extensión de los procesos democráticos al interior del mismo. Tal alcance se puede medir en función de los sujetos que pueden participar en su funcionamiento, sea como sujetos activos, entendiendo por tales a aquellos que pueden demandar una respuesta al sistema de justicia, o pasivos -los que son objeto de su acción, aquellos sobre los que posa su atención-.

Siendo ello así, puede pensarse que hay medios de reducir la cantidad de sujetos que gozan del sistema -por ejemplo, la proscripción política, la represión estatal-, y otros que tienden a ampliarla.

En cuanto hace a los sujetos activos puede sostenerse que cuanto más amplia sea la cantidad de personas que puede acceder a la posibilidad de obtener una respuesta de la administración de justicia, mayores son las espectativas y demandas que se ejercerán sobre el mismo; mayor será la exigencia de respuestas acordes de parte de todos los que acuden a su auxilio. Pero además, mayor será la necesidad de que los que solicitan una respuesta judicial conozcan el modo apropiado de acceder a la misma. En una situación ideal, podría pensarse que el sistema de justicia, la democracia y el Estado de Derecho mismo, son un juego dotado de reglas claras y determinadas y que los jugadores conocen las reglas de ese juego, pero además cuentan con el derecho a que se los informe acerca de ellas y la garantía de que esas reglas se cumplirán.

Sucede sin embargo que en realidad por razones sociales, políticas y culturales muchos jugadores que están inmersos en el juego nunca fueron claramente instruidos acerca de su funcionamiento, y muchos otros jugadores a fin de mantener su supremacía en él nunca tuvieron interés en revertir esta situación; por el contrario se aprovecharon de ella.

Aquí vemos cómo la realidad nos pone en un lugar distinto a aquel en el que debíamos encontrarnos y cómo el respeto de los derechos y garantías que implica el cumplimiento de las reglas del juego no puede darse por supuesto. Advertimos entonces la existencia de grupos de jugadores -ciudadanos- en clara inferioridad de condiciones en cuanto hace al conocimiento de cómo funciona el sistema. Para peor, en función de procesos de selectividad penal producidos de facto -que no es del caso analizar aquí-, resultantes de cualquier cosa menos de políticas criminales fijadas en función de pautas preestablecidas, resultan ser los más asiduos clientes del sistema.

El acceso a la justicia desde el punto de vista activo asume entonces un rol preponderante como agente igualador acerca del conocimiento de las reglas del juego, informando acerca de éstas, guiando a los ciudadanos menos expertos en el disfrute de herramientas con las que cuentan pero de cuya existencia desconocen, además de que el rol del acceso a la justicia implica también la visibilización de problemáticas de otros grupos de personas vulnerables, como ser pobres, minorías raciales o sexuales etc. Ese es el rol que, como dije, asumió el programa ATAJO de la Procuración General de la Nación.

Puede traducirse también el acceso a la justicia como la posibilitación, la habilitación de espacios de construcción de justicia que tradicionalmente no hubieran sido factibles, y aquí entramos en la faz pasiva del acceso a la justicia.

En nuestro país los procesos de construcción de memoria, verdad y justicia son un ejemplo claro de ello y del logro de la ampliación de la base democrática en el seno de un poder conservador del Estado que no se ha caracterizado por su apertura a generar cambios. Luis Bruchstein mencionaba recientemente en relación a esos procesos que son “…un testimonio de heridas que se elaboran como parte de un proceso social, cultural y político que puede convertir el dolor en aporte ciudadano…” y que la experiencia ética de los organismos de derechos humanos importa “…riesgos que se asumen, de costos que se pagan, de luchas siempre desiguales que se pierden y se ganan. No hay una construcción ética en el aire…”

También se inscriben en esa lógica, los procesos de inclusión en el sistema de justicia penal de aquellos que por su posición de poder se encuentran directamente vinculados a aquellos discursos que tradicionalmente hegemonizaron la cultura judicial. Los genocidas -de acuerdo a la concepción tradicional- en primer término y genocidas económicos ahora, son grupos delincuenciales que la estructuración y tipificación propia del sistema de justicia no perseguiría sino fuera por una clara y decidida política en ese sentido. Una política como esta pone en crisis y en cuestión las estructuras de poder históricas del sistema y constituye un impulso democratizante de la persecución penal en términos de sujetos pasibles de ser sometidos a él. Un ejemplo claro de esto es la labor de la Procuraduría de Criminalidad Económica y Lavado de Activos de la Procuración General de la Nación, porque avanzó sobre la responsabilidad penal de distintas lógicas del mercado que, en el supuesto goce de una libertad mal entendida, puso en jaque a nuestra democracia y, otra vez, por sus consecuencias, se constituyó un agente reductor de acceso a la justicia.

