ADELANTO DEL PROLOGO A MI NUEVO LIBRO “CUANDO LAS GASOLINERAS SEAN RUINAS ROMÁNTICAS”

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Cuando las gasolineras sean ruinas románticas; poesía, justicia, instante, futuro (anotaciones)

 

En un amanecer quieto

se desgarra el temporal.

Fluye ansioso

masacrando las cavernas de mis huesos

Luisa Marta Córica

 

Tomo como punto de partida el prólogo que Julián Axat escribió para uno de mis libros,[1] y especialmente la imagen utilizada por él, la escultura de Bernini que representa a Eneas huyendo de Troya. Eneas carga a Anquises, su padre, y a Ascanio, su hijo. Con el peso de la historia y el futuro, sin embargo puede huir. Como imagen, la escultura de Bernini es útil hacia el interior de la discusión respecto de la memoria, los hijos, los poetas hijos y, en general, para pensar el lugar del poeta frente a las generaciones anteriores, frente a los contemporáneos y el futuro. Hay un coro que parece reclamar: “¡Siempre miren a Anquises!” Y otro: “¡Sólo sean Ascanio!” Eneas también tiene sus partidarios. Personalmente, creo que no podemos echar un manto evolucionista sobre estas cuestiones; Anquises, Eneas y Ascanio aparecerán y desaparecerán porque todos, en franca discusión, viven en nosotros.

Junto a Juan Aiub, Axat dirigió durante varios años la colección de poesía Los detectives salvajes, que formó parte de la editorial Libros de la talita dorada, fundada por José María Pallaoro. Desde allí publicaron a poetas desaparecidos y a poetas hijos de desaparecidos; construyeron el “puente generacional” del que Axat habla en sus poemas. Al mismo tiempo, es imposible hablar de Julián Axat sin citar la guillotina (gesto fundacional en palabras de Adriana Badagnani)[2], objeto estrella en la presentación de la antología Si Hamlet duda le daremos muerte, realizada a fines de 2010 en La Plata[3]. En un movimiento súper rápido Axat plantó la bandera “generacional-hamletiana” (junto a Nicolás Prividera) y de ruptura con la poesía de los 90[4].

En el contexto de la poesía argentina reciente, uno de los aportes más significativos de Julián Axat es el de haber creado un “nosotros”, una circulación colectiva de obras y autores, que a su vez se constituyó, al menos por algún tiempo, en un espacio. A partir de la colección Los detectives salvajes, y especialmente de las antologías si Hamlet duda le daremos muerte (2010) y La Plata Spoon River (2014), un grupo de poetas inició un diálogo generacional e instaló un punto de tensión respecto de un estado de cosas en el ámbito literario-poético. Un diálogo entre artistas, periodistas, críticos y poetas emprendido por Axat junto a Aiub y José María Pallaoro, al que también se sumaron Mariano Schuster, Fernando Alfón y muchos de los poetas publicados en la colección, especialmente Nicolás Prividera, que pensó junto a Axat, como ya vimos, la idea de lo hamletiano.

2. Cuando las gasolineras sean ruinas románticas –título tomado de un poema de Ernesto Cardenal- es el noveno libro de poemas de Axat. En cierto modo, resulta menos programático que ylumynarya (Los detectives salvaje, 2008) y Neoo el equipo forense de sí (El suri porfiado, 2012), y podría ser continuidad de Rimbaud en la CGT (Los detectives salvajes, 2014) y Offshore & otros poemas (Ediciones periféricas, 2017). Por lo pronto, retoma el ejercicio de abordar hechos muy cercanos, o inmediatos, recurso presente en sus dos libros anteriores. Los poemas “Gastos de publicidad para la campaña electoral del candidato peronista 2013” (Rimbaud en la CGT); “Prat Gay o Baudelaire” (Offshore & otros poemas); “Raja de mí ese cáliz Rajoy” y “Marielle Franco retorna por la boca de un aluvión”[5] (Cuando las gasolineras sean ruinas románticas) son ejemplos. Escribir tan cerca de los hechos es un ejercicio siempre riesgoso, que Axat, por su insistencia, termina instalando como una manera de ver[6].

