LA ESMA, LA MANO EN EL ATRIL (MÁS ALLÁ DE LA SACRALIDAD)

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Los lugares de la memoria son lugares de futuro, de proyección. La ESMA es lugar de la memoria de las nuevas generaciones para no repetir la ESMA. Un mundo en construcción y la complejidad en la representación del horror más palpable de nuestro país. El ingreso al predio por parte de los organismos de DDHH el 24 de marzo de 2004, fue un momento de algarabía. Nosotros estábamos ahí como hijos. Nuestras abuelas, nuestros hermanos, compañeros. El recuerdo de Néstor Kirchner hablándonos. Nadie repara en la imagen del el brazo del ex presidente apoyado sobre el atril mientras se dirigía a nosotros. La mano se retuerce sobre la madera, el hueso de la mano puja hacia abajo, resbala, y vuelve a apoyarse, y nuevamente coloca la mano y así sucesivamente. El gesto, el detalle da cuenta de un cuerpo tensado, descolocado en una interioridad extraña, expresa dificultad, dolor, fuerza. La especulación es imposible en ese gesto. En ese gesto estaba el lugar de la ESMA para el proyecto que nació.

En el año  2010 un conjunto de hijos fanáticos de la poesía, armamos una antología que se llamó Si Hamlet duda, le daremos muerte. El Ecunhi, un espacio de Nuestros Hijos y desde los hijos, nos abrió las puertas. Dándole vueltas a la idea Adorniana, pensamos entonces escribir poesía antes, para, con y más allá de la ESMA, pero desde ella. Cincuenta y dos poetas nacidos entre 1970 y 1990 leímos en voz alta para que las paredes escuchen, lleven nuestra impronta. Pero poesía y memoria siguió en 2011 con la reedición del libro de Ana María Ponce, versos escritos en cautiverio y reeditados en la ESMA como libro; pero también Joaquín Areta, desaparecido en 1978, devorado por las entrañas de la ESMA, rescatado ahora como poeta por el proyecto Memoria en Movimiento, gestado en ese mismo lugar. Devenido vida escrita, recuerdo en proceso, pues no sé si es sacrílego beber una copa de vino en la ESMA, pero sé que brindamos luego de recitar a los poetas tragados por la ESMA, y que no pudieron ser.    

La recuperación de la ESMA es también la recuperación de los poetas que no pudieron ser. Es la recuperación por parte del Estado de la poesía que no pudo ser. La poesía como lenguaje y como historia. Con el entusiasmo de los poetas y de los hijos-poetas en la ESMA recuperada por el Estado, por decisión del Estado, ¿o la sociedad le pedía a gritos a Néstor Kirchner que recuperara la ESMA para la memoria?

En los edificios de la ESMA –hoy Espacio Para la Memoria y los Derechos Humanos (ex ESMA)- hasta 2004 continuaba, de cara a la sociedad, una educación militar que no daba cuenta ni hubiera dado cuenta de lo allí sucedido. Cuando el ex presidente Kirchner recuperó la ESMA, cuando bajó los cuadros en el Colegio Militar, plantó al Estado en la memoria del período más atroz de nuestro país, e interpeló a la sociedad y nos interpeló a nosotros, familiares y sobrevivientes.

Y nos sigue interpelando hoy sobre cómo transitar ese Espacio para la Memoria. Como poetas creemos que ese tránsito debe darse en la recuperación continua, en acto, recuperación que también es celebración. Que no puede ser otra cosa que celebración porque la celebración es un reencuentro.

 Los hijos y poetas e hijos-poetas que presentamos la antología Si Hamlet duda le daremos muerte, discutimos la literatura y la política ahí, celebramos ahí y celebraremos ahí cada vez que celebremos la memoria. Sabemos que la memoria es presente, presencia. El terror por un brindis (en el marco de la presentación del Plan Estratégico del Ministerio de Justicia, hecho para todos los trabajadores del Ministerio y no para veinte funcionarios, como dijo ese día Alak) es la profunda ignorancia de la celebración de la memoria.

Entonces, el ¿qué hacemos con la ESMA?, retorna como una operación canalla, pues desde 2004 a 2012 el predio tiene un trabajo complejo y un avance concreto. Aunque la pregunta sigue abierta, y no tiene porqué volver a fojas cero. Los medios hegemónicos, a partir de un hecho, retrotraen el nivel de la discusión e invisibilizan el trabajo realizado para introducir el falso dilema de la sacralidad y la profanación. La pregunta por la ESMA no es la preservación “sacra”, en todo caso es la pregunta por la no repetibilidad de ese lugar en el futuro (la imposibilidad de una ESMA futura); y ello requiere un trabajo y esfuerzo político permanente, tal como el que se expuso este fin de año.

Julián Axat, hijo de desaparecidos, poeta y defensor oficial.

Emiliano Bustos, hijo de desaparecido, poeta y trabajador del Espacio Memoria y Derechos Humanos (ex ESMA).

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