A la justicia se accede no sólo logrando que una mayor cantidad de individuos conozca cuáles son las ventajas que el sistema les puede brindar, sino también asegurando que aquellos que en función de su posición de privilegio nunca fueron sometidos al sistema de justicia, lo sean.

El carácter ético de la promoción del acceso a la justicia como amplificación de los actores de la vida democrática, nos enfrenta a la obligación de llevar adelante banderas incómodas que por esa misma razón, requieren de una fuerte convicción.

La generación de mayor cantidad de discursos que disputen democráticamente la hegemonía constituida por medio de la inclusión de nuevos actores, no es otra cosa que la invitación a que disputen poder; en tanto esa conducta ética de generar mayor acceso activo y pasivo a la justicia constituya una posición hegemónica, lejos de encaminarnos a recortar poder democrático, las políticas en este sentido fortalecerán los procesos de acceso a la construcción de un poder mayoritario y generará las condiciones para su propio recambio.

La tradición jurídica se constituyó a partir de la eliminación de algunos factores antinómicos, de la reducción de los discursos que pusieran en cuestión al sistema. Un ejemplo de ello son los discursos que sostienen el poder de las policías como proveedores monopólicos de insumos del aparato de justicia y no logran independizarse de las agendas impuestas por las fuerzas de seguridad a las que les resulta funcional la ausencia de políticas criminales claras que se ejecuten efectivamente. No es causal que estén implicados en este asunto las dos instituciones menos tocadas de nuestra democracia: policía y justicia. Hacia ellas debemos dirigir nuestras miradas y nuestra acción.

Por todo ello, los procesos de acceso a la justicia empiezan a revelar y a trabajar sobre las deudas de la democracia, tal vez no en sentido de olvidos, sino de avances pendientes sobre capas de negación de justicia -inclusión en sentido activo-, y capas de impunidad -inclusión en sentido pasivo- sobre las que hasta el momento -por diversos factores cuyo análisis resultaría sumamente complejo realizar aquí-, se encontraban intactos. Lo contrario de olvido es memoria. Los procesos de ampliación de la base de sustentación de nuestro sentido de la democracia tiene el efecto acumulativo de sumar y construir sustratos, bases de procesos más profundos y de mayor calidad de Estado de Derecho. Conforman modos de construcción de una historia democrática, de una memoria. Empoderando a quienes desconocen sus derechos como ciudadanos sumamos personas dispuestas a sostener y defender ese camino, como único lugar en que ellos pueden seguir siendo gozados, y como modo de pasar de la lógica de suprimir la democracia para defenderla a ampliarla para que sea la sociedad la que se embandere en su defensa.-

Como dijimos, someter a las reglas del sistema a aquellos que por razones generalmente vinculadas al poder lograban zafar de ellas, constituye otro modo de acceso a la justicia. Es por ello que cobra tanta importancia el establecimiento de políticas criminales por parte del Ministerio Público Fiscal que vayan en este sentido y que logren despegarse de la agenda siempre impuesta por la realidad policial, mediática o de la selectividad propia hacia adento del aparato judicial. El nuevo sistema de enjuiciamiento penal no tendrá nada de nuevo si persiste en ser el ejecutor de esas lógicas. Se pueden sumar todos los conocimientos en materia de gestión al sistema de enjuiciamiento, pero su éxito siempre va a estar condicionado al triunfo del cumplimiento de pautas de política criminal que tengan en cuenta las posibilidades reales del sistema por sobre la imposición de la agenda diaria, mayormente dictada por las fuerzas de seguridad. Así como en la relación entre Economía y política ésta última debe tener primacía sobre la primera, la política criminal fijada por el Ministerio público Fiscal debe primar sobre la agenda impuesta por la policía, ese es el gran desafío.

Tal vez el último bastión de ese camino sea el acceso a la justicia internacional tanto en el caso de delitos propios de la competencia internacional, como en el supuesto de la posibilidad de ceder espacios de la competencia nacional cuando se trata de delitos transnacionales, como se ha esbozado en el proyecto de creación de una Corte Penal de Unasur. También esas son formas de ampliación de la base de sustentación de las democracias en tanto el resto de los estados parte asumen reciprocamente la salvaguarda de los Estados de Derecho individuales por medio de la construcción de un espacio común.