Ya en la contratapa de Rimbaud en la CGT leíamos: “El poeta afirma su voz, fija posición en el espacio público”. En este sentido, los poemas del libro parecen instalarse en varias zonas: la política (como ya vimos), la poesía y la justicia, presentes en libros anteriores. La poesía como lugar de discusión generacional, como claramente sucede en “Los nietos de Gelman”, que a su vez resignifica lo que Axat dijo en ocasión de la muerte del poeta[7]: “Los poetas que estaban escribiendo en Argentina pos 2001 / apenas fueron invitados al ágape de tu cuerpo / los verdaderos poetas invitados al funeral eran / los viejos nuevos de los 90´ / La estatalidad murió en ese evento / organizado allá por fines de 2015 en el CCK / & cuya centralidad fueron / los viejos nuevos poetas de los 90´ / todos fueron al velorio / a celebrar la comilona del cadáver”. Pese a las críticas sobre ese conjunto llamado “poesía de los 90”, Axat mantuvo diálogos con poetas y críticos vinculados a la etapa, como Martín Rodríguez y Damián Selci, y ha sido lector de Poesía civil, de Sergio Raimondi. Al mismo tiempo, su mirada sobre el campo poético no está centrada únicamente en la disputa con los 90. Las tensiones del kirchnerismo (como expone el poema sobre la muerte de Gelman), por un lado, y las de los años macristas, por el otro, disparan contrapuestos escenarios de Estado, diferentes preguntas por el Estado, el poder, la política. En “Lapsus por el único ministerio posible” leemos: “Cuando todo estalle no habrá déficit ni riesgo / ni polen ni musgo en las alcantarillas de los alacranes grises / ellos con sus carpetas comenzarán de nuevo a inflar el crédito del porvenir / para que vuelva a estallar tarde o temprano y así un campo de batalla / la pesada herencia de los cautos & ramplones (…) Parece normal que cuando todo estalle / el único Ministerio que quede sea / el de la Poesía”. Y también la autocrítica, más general (suponemos) que personal. Precisamente, en “Autocrítica sin usar Facebook Whatsapp o Twitter” el poeta dice: “Quizás la lucha / la que nos encuentre en la calle / sea / la que corrija / los errores cometidos / Lo que vendrá no puede hacernos chocar / con la misma condescendencia / ni con el eslogan fácil (…) En el barro y en la belleza / en el encuentro generoso / sin aparatos ni demagogia / Nos debemos mirar la cara / y cabalgar de nuevo de la mano”.

Por el lado de la justicia, podríamos decir que Axat se emparenta con la familia de los poetas abogados o jueces, con los poetas atravesados por la justicia como profesión, entre los que podemos mencionar a Horacio Castillo, Rafael Felipe Oteriño y Santiago Sylvester[8]. Pero, más allá del linaje, Axat encarna una idea de “justicia poética” (que tal vez comparta con Guido Croxatto)[9], reflejada en la antología La Plata Spoon River, en donde diferentes poetas tomaron la voz de las personas muertas en la inundación de la ciudad, en 2013, y en varios poemas, como “El niño ininmpunible” (Rimbaud en la CGT). La búsqueda de “justicia poética” que Axat impulsa está condensada en el análisis de ese poema por parte de María Manuela Corral:

Hemos podido observar en el desplazamiento por el poema cómo la poética de Julián Axat es indisociable de su compromiso social como defensor de menores. Su poesía recupera las proclamas vanguardista donde ética y estética conforman una sola cosa y en la articulación Memoria y Derechos Humanos desborda la temporalidad pasado-presente para ahondar en la problemática de vulnerabilidad social. Así, su escritura interviene las formas de expresión como gesto disruptivo que corroe los discursos hegemónicos que cosifican e instituyen a los niños y jóvenes vulnerados como alteridad.[10]

La idea de justicia poética de Axat también abarca a los juicios por delitos de lesa humanidad. En este sentido, el poeta sostiene que el testimonio de los hijos en los juicios ha transformado su propia palabra. En “Los hijos ante la ley. Posmemoria, poesía y justicia”, el poeta sostiene:

El testimonio judicial de los hijos de desaparecidos apunta a una verdad procesal con un sentido final en el sentimiento de justicia; es en cierta forma: “una nueva narrativa de la memoria o de la posmemoria”, pero que impone efectos hacia el futuro (como transferencia generacional), y vuelve a la re-lectura de otros archivos-testimonios no judiciales realizados antes de los juicios y luego de ellos. Hay algo en el espacio público que, en la sentencia sobre los cuerpos, en la indagatoria del verdugo o en el testimonio de las víctimas, modificó el plano de relato íntimo y hasta ficcional, la manera de mirar lo que pasó.

