LA DISIDENCIA Y EL MUELLE. Por Julián Axat, defensor juvenil

(…) La ley es como un navío que el legislador despide desde el muelle

 

Y al que ya no puede controlar

 

Navega solo con las virtudes y defectos del texto

 

Y el art 114 de la Constitución Nacional navega solo

 

Con sus enormes carencias estructurales

 

Con su delegación de poder constituyente en el legislador ordinario

 

Y con su parquedad sus oscuridades y su hibridez

 

Todos quedamos en el muelle

 

Podemos recriminarnos y hasta llorar

 

Pero a lo largo de décadas el texto y la institución fueron navegando

 

Con múltiples accidentes, chocando con escollos y arrecifes y casi naufragando

 

Hasta el punto de la parálisis que obliga a una reestructuración urgente (…)

 

 

 

Estas palabras las recojo del voto del Dr. R.E.Zaffaroni, a favor de revocar el fallo de la Dra. Servini de Cubría. Pienso en la metáfora legisferante de los navegantes, en los muelles, puertos, arrecifes, en los llantos… En cada hora que se bota un barco hacia el azaroso curso oceánico. Las palabras que tomo de esta disidencia de un juez de la corte me llenan de esperanza. Encuentro un lugar de luz en ellas, una suerte de botella al mar, un mensaje a futuros jueces, abogados, miembros constituyentes.

 

 

 

La juventud tendría que tomar ideas fuerza de esta cita. El lugar de la palabra en una parte de la sentencia que es la minoritaria, pero por la manera en la que fue concebida, se abre como consejo de esperanza mayoritaria. Ninguno de los otros cortesanos destella en sus palabras. Los otros seis jueces teclean burocráticamente el lugar común de una palabra gastada, corporativizada, homogeneizada, previamente tasada y distante (¿o acaso no sabíamos que iban a decir eso?). La “oscuridad y la hibridez” al decir del fragmento escogido por Zaffaroni.

 

 

 

No hay metáfora en las palabras del voto mayoritaria, pues en ella no hay luz ni porvenir, ni sentido popular de las cosas. Hay palabra y corporativización de la palabra (rellenar el sentido que la corporación le vino dando al art 114). Si la ley es el navío; es hora de volver a pensar los muelles, la forma de las embarcaciones, a sus navegantes y a los pilotos de tormentas. La Corte, ahora sí en pleno y sin metáforas, lo sugiere entre líneas: si no les gusta, cambien la constitución. No es mala la idea. 

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