De igual modo es por ello que las políticas de acceso a la justicia constituyen un mandato ético de coherencia y sostenimiento en el tiempo, como lo demuestra por ejemplo la lucha de las Madres por el acceso a la justicia y se imbrican con la legitimidad de la justicia. Porque al menos en principio resulta poco factible que aquellos operadores del sistema que estructuraron, dieron vida, sostuvieron un modo determinado de obrar del mismo puedan ser -de no mediar un profundo cambio en la forma concebir a la administración de justicia- los que lleven adelante las banderas de una justicia nueva, más inclusiva de quienes gozan y en quienes padecen su imperio.
* El Dr. Adolfo Villate es abogado, fiscal federal gral de Rosario.

SELECCIÓN DE POESÍA PERONISTA DE COMBATE. POR JULIÁN AXAT

 

LOS CANICHES DE PERÓN

 

 

Ladran mi General

es señal

que nos reproducimos

 

 

 

ENCUENTRO ENTRE LAUTREMONT Y JOHN WILLIAM COOKE

 

 

El peronismo

debe ser hecho

por todos

 

 

TODXS LAS PATAS ENFUENTADAS

 

 

Las patas en la fuente

Las patas en la alfombra

Las patas en el cielo

Las patas en el barro

Las patas en el sótano

Las patas en el sueño

Las patas en los choris

Las patas en las visceras

Las patas en el tango

Las patas en el country

Las patas en el agua

Las patas en la fábrica

Las patas en el fuego

Las patas en las urnas

Las patas en el parquet

Las patas en la mierda

Las patas en el salón

Las patas en el trigo

Las patas en los traidores

Las patas en las masas

Las patas en los leales

Las patas en la izquierda

Las patas en el vino

Las patas en la derecha

Las patas en alpargatas

Las patas en los libros

Las patas en el hambre

Las patas en el cajón

Las patas en la verdad

Las patas en el clero

Las patas en la realidad

Las patas en la mentira

Las patas en el cadáver

Las patas en la memoria

Las patas en lo surreal

Las patas en la desmemoria

Las patas en la revolución

Las patas sobre el capital

Las patas en la Historia

Las patas de la Bonarense

Las patas del pato

Las patas en los gorilas

Las patas con olor a patas

Las patas en la sopa

Las patas en la poesía

 

 

 

PIDO GANCHO

 

 

Las raíces

se echan en el barro

nunca en alfombras

 

de lo que florece

cae en la mesa de los sueños

 

mi rancho tu beso la dicha

el que descamisa el mañana

 

 

 

 

GASTOS DE PUBLICIDAD PARA LA CAMPAÑA ELECTORAL DEL CANDIDATO PERONISTA 2013

 

 

Entregar el barro para que Pasteur haga oro

Y la dentadura podrida brille completa en todos los carteles

Y la diferencia entre las sonrisas diga

yo, tu, ellos, nosotros, ayer, presente,

seguro, inseguro, mañana, castigo, vos, yo y el otro,

Entregar el oro para después tener que volver al barro

 

 

 

 

 

 

JUSTICIALISTASOÑADORDEABSOLUTO

 

 

 

Supongamos a un Perón obstinado obcecado

tan necio enceguecido emperrado obsesionado

discorayado inmolado empecinado

arrojado a sí mismo desde el palco como bomba

cargada de flores contra el muro de la desesperanza

 

 

 

RIMBAUD EN CGT

 

El peronismo es el hecho maldito de un país burgués

los poetas son burgueses malditos

El hecho maldito es el peronismo de un país burgués

los burgueses son poetas peronistas

El país burgués es el hecho maldito del peronismo

los peronistas son malditos poetas

El país burgués es el peronismo del hecho maldito

los malditos poetas son peronistas

El hecho maldito es el país burgués del peronismo

los poetas son peronistas malditos

El peronismo es el país burgués del hecho maldito

 

 

 

MANUAL DE CONDUCCIÓN POÉTICA

 

Los amigos de sus enemigos

son mis amigos

los enemigos de mis amigos

son sus amigos

los amigos de sus enemigos

son mis enemigos

los amigos de mis amigos

son mis enemigos

los enemigos de mis enemigos

son mis amigos

Los amigos de sus enemigos

son mis amigos

 

Lo son todos los “gatos” lo son

Todos los “gatos” en la noche son pardos

Todos los pardos son “gatos” en la noche

Todas las noches son “gatos” y pardos

Gatos y pardos son Todas noches

Pardos y Todos son los “gatos” en la noche

“Gatos” Todos los “pardos” son en la noche

Lo son todos los “gatos” lo son

 

Los leales critican

los obsecuentes traicionan

los traicioneros critican

los obsecuentes leales

los críticos obsecuentes

los traicioneros leales

los obsecuentes críticos

los leales traicioneros

los críticos leales

los traicioneros obsecuentes

los críticos traicioneros

Los leales critican