En esta perspectiva, Axat incluye la palabra de los nietos (los hijos de los hijos), como un lugar de futuro para la palabra y la memoria[11].

3. Los libros de Axat suelen desplegar una maquinaria literaria[12]. Lo hace Rimbaud en la CGT ya desde el título[13], y también offshore & otros poemas, en la vuelta a Maiakovski, en el cruce de haiku y realvisceralismo o en el gran poema que es “Spoon River Federico DellaCrocce”. En este libro aparecen Cardenal, Chesterton, Alfredo Carlino, Benjamin, como vimos, Gelman. En “Océano Pacífico 27° 9′ 10” Latitud Sur y 109° 27′ 17” Longitud Oeste”, poema hermanado a “resto iv” de Medium (Paradiso, 2006) se despliegan varios autores: René Daumal, Miguel Ángel Bustos, Olaf Stapledon y Rodolfo Axat, padre de Julián. Esta maquinaria de lectura no es un gesto que redunde en el escritor culto o plebeyo-culto, rasgo común a varios autores de los 90. La cultura, como la justicia, son ofrecidas por Axat para su socialización. Podemos ver ahí una inversión –entre otras- de la cita culta, restringida a un saber previamente adquirido; valor de cambio hasta no hace mucho. En “& el hombre que fue martes” vemos un trastocamiento, una reescritura y puesta en cuestión, que también busca repensar ciertas categorías: “Infiltrar al hombre que fue jueves & viernes & sábado / Infiltrar las novelas de Chesterton con periodismo barato / No leer ‘Los demonios’ de Dostoievski / & desobedecer los panegíricos de Sion / ni ‘La eternidad por los astros’ de Blanqui”. En “Inventario bolañano luego del divorcio” hay un verdadero catálogo de naves[14], del que cito el primer bloque de los tres que conforman el poema: “YO TE DOY A……….César Aira, Isabel Allende, Roberto Arlt, Arquíloco, Charles Baudelaire, Adolfo Bioy Casares, Jorge Luis Borges, Carmen Boullosa, Max Brod, Roberto Brodsky, Charles Bukowski, William Burroughs, VOS ME DAS A……….Camilo José Cela, Javier Cercas, Miguel de Cervantes, Julio Cortázar, Rubén Darío, Philip K. Dick, Charles Dickens, José Donoso, Diamela Eltit, Alonso de Ercilla y Zúñiga, Macedonio Fernández, Jesús Ferrero, Rodrigo Fresán, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Antoni García Porta, Pere Gimferrer, WitoldGombrowicz, Vicente Huidobro, Franz Kafka /-”. A partir de esta selección podrían pensarse infinidad de acuerdos literario-culturales que no aparecían en los 90, como el de Julio Cortázar-César Aira, que alguna vez pidió Casas[15].

4. De algún modo, el título de este libro vuelve a Troya, como la escultura de Bernini. Pero la escultura de Bernini remite a la tarea del héroe que debe rescatar el pasado, el futuro y refundar la memoria. El poema de Cardenal -incluido en su libro Epigramas– habla del amor, del instante, del presente: “Recuerda tantas muchachas bellas que han existido: / todas las bellezas de Troya, y las de Acaya, / y las de Tebas, y de la Roma de Propercio (…) Tú que eres bella ahora en las calles de Managua, / un día serás como ellas de un tiempo lejano, / cuando las gasolineras sean ruinas románticas”. ¿Qué hacer con Troya, poeta? ¿Qué salvamos? ¿La memoria, el amor, el loro? ¿Cómo hablar con nuestros hijos mientras el día envejece? ¿Qué idea de justicia lo abarcará todo, incluso a nuestros nietos? Como el fragmento de Cardenal, los poemas de Axat representan otra mirada a la perspectiva de Troya. En el que abre el libro leemos: “En el futuro volverán los escuálidos a sobarte las piernas / perros demócritos astronautas del Apolo XXI de Rugama sin sueños / cantineras espiritas acosadas por poetas malísimos provenientes / de nuevas galaxias que te traerán mi cabeza cortada para ser exhibida (…) En el futuro volverán a llamarte y en un aullido pronunciarás mi nombre / el que será captado por las antenas de generaciones posteriores / del otro lado del mundo de este lado de mi amor”. Futuro es la tercera palabra que aparece en este poema y amor la última. Es otra mirada a la perspectiva de Troya en la que siguen apareciendo los traspasos generacionales (Bernini), pero ajustados “de este lado del amor” (Cardenal).

5. Si se me permite una caricatura para dar fin a estas anotaciones, una caricatura que pueda en cierto modo graficar el espíritu de todo poeta (sea cual sea su camino y equipaje), pienso en Axat como uno de esos personajes de Caras y Caretas (la original), por ejemplo Sarrasqueta[16], creación de Manuel Redondo. En un dibujo de 1917 se lo ve a Sarrasqueta con toda su carga: guitarra, sombrilla, bastón, valija, doble morral, colchoneta, cantimplora, ¿una mesa rebatible? Nuestro poeta carga sus (hasta ahora) nueve libros de poemas, que rebosan sus bolsillos y su humanidad de ex rugbier, una guillotina bajo el brazo (¿escupiendo papel picado?) y algún atributo de justicia, tal vez entrelazado a una infaltable lira. De fondo, una panorámica de los barrios que defiende. Acaso un dibujante de principios del 20 como Redondo hubiese advertido (y furtivamente incluido) alguna flor para indicar amor, vitalismo, “todas las bellezas de Troya”. O la flor con tallo en forma de mecha, evocando a los detectives salvajes. Y algo del atuendo de Hamlet. ¿Cómo dibujar la memoria? En definitiva, los poetas me parece que somos como Sarrasqueta (seamos humildes, esta pequeña y vieja caricatura nos viene bien); cargamos nuestra identidad en larga marcha, sin estacionamiento fijo; pasado, presente y futuro hormigueando en el cuerpo. Y hacemos equilibrio. “La poesía es un Frankestein armónico”, dijo alguna vez Jorge Boccanera. ¿Bernini o Cardenal? Un poco de todo, uniendo las partes. Nunca se sabe. Como compañero de generación de Julián, no puedo dejar de leer sus poemas y agradecer su abrazo hamletiano, que se extiende a todos nosotros, sin dudas.

Emiliano Bustos

 

[1]Gotas de crítica común, colección Los detectives salvajes, Libros de la talita dorada, 2011.

[2] Ver “Los detectives jacobinos y la poética de los hijos de desaparecidos”, por Adriana Badagnani, Estudios de Teoría Literaria, Revista digital: artes, letras y humanidades, Vol. 3, Núm. 6, 2014. https://fh.mdp.edu.ar/revistas/index.php/etl/issue/view/54 (19.03.2019).

[3] Los detalles de aquella presentación han sido abordados por diferentes autores, entre ellos Fernando Alfón, cuyo texto “La guillotina” fue publicado pocos días después del evento en el blog Detectives por la memoria, entrada del 05/11/2010. http://coleccionlosdetectivessalvajes.blogspot.com/2010/11/la-guillotina-por-fernando-alfon.html (18.03.2019).

[4] “De hecho el título Si Hamlet duda se nos ocurrió con Nicolás Prividera creo, en realidad surge a partir del diálogo de Horacio con Hamlet, porque no sabíamos quién podía llegar a decir esa frase, ¿quién es el que daría la muerte? ¿Está fuera de la obra?… Si Hamlet y una coma, surge la coma, Si Hamlet duda, le daremos muerte. Al principio era la frase completa y la coma como que cortó la frase, en el título no está la coma. Está adentro, en las primeras páginas”. Ver “La poesía como máquina del tiempo. Entrevista a Julián Axat”, por Emiliano Tavernini, Aletheia, volumen 8, número 16, junio 2018. http://www.aletheia.fahce.unlp.edu.ar/numeros/numero-16/entrevistas/entrevista-201cla-poesia-como-maquina-del-tiempo.-entrevista-a-julian-axat201d (19.03.2019). “Prividera extiende la metáfora shakespereana a otros actores de la generación que encarnan las distintas caras de un Hamlet. Luego de la dictadura, todos son Hamlet, y se perfilan las tres reacciones, aquellos que asumen la ‘irredenta voz del padre’ sin distanciada crítica (¿construcción de una memoria saturada?) y quienes rehúyen su herencia (posiblemente, el sistema poético canónico de los 90)”. Ver “La construcción de una generación hamletiana. Emiliano Bustos y Nicolás Prividera”, por Agustín Montenegro, en Discurso, memoria, identidad. Intervenciones sobre el fenómeno de la violencia, Cristian Palacios y Pablo von Stecher (comps.).  https://s3.amazonaws.com/academia.edu.documents/44702421/discurso-memoria-identidad-libro-2.pdf?AWSAccessKeyId=AKIAIWOWYYGZ2Y53UL3A&Expires=1553008364&Signature=L3fB9uPjXn8v4mtUb5wp9S948ec%3D&response-content-disposition=inline%3B%20filename%3DEntre_el_relato_entero_y_el_relato_aguje.pdf

[5] Si bien “Marielle Franco retorna por la boca de un aluvión” no entraría exactamente en la serie de estos poemas porque fue escrito bastante después del asesinato de la dirigente social brasileña –ocurrido el 14 de marzo de 2018-, es muy cercano a las revelaciones sobre la participación de ex policías en el crimen, conocidas al cumplirse un año del hecho.

[6] Recuerdo haber conversado con Julián sobre su intención de escribir un poema a partir de los dichos xenófobos de un senador y –tiempo antes- la de crear una suerte de “oda” a un político de nuestra generación (también hijo de padres desaparecidos), que indudablemente discutiría con un tipo de construcción política y de poder, como lo hace el poema dedicado a Máximo Kirchner incluido en Neo o el equipo forense de sí. En esas charlas tuve en mente la dificultad (al menos para mí) de escribir sobre hechos tan próximos, pero también entendí el convencimiento de Axat de ir en ese sentido.

[7] Ver “Escribir poesía después de Gelman”, Página 12, 21/01/2014 https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-238145-2014-01-21.html (13.03.2019).

[8] Otra tradición con la que discute es la de los poetas de La Plata. Como ejemplo podemos citar “Réquiem en la tumba de Matías Behety”, considerado el primer poeta de la ciudad. En el poema Axat revisita el paseo de los románticos por ruinas y cementerios, aunque lo hace como hijo de desaparecidos. Sin embargo, el poema calla esa pertenencia, que sobrevuela de manera inquietante el “paseo romántico”. El poema puede constituir, por tanto, una doble visita. “Diálogo de ultratumba con Joaquín V. González”, que Julián me envió cuando finalizaba este prólogo, es otro ejemplo del linaje platense que Axat interpela. Joaquín V. González, político, constitucionalista, pedagogo, jurista y poeta nacido en La Rioja fue fundador de la Universidad Nacional de La Plata en 1905.

[9] Axat y Croxatto escribieron varios textos conjuntos, entre ellos “Los que saquen la venda”, publicado en Página 12 el 14/06/2013: “De algún modo, todos los jóvenes argentinos son, en esta hora decisiva, Hijos. Hijos de la democracia, de la Historia compleja, de una trama de conquistas y fracasos. Todos por herencia o puente generacional, en busca de la justicia social que a la vez buscaban nuestros padres. La misma rosa, o la palabra que busca a la rosa. Porque a todos (incluso a los que no habíamos nacido) la dictadura nos quitó la identidad. Nos quitó la palabra. Allí donde muchos ven ‘el pasado’, nosotros vemos ‘el futuro’. La dignidad. Donde muchos no ven nada, vemos la potencia de una reparación a los débiles de la Historia. Ahí están los Hijos, por ahí marchan unidos, organizados, solidarios con la otredad de la patria. De los vuelos de la muerte caía el Derecho argentino. Pero la ceniza perdura. Está en nuestras manos”. https://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-222265-2013-06-14.html (25.06.2019).

[10] Véase “…Hay poesía: sueños e infancias vulneradas en ‘El niño ininmpunible’ (2014), de Julián Axat”, por María Manuela Corral, publicado en El niño rizoma, entrada del 23 de septiembre de 2018, https://elniniorizoma.wordpress.com/2018/09/  (18.10.2018).

[11] Cito dos ejemplos: el poema “Enciclopedia china Miguel Ángel Bustos” (Rimbaud en la CGT), dedicado a mi hijo Mateo, nieto de Miguel Ángel Bustos, poeta y periodista asesinado por la última dictadura cívico militar, y “¿En qué estrellas viven mis abuelos, papá?” (Cuando las gasolineras sean ruinas románticas), en donde toma la palabra una de las hijas de Axat.

[12] Sobre las bibliotecas de los poetas, es interesante citar a Damián Selci. En una entrevista junto a Violeta Kesselman y Ana Mazzoni, coautores junto a él de La tendencia materialista. Antología crítica de la poesía de los 90 (Paradiso, 2012), el propio Selci señaló: “En los noventa hay veinte, veinticinco poetas, una biblioteca clara. Después no. Una de las causas, seguro, es la desaparición de las instancias consensuadas de legitimación (…) Está también el tema de que en la medida en que el sistema pierde fuerza, el mito de la poesía de los noventa crece exponencialmente. En el medio, el país cambia cultural y políticamente. Cambian un montón de cosas y me parece que todavía no hay poetas contemporáneos que se preocupen por eso. El poema promedio contemporáneo tiene la misma tonalidad de la poesía de los noventa, apagada, neutra, cínica, al menos nada que suponga un tipo de valoración diferenciada”. Ver “Ana Mazzoni, Violeta Kesselman y Damián Selci hablan de La tendencia materialista. Antología crítica de la poesía de los 90”, entrevista, por Patricio Zunini, Eterna Cadencia, 05/10/2012.  https://www.eternacadencia.com.ar/blog/contenidos-originales/entrevistas/item/poesia-del-presente.html (29.03.2019). Poco después, en 2014, durante un debate en el Centro Cultural de la Cooperación titulado “Escribir poesía después del 2001”, del que participaron Damián Selci, Ángela Urondo, Demetrio Iramain y Cecilia Eraso, Axat (ofició de moderador) sostuvo: “Hay que pensar a los poetas de los 90 y pensarlos como un problema complejo. Y hay que reescribirlos también. En este sentido me parece que hay nuevos temas, me parece que en los 90 no estaban y aparecen como problema. Entre los 90 y ahora el espacio público se reconstruyó, creo que el tejido social de a poco se fue constituyendo. Más allá de las disidencias políticas o no que uno puede tener con el kirchnerismo, creo que los poetas que escriben en este momento están pensando o atravesando o teniendo como dilema la nueva estatalidad, el nuevo espacio público creado como problema de interpelación (…) El espacio público de los 90 no es el mismo de ahora y eso es un problema para los que escriben en este momento poesía. Y eso implica, quizás, pensar o repensar la poesía de los 60, 70. Una forma de pensar los 60 y 70 de una forma que los poetas de los 90 no pensaron. Pensar, con los poetas de los 90, reflexionar qué está pasando con los contextos actuales”. https://www.youtube.com/watch?v=–ZhPquQBko (29.03.2019). Cuando Selci habla de “biblioteca” probablemente se refiera a una determinada red de lecturas (en el caso de los poetas de los 90, supongamos, la poesía anglosajona que introduce a mediados de los 80 Diario de Poesía; Giannuzzi, Girri, y también el paso por la carrera de Letras de varios de los autores que empezaron a publicar en esa época, experiencia que supone toda una serie de validaciones e impugnaciones). En el caso de Axat, claramente tiene una biblioteca detrás, la que sumada a su historia lo transforma en un poeta fuera del catálogo propuesto por Selci, un poeta que pone en cuestión ese catálogo.

[13] Los diferentes Rimbaud que aparecen en los poemas de ese libro son un despliegue del Rimbaud “trabajador” que surge del título, un poeta (y artefacto literario) cruzado por sus diferentes tareas e identidades: “Fanon + Rimbaud – Mac Donald x El “Che”’; “Rimbaud va a la Corte”; “Una historia de Rimbaud a Truman Capote”; “Mis amigos o Rimbaud triglicérido”; “Rimbaud en zapatillas”; “Lapidación de Rimbaud”; “Rimbaud en Arar”; “Rimbaud justifica sus viáticos”; “Rimbaud en los plenarios”; Juez procesista devenido demócrata juzgado por Rimbaud en Jerusalén”; “Rimbaud jugando cargado de plomo en sangre brillando en la noche”; “El estado y Rimbaud se odiaron”; “Rimbaudkamchatka”; “El día que Rimbaud fusiló a Dios”; “Rimbaud decreta la democratización de la poesía”; “Rimbaud conoce a Juana Gómez (15 años)”; “Rimbaud en el parnaso”; “Rimbaud de la guarda”, y “Absynth sin Rimbaud”. A diferencia de Las estaciones de Van Gogh (1984), el poemario de Amelia Biagioni que atraviesa la biografía del pintor holandés, Rimbaud en la CGT reutiliza al poeta por fuera de su historia (pero no de su rebeldía), en oficios, actitudes y escenas generacionales diversas. Los únicos poemas que desde el título parecen vincular a Rimbaud con su biografía son “Rimbaud en Arar” (la ausencia de la h y el tema trastocan la relación directa) y “Absynth sin Rimbaud”. Se diría que Axat hace trabajar a Rimbaud para un nuevo fin. Respecto de Rimbaud en la CGT, me gustaría apuntar otra cosa. Creo que su tapa (diseñada por Leopoldo Dameno), por la fuerza del cruce que propone entre el poeta de Charleville y el movimiento obrero organizado, está entre las mejores tapas de libros de poesía que recuerde, por ejemplo Fábulas (1971), de Gelman, El crawl (1982), de Héctor VielTemperley o Escrito con un nictógrafo (1972), de Arturo Carrera. El crawl, como Rimbaud en la CGT, también propone un cruce, en ese caso entre el marinero de Gold Leaf y una corona de espinas. Hay una “recategorización” que se da en los dos casos: el “marinero crístico” y el “poeta sindicalizado”. Sobre Rimbaud en la CGT y su tapa Axat opinó: “Te diría que el título ‘Rimbaud en la CGT’ nace del encuentro fortuito de una máquina de coser y un paraguas en una mesa de disección. Es un juego de dos elementos de apariencia contradictoria en un mismo plano y que los hace posibles, pero que les da una lógica común. Un juego de tensiones entre la frescura y el vitalismo de un joven poeta, y una institución histórica como la cúspide de la organización sindical confederada. La tapa del libro busca descolocar, el rostro aniñado y salvaje atrás de las siglas históricas ‘CGT’. Como personaje de la poesía Arthur Rimbaud representa un fenómeno que contradice las maneras esclerotizadas del decir. El sindicalista de base se le parece en un punto. Todo lo contrario a la figura del sindicalista de la superestructura, que suele ser un burócrata, y hablar como los poetas burócratas”. Ver “Rimbaud en la CGT, de Julián Axat”, entrevista, por Augusto Munaro, en Indiehoy, 27/09/2017. https://indiehoy.com/libros/rimbaud-la-cgt-julian-axat/ (21.03.2019). Asimismo, la tapa de Rimbaud en la CGT propone cambios respecto de tapas anteriores, al volverse más marcadamente política. Lo mismo sucede con la de Offshore & otrospoemas, que recuerda la portada de algún libro u otra publicación de los años 70: un fragmento de la estatua de la libertad con una calavera por rostro y el fondo a rayas rojas y blancas que insinúa la bandera de Estados Unidos. Dos mujeres con atuendo musulmán actualizan la imagen. Por último, la estación de servicio abandonada que ilustra la tapa de este libro, bien podría ser una reutilización de la imaginería objetivista de los poetas de los 90, aunque el contenido del libro sea otro. Algo parecido a lo que sucede con la tapa de El sexo de las piedras (Mansalva, 2014), de Fernando AraldiOesterheld. El coqueto cuadro de Max Gómez Canle, titulado “Bia pelosa”, invita a pensar en algún poemario de fines de los 90, casi de Belleza & Felicidad; sin embargo, bajo ese aparente camuflaje se esconde otra cosa.

[14] Mientras escribía este prologo releí algunos cuentos de Apollinaire, como “La servilleta de los poetas”, incluido en Heresiarca y Cía. Allí figura este pasaje a modo de catálogo: “Esta servilleta se fue ensuciando poco a poco. Por allí había una mancha de huevo junto a una brizna de espinaca. Más allá, marcas redondeadas de bocas húmedas de vino y cinco huellas grisáceas dejadas por los dedos de una mano que se había posado. Una espina de pescado atravesaba la trama como una lanza. Un grano de arroz seco estaba pegado en un ángulo. Y las cenizas de los cigarrillos ensombrecían unas partes más que otras”.

[15] “Aira es un gran escritor, pero también está Cortázar: ¿por qué siempre tiene que ser Menotti o Bilardo, por qué no se puede cuestionar eso?” Ver “Aquí se veneran cosas estúpidas”, entrevista a Fabián Casas, por Ángel Berlanga, Página 12, 19/12/2007. https://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/espectaculos/4-8683-2007-12-19.html (29.12.2019).

[16] Ver “El mito de la primera historieta argentina”, por José María Gutiérrez, Tebeosfera, 2ª época, N° 13, 31/12/2014. Ahí aparece Sarrasqueta, el personaje dibujado por Manuel Redondo para Caras y Caretashttps://www.tebeosfera.com/documentos/el_mito_de_la_primera_historieta_argentina.html (26.03/2019